09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

El cierre de 8TV en Cataluña y el abuso de telebasura en las emisoras de Madrid evidencian el fracaso de la televisión de proximidad

La TDT mata a la televisión local: Sin información de cercanía ni pluralidad de contenidos

/ 8TV. Foto: 8tv.
A partir de 2006 comenzaron a celebrarse en España varios concursos para adjudicar licencias de TDT a nivel autonómico y local. El sectario reparto de emisoras y las dificultades de los operadores para rentabilizar la audiencia en un mercado controlado por dos operadores nacionales han provocado un panorama desolador.

La TDT iba a ser el sistema audiovisual que iba a invitar a la información de cercanía e iba a garantizar la pluralidad gracias a más de veinte señales en abierto que convertirían al espectador en "disfrutón" de una parrilla, propia de los operadores de pago.

Pero estamos en 2021 y el panorama es desolador: las señales de TDT estatales están en manos de dos operadores privados y el resto, emiten programación sin fuste por su imposibilidad de competir con ellos. Además, la mayoría de las emisoras de TDT autonómicas o locales han quebrado o han sido arrendadas a terceros.

Sectarismo

El Gobierno de Madrid en 2006 repartió todas las señales de TDT a empresarios o medios conservadores: los agraciados fueron la Conferencia Episcopal, Intereconomía, Antena 3, El Mundo, Enrique Cerezo o Blas Herrero.

Han pasado quince años y la programación local apenas existe en la capital, cuya TDT está plagada de teletiendas, echadoras de cartas y contactos eróticos. También sobreviven los herederos de algunos proyectos que ganaron el concurso de hace quince años.

Es el caso de El Toro TV, heredera de Intereconomía TV que loa a Vox y que no cuenta con un solo espacio dedicado específicamente a la Comunidad de Madrid; Libertad Digital TV, que vendió sus señales y ahora ha vuelto a la TDT emitiendo algunos espacios de Es Radio; y Hit TV, canal de videoclips musicales.

En Madrid también se ve uno de los escasos éxitos que emiten en la TDT autonómica: el canal Bom Cine, que emite alrededor de 80 películas semanales y que, además de en la capital, se ve en Andalucía, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Cataluña y Galicia. Este proyecto de la productora Vértice tampoco emite ni un solo minuto de programación de proximidad.

'El gato al agua', plato estrella de El Toro TV. Foto. El Toro TV. 

Sí que lo hacen, con cargo al contribuyente, los operadores del constructor burgalés Michel Méndez Pozo. El dueño de Promecal ha lanzado cadenas en regiones sin autonómica pública para que los gobiernos de turno le mimen. Es el caso de Castilla y León, Comunidad Foral de Navarra y La Rioja.

Cierre en Cataluña

En Cataluña fracasó la televisión independentista El Punt Avui TV, en la que la mujer de Carles Puigdemont hacía carrera; y ahora se ha certificado el de 8TV, cadena del Grupo Godó que no ha podido repetir los éxitos del grupo en prensa (La Vanguardia) o radio (RAC1).

Godó le ha vendido su multiplex catalán a una empresa de Nicola Pedrazzoli (Teve.cat) y Borja García-Nieto por 10 millones de euros. El holding del conde asegura que "el contexto del mercado de las telecomunicaciones y el sector televisivo han sufrido todo tipo de cambios y modificaciones" en las dos últimas décadas "que hacen que poco o nada tengan a ver con la situación actual".

Su empresa en estos años, aseguran, "ha tenido que hacer un importantísimo esfuerzo para producir una oferta de calidad y explotar con aprovechamiento y utilidad pública los diversos programas que componen el multiplex".

Godó explica las razones del adiós: "Los principales esfuerzos han ido dirigidos a superar los problemas derivados de dichos cambios en el contexto y mercado audiovisual televisivo, que se podrían resumir en los siguientes puntos: el retraso en el apagón analógico definitivo; el importante descenso del mercado publicitario como consecuencia de la crisis económica que nos afecta desde hace años; la aparición, consolidación y crecimiento de nuevos operadores tanto de ámbito estatal (estos últimos sometidos a regulaciones diferentes y a menudo más permisivas) como catalán; los diferentes e importantes cambios normativos que han tenido lugar durante los últimos años; los cambios tecnológicos; y, en última instancia, la emergencia sanitaria debido a la pandemia de la covid".

El grupo asegura que había alcanzado casi un punto neutro "en cuanto a los resultados. Esta circunstancia ha llevado al Grupo Godó a considerar que ha llegado el momento de ceder el testigo a un nuevo operador que podrá aprovechar el trabajo realizado hasta el momento en beneficio de la televisión en Cataluña y su audiencia, con una producción diferente, más basada en la proximidad".

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