10 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

La tonadillera ha llegado a un acuerdo con el empresario inmobiliario Antonio Trujillo para que se quede con su empresa bandera incluidas las deudas

Isabel Pantoja negocia la venta de Pantomar y su hijo Kiko se queda con la deuda de Cantora

Isabel Pantoja y Kiko Rivera.
Isabel Pantoja y Kiko Rivera. / La tonadillera y su hijo viven enfrentados desde hace meses.
Isabel Pantoja ha tomado la decisión de poner en orden sus deudas y para ello se ha puesto en contacto con el empresario inmobiliario Antonio Trujillo para la venta de Pantomar S.L., la empresa más longeva de la tonadillera. El empresario, que en enero pujó por el ático de Fuengirola, se queda también con las deudas de la empresa. Así, Kiko Rivera tendrá que pagar a este empresario su parte de deudas de Cantora, que suman más de un millón de euros.

Isabel Pantoja parece estar dispuesta a solventar sus problemas económicos de una vez por todas para emprender una nueva vida. La cantante, según ha contado el diario La Razón, ha llegado a un acuerdo con el empresario inmobiliario Antonio Trujillo para que se haga cargo de Pantomar S.L., la empresa más longeva de la tonadillera, incluyendo las deudas de la misma.

La folklórica y Trujillo llegaron a un acuerdo después de que a principios de año éste pujara en subasta pública para hacerse con la mitad del ático de la artista en Fuengirola (Málaga). A partir de ese momento, se inició una negociación entre la tonadillera y el empresario para que éste se haga con Pantomar, lo que le convierte en el prestatario de la hipoteca que grava la famosa finca Cantora. 

Fue la empresa Pantomar S.L. quien solicitó un crédito por valor de 2.700.000 euros a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba, hoy Cajasur, siendo los hipotecantes tanto Isabel Pantoja (dueña del 52% de la finca) como su hijo Kiko Rivera (dueño a su vez del 47 % restante). 

Finca Cantora. 

Así, Kiko Rivera, con su porcentaje correspondiente, pasará a tener una deuda no con la entidad bancaria citada sino con Antonio Trujillo. De este modo, Isabel Pantoja se libera de sus cargas económicas y de facto no deja de ser dueña de la finca, aunque muchos ven en esto un paso previo por parte de la cantante para deshacerse de la finca que adquirió tras enviudar de su marido el torero Francisco Rivera 'Paquirri'

La finca también tiene un embargo por parte de la hacienda pública que se va saldando poco a poco, tanto por parte de Kiko Rivera como de la tonadillera cada vez que un nuevo trabajo favorece que tengan un nuevo ingreso económico. 

División entre madre e hijo 

A principios de año madre e hijo, que viven un enfrentamiento mediático desde finales de 2020 cuando el DJ arremetió públicamente contra su madre acusándole de haberle engañado con la herencia de su padre, hicieron una partición de Cantora para dejar claro qué corresponde a cada uno, incluyendo las deudas. 

Isabel Pantoja parece decidida a que las muchas deudas acumuladas durante años no le amarguen la existencia y el punto de inflexión se produjo en enero con la subasta pública de uno de sus dos áticos en Fuengirola (en realidad era uno que se dividió en dos). Una subasta que se hizo debido a una deuda de 60.000 euros. Fue así como Antonio Trujillo entró en su vida y la tonadillera vio en su oferta una posibilidad de liberar lastre. Una forma que también siguió en su día uno de los hijos del fallecido empresario jerezano José María Ruiz Mateos

La situación que tan positiva, aparentemente, es para Isabel Pantoja no lo es tanto para su hijo, ya que él seguiría adeudando aunque no a Cajasur sino directamente a Antonio Trujillo, que ha mantenido esta negociación bajo un gran secretismo a pesar de los rumores que, durante los últimos meses, han rodeado las acciones tanto de la madre como del hijo para deshacerse total o parcialmente de la finca que ha sido durante años el gran buque insignia de Isabel Pantoja.

La heredad está valorada en 4,5 millones de euros y fue comprada por Francisco Rivera 'Paquirri'. A su muerte, en 1984, su heredero fue su hijo Kiko Rivera Pantoja. En 2002, después de cumplir los 18 años, éste cedió más de la mitad de la finca a su madre. 

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