02 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

Quemar los estupefacientes tiene un coste de 300.000 euros anuales al Estado pero Interior no ve como solución la construcción de una incineradora

La droga incautada se acumula en las comisarías: "Falta espacio y urge su destrucción"

El Cierre Digital en Droga incautada.
Droga incautada.
La construcción de una incineradora para deshacerse de la droga incautada por los cuerpos de seguridad del Estado no es un plan viable “a corto plazo”. Así lo han comunicado el Ministerio de Interior y el Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO). El almacenamiento de estas sustancias supone un problema de espacio en las comisarías hasta que las sustancias se queman. Su incineración cuesta unos 300.000 euros anuales al Estado.

Las sustancias estupefacientes son uno de los graves problemas a los que se enfrentan las autoridades policiales. No solo por el aumento en el consumo, sino por las consecuencias de su incautación. Y es que, una vez intervenidas, se acumulan en las comisarías y, además, suponen un coste para el Estado.

Según el Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), al año se destinan 300.000 euros para la incineración de estas sustancias, que se lleva a cabo en instalaciones privadas. Al ser un gasto periódico, Joan Ramón Villalbí —Delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas— preguntó al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la posibilidad de construir una incineradora pública. De momento, la respuesta es que no es un plan viable “a corto plazo”.

“Se debe disponer de un terreno adecuado para el fin previsto y el proyecto de construcción se desarrollaría durante un plazo estimado de cuatro a seis años, periodo a lo largo del cual se debería asegurar la financiación del mismo. Además, dadas las características del proyecto, se ha de contar con los permisos y licencias oportunos y adecuarse a normas muy estrictas de carácter medioambiental”, respondió el director del CITCO, Manuel Navarrete, según recoge el diario El Independiente.

El peligro de la acumulación de droga en las comisarías

El mismo organismo alertaba, además, del coste de la construcción, que oscilaría entre “dos y tres millones de euros”, más el gasto en personal. Estos son los motivos que esgrime el Ministerio de Interior.

Sin embargo, para los policías no es esta la solución deseada que, según ellos, sienten cada día mayor presión de espacio a causa de las incautaciones (y no solo de estupefacientes). El portavoz de la Agrupación Reformista de Policías (ARP) explicaba recientemente a elcierredigital.com la situación que viven muchas comisarías de hacinamiento. “El hacinamiento en las comisarías de todo tipo de vehículos intervenidos, documentación en los sótanos e incluso drogas supone un problema”, comentaba.

“El Juzgado dice que no tiene espacio físico y entonces, se pasa a almacenar en las comisarías”, explicaba. Y ponían como ejemplo la comisaría de Alcobendas, cuya situación ya denunció el pasado año el sindicato por ser “un estercolero” que acumulaba productos incautados. Las sustancias estupefacientes suponen una de sus mayores preocupaciones.

Bolsas de estupefacientes en la Comisaría de Alcobendas.

“Desde ARP denunciamos la toxicidad que se produce en las comisarías. Se secan grandes cantidades de marihuana en los tejados de algunas comisarías y eso supone un riesgo, tanto para los detenidos, como para los propios funcionarios o los usuarios de las dependencias”, explicaban a elcierredigital.com y aseguraban que los lugares donde más se almacenan estas sustancias son los sótanos y los aparcamientos.

Incinerar la droga, el método más usado por las autoridades

Según una estadística del CITCO, los kilos de droga que se incautaron en 2020 alcanzaron los 581.252 sin contar las pastillas, que no son pesadas. Entre las sustancias requisadas se encontraban, principalmente, cocaína, hachís y marihuana. Esta última es una de las drogas ilegales más consumidas en España. Aproximadamente un 35% de la población ha asegurado haberla consumido alguna vez en su vida.

De estas cantidades, las autoridades deben reservarse una muestra mínima para “garantizar ulteriores comprobaciones” antes de deshacerse del resto. El método más utilizado es el fuego.

La mayoría de las incineradoras con las que se contrata el servicio no son conocidas para preservar su seguridad. Sin embargo, sí ha trascendido la incineradora de residuos urbanos de Gijón, que es gestionada por la empresa Cogersa y que se encarga de destruir alrededor del 70% de la droga que se incauta en España.

Imagen de un alijo de marihuana incautado por la policía.

Para incinerar ciertas drogas, como la cocaína, es necesario el uso de un filtro especial debido a los residuos que pueden formar, por lo que no es una tarea sencilla.

Trituradores de biomasa y métodos menos contaminantes

Para deshacerse de drogas como la marihuana las autoridades también utilizan trituradores de biomasa —utilizados en limpieza de bosques, fundamentalmente—. Sin embargo, todavía se está buscando el método más efectivo para poder deshacerse de esta droga sin que se dañe al medioambiente.

A finales del pasado año, algunos técnicos del Ministerio del Interior probaron un nuevo método que permite deshacerse de la marihuana en el mismo momento en el que es requisada, evitando así el almacenamiento. Este método evitaría la construcción de una incineradora y las consecuencias no deseadas del almacenamiento de sustancias peligrosas para la salud.

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