03 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La actitud del general José Manuel Santiago sobre "minimizar" las críticas a "instituciones del gobierno" señala a los mandos civiles de la Benemérita

Quiénes son los verdaderos responsables de la crisis de reputación de la Guardia Civil

De izquierda a derecha, María Gámez, Directora General de la Guardia CIvil, Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior y Rafael Pérez, secretario de Estado de Seguridad.
De izquierda a derecha, María Gámez, Directora General de la Guardia CIvil, Fernando Grande-Marlaska, ministro de Interior y Rafael Pérez, secretario de Estado de Seguridad.
Quedarse en las declaraciones del general José Manuel Santiago Marín es entrar en la trampa de quienes diseñaron el formato de ruedas de prensa de este Comité Técnico para la crisis sanitaria formado por un policía nacional, un guardia civil, un militar, un médico y una política. Las declaraciones del general Santiago que han generado tanta polémica no son en realidad culpa suya, los culpables son los políticos que diseñaron y deciden la estrategia de comunicación del Gobierno.

El Comité Técnico para esta pandemia está formado desde su inicio el 14 de marzo por un policía nacional, un guardia civil, un militar, un médico y una política, la secretaria general de Transportes y Movilidad. La única superviviente que no ha flaqueado ha sido ésta última María José Rallo, que no ha sido sustituida nunca ni ha estado afectada por la enfermedad.

Esos rostros han ido variando conforme sufrían bajas por el propio coronavirus como el del primer Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional y luego el DAO de la Guardia Civil, incluso el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general del aire Miguel Angel Villarroya ha tenido que ser sustituido hace poco.

Nombramiento del destino del general Santiago el 13 de febrero.

El problema comenzó precisamente con la baja del teniente general Laurentino Ceña, número dos de la Guardia Civil, solo por detrás de la directora general María Gámez, que es el cargo político nombrada por el ministerio del Interior. Entonces al teniente general Ceña debería haberle sustituido el Jefe del Mando de Operaciones, el teniente general Fernando Santafé, que declinó hacerlo por cuestiones laborales y profesionales y delegó en el Jefe del Estado Mayor, teóricamente uno de sus subordinados, el general de Brigada José Manuel Santiago Marín, que recibió el generalato en febrero de 2019 y se convirtió poco después en el jefe de Estado Mayor por jubilación de su predecesor.

María Gámez pasando revista a la Guardia Civil.

A fecha de hoy nadie se explica en la Guardia Civil todavía cómo ni quien eligió al general Santiago, ya que por encima de él hay, al menos, cuatro tenientes generales y siete generales de división, además de otros 22 generales de Brigada, teniendo por delante de él hasta 19 generales de brigada más antiguos en el puesto que él. Es verdad que hay un general de división y otros dos de brigada destinados en comisión de servicio en otros menesteres ahora mismo.

Es más, por encima de todos ellos además de la Directora General, María Gámez, a quien apenas se ha visto durante toda esta crisis, hay un secretario de Estado de Seguridad, varios subsecretarios e incluso el propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, último responsable de lo que hace y dicen los guardias civiles y policías nacionales. Las asociaciones profesionales de la Guardia Civil llegaron a hacer un cárte con el rostro de María Gámez preguntando irónicamente si alguien sabía donde estaba la Directora General. Ahora, más de un mes más tarde se quejan de que no ha mandado ni un solo mensaje de apoyo a sus hombres, solo ha sido detectada retuiteando un mensaje del ministro del Interior en redes sociales.

Ascenso de Santiago Marín a general el 25 de enero.

En realidad el general Santiago dijo en voz alta lo que, como ya probó elcierredigital.com, ya figuraba por escrito en una orden enviada a todas las comandancias regionales de la Guardia Civil. Es decir, no dijo nada que alguien no hubiese ordenado antes porque al fin y al cabo el general Santiago es un profesional que cumple órdenes superiores.

El general Santiago con el mail distribuido por las comandancias.

Y esas órdenes en el escalafón deberían ser supervisadas y aprobadas por el ministro Grande-Marlaska, su secretario de Estado de Seguridad, el magistrado Rafael Pérez Ruiz, y María Gámez, la Directora General de la Benemérita a quien todas las asociaciones profesionales critican desde el comienzo de la pandemia por no dejarse ver en público o en reuniones de trabajo con sus generales. Es más, en realidad los nombramientos dentro de la Guardia Civil los hace el ministerio de Defensa de Margarita Robles, que tampoco ha delegado en su Secretario de Estado de Defensa (Sedef), Ángel Olivares, para aparecer públicamente y han decidido hacerlo en el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad).

Ninguno de los miembros del comité técnico de uniforme han recibido formación para comunicar públicamente ni en ruedas de prensa, porque su trabajo es y ha sido otros durante años. No les gusta ser imagen pública ni reconocidos fuera de su ámbito laboral o profesional.

El mail de la polémica

Pero ¿cuál fue el origen de la polémica? Hay que remontarse a la rueda de prensa de 19 de abril cuando el general Santiago dijo aquello de que la Guardia Civil estaba trabajando para "minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno".

Rafael Pérez Ruiz, secretario de Estado de Seguridad en su toma de posesión.

Se refería el general al punto 5 de un mail difundido a todas las comandancias de la Guardia Civil el 16 de abril: "Identificación, estudio y seguimiento de la situación creada por el COVID-19 de campaña de desinformación así como publicaciones desmintiendo bulos y fake news susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del gobierno".

El mail es parte de una circular de seis puntos enviadas a todas las zonas de la  Guardia Civil para que elaboren un informe semanal. Dicho informe según se explica textualmente en el mail debe ser remitido a las Jefaturas de las Comandancias de la Guardia Civil antes de las 14.00 horas de cada jueves.

El Estado Mayor también pide, por ejemplo, las denuncias administrativas recibidas y la relación de "el bloqueo o cierre de páginas webs o de perfiles en redes sociales" efectuado por la Guardia Civil.

El mail recibido.

Nada más producirse las declaraciones del general Santiago la asociación profesional de la Guardia Civil Jucil pidió el cese del Jefe del Estado Mayor (JEM), por considerar sus declaraciones "en contra del espíritu y valores de la Benemérita dejando en entredicho la labor de miles de mujeres y hombres que forman la Guardia Civil, con escrupuloso respeto al orden constitucional". Otras asociaciones profesionales de la Benemérita han restado importancia al asunto como la Unión de Oficiales de la Guardia Civil.

Guerra en Facebook

La guerra por el ‘relato’ de la crisis sanitaria continúa y su escenario son las redes sociales. En este marco el Estado Mayor de la Guardia Civil, cuyo segundo jefe es el general José Manuel Santiago, pidió el pasado 15 de abril por correo electrónico que las Comandancias y unidades del Instituto Armado identificaran bulos y desinformaciones “susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del Gobierno” en el marco del estado de alarma por la pandemia de coronavirus.

En el correo se detalla que la intención del Estado Mayor es realizar “un informe monográfico” para ser tratado en próximas reuniones “con el titular del departamento ministerial”, Fernando Grande-Marlaska. Fuentes del Ministerio del Interior aseguran que del ministro no ha partido ninguna orden para recibir un informe sobre este tipo de cuestiones.

En la circular de la Benemérita también se reclama información sobre las posibles estafas informáticas o robos de información que se estarían produciendo aprovechando la coyuntura y el caos informático. De este seguimiento se encargaría la Unidad de Coordinación de Ciberseguridad.

Fernando Grande-Marlaska. 

Según esta Unidad la desinformación es “conjunto de publicaciones en Internet, principalmente en redes sociales, de noticias falsas, medias verdades o información altamente subjetiva presentada como objetiva, con una finalidad desestabilizadora, de polarización de la opinión pública en asuntos de interés general, o de estrés social, quebrando la confianza en los poderes y representantes públicos”.

El lunes el general Santiago recibió el apoyo del doctor Fernando Simón, principal asesor del Gobierno para gestionar la crisis sanitaria, y del resto de técnicos de gabinete de crisis que se reúne a diario en la Moncloa. El mando de la Guardia Civil fue aplaudido por el resto el Comité Técnico tras aludir a sus 40 años de servicio y recordar que siempre trabaja por el bien de los ciudadanos, sin tener en cuenta la ideología.

Un día antes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atribuyó a un lapsus la referencia del general a su trabajo para “minimizar el clima contrario a la gestión de crisis del Gobierno”.

La Guardia Civil también emitió un comunicado desvinculando la monitorización de las redes sociales de cualquier estrategia para censurar críticas, reivindicándose como “uno de los principales garantes de la libertad de expresión”. Preguntado hoy por este correo del 15 de abril, un portavoz del Instituto Armado se ha remitido a su comunicado del pasado domingo.

La guerra de los perfiles en Facebook

Esto llega después de que el Gobierno tomara postura pública en la polémica de los ‘usuarios falsos’ en Facebook. El uso de perfiles en redes sociales como Facebook o Twitter es, ahora, uno de los elementos que más controversia está generando. El diario digital Vozpópuli reportó a Facebook una serie de perfiles falsos que, según informaba, estaban creados por el Ministerio de Sanidad presidido por Salvador Illa. La red social finalmente los eliminó.

Salvador Illa. 

La sospecha de que estos perfiles podían estar creados por ‘bots’ se fundamentaba en el hecho de que estos perfiles apenas daban información personal y sólo compartían post y vídeos favorables a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez de esta crisis.

Tras esta polémica el ejecutivo de PSOE-Unidas Podemos emitió un comunicado para desvincularse claramente de estas cuentas. “Desde el pasado viernes 17 de abril, este Gobierno es víctima de actividad fraudulenta por parte de diversas cuentas aparentemente falsas que generan interacciones masivas en publicaciones concretas de la cuenta oficial de Facebook”, aseguraban desde Moncloa. Así mismo, anunciaban que desde Sanidad han puesto en conocimiento de Facebook “la existencia de una actividad anómala en su cuenta oficial”. Facebook comunicó al ejecutivo que había iniciado una investigación.

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