28 de enero de 2022
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FIN DE SEMANA

María Ana, de unos 50 años y residente en Santa Cruz de Bolivia, sería hija de una relación del constructor cuando frecuentaba esta ciudad en los 70

El empresario Villar Mir ante la Justicia por su presunta paternidad de una mujer boliviana

Exclusiva Juan Miguel Villar Mir.
Juan Miguel Villar Mir.
El empresario Juan Miguel Villar Mir, fundador del grupo industrial Villar Mir, será citado ante la justicia próximamente para resolver la demanda de paternidad a la que se enfrenta. La parte demandante, la boliviana María Ana y supuesta hija del magnate, también ha solicitado impugnar a su padre registral, pues una prueba de ADN demostró que no es su padre biológico. Según indican fuentes cercanas al caso a elcierredigital.com, el ADN de Villar Mir confirmaría las pruebas de la demandante.

Juan Miguel Villar Mir, el magnate de la construcción fundador del grupo industrial e inmobiliario Villar Mir, está cada vez más cerca de ser citado por el juez para responder por la demanda judicial por paternidad a la que se enfrenta desde hace varios meses. Según ha podido saber elcierredigital.com por fuentes cercanas al caso, el Juzgado de Primera Instancia número 50 de Madrid ya admitió a trámite la demanda el pasado 15 de junio –recogida bajo el procedimiento de filiación 228/2020–, y se prevé que en las próximas fechas se abra su procesamiento ante el tribunal.

La demanda de paternidad mencionada corresponde a una mujer boliviana de alrededor de 50 años que asegura que el empresario mantuvo una relación con su madre, Enamia, cuando el empresario Villa Mir se encontraba en el país latinoamericano por motivos empresariales. En concreto, indican las mismas fuentes, el supuesto encuentro entre Villar Mir y Enamia "habría tenido lugar en el Hotel Italia, sito en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, y fruto de aquella relación habría nacido en 1971 María Ana", la mujer que ahora reclama que esta presunta paternidad sea reconocida. 

Tal y como afirman fuentes conocedoras del caso a elcierredigital.com, la parte demandante también ha solicitado que se impugne al padre registral que "la reconoció como su hija a pesar de no serlo de forma biológica, como indicó una prueba del ADN". Serán los hermanastros de María Ana a los que se les notificará la demanda, pues el padre registral de la boliviana falleció hace unos años. 

Siguiendo el correspondiente proceso antes de llegar al juicio, en cuanto la autoridad judicial boliviana confirme la notificación a los hijos biológicos del padre registral de María Ana, "el juez llamará a Villar Mir para hacerse su correspondiente prueba de ADN y confirmar su paternidad", según explican fuentes del caso a elcierredigital.com. "Tanto si Villar Mir acude a esta llamada como si no, el juez convocará a las partes implicadas para resolver el caso en un juicio oral", relatan.

En el caso de que el empresario Juan Miguel Villar Mir no acceda a realizarse la prueba de ADN, "la ley aplica la presunción de que se está ocultando la realidad y castiga estas conductas obstruccionistas" haciendo que el juicio se acelere, relatan fuentes consultadas por elcierredigital.com. Ya con anterioridad, Villar Mir ya había recibido "una notificación mediante requerimiento notarial para que reconociera esta situación de paternidad de María Ana y no contestó. La pasividad fue su respuesta", aseguran.

Anteriores intentos de llevar a Villar Mir ante la justicia

No sería la primera vez que María Ana pretende que se abra una investigación que esclarezca la identidad de su progenitor. Hace unos años, la Justicia rechazó una demanda de la mujer que fue inadmitida porque, en aquel entonces, únicamente contaba con la declaración notarial de su madre reconociendo los hechos.

En esta ocasión, para fundamentar la denuncia se han aportado, además de la declaración de Enamia, "una serie de fotografías que corroborarían la relación entre Villar Mir y Enamia" así como una serie de testimonios que avalarían los hechos y una prueba de ADN que descarta que el padre registral de Mariana sea su verdadero padre biológico.

Un empresario poderoso 

Juan Miguel Villar Mir nació en 1931 en una familia conservadora y bien situada económicamente. Hombre de profundas creencias religiosas, cada domingo acude a misa en la Basílica Parroquia de la Virgen Milagrosa, sita en la calle García de Paredes. Su padre era Juan Villar Lopesino, un militar que apoyó a Franco por sus convicciones monárquicas. Tras estudiar en el elitista colegio del Pilar de Madrid, cursó los estudios de Ingeniería de Caminos, licenciándose en 1955. Tres años más tarde lo hacía en Derecho en la Complutense.

En 1959 se casó con Silvia de Fuentes Bescós con la que ha tenido tres hijos: Juan, que es quien dirige ahora el grupo empresarial; Silvia, vicepresidenta; y Álvaro Villar de Fuente. De los tres, Silvia es quien le ha dado más quebraderos de cabeza a causa de los escándalos de su marido, Javier López-Madrid.

La carrera empresarial de Villar Mir arrancó en Dragados y Construcciones SA y en los años sesenta ocuparía puestos institucionales gracias a los tecnócratas que tomaron el régimen franquista y pretendían modernizar, en lo económico, la dictadura. Así, en 1964, se puso al frente de la Dirección General de Empleo y en 1967 se convirtió en presidente del Fondo Nacional de Protección del Trabajo.

Villar Mir con su amigo el Rey Emérito. 

El origen de su éxito empresarial hay que buscarlo a principios de la década de los 70, cuando se convirtió en presidente de Altos Hornos del Mediterráneo, Hidronito Española y los Altos Hornos de Vizcaya. Para esta última empresa, adquirió la constructora Obrascón comprándosela al Banco de Bilbao. Cuando en 1987 se lanzó a crear el Grupo Villar Mir fue esta constructora el germen de todo. La adquirió a los Altos Hornos por el precio simbólico de una peseta. Sin embargo, abandonó los Altos Hornos antes, en 1975, para saltar a la política de nuevo, ocupando la vicepresidencia de Asuntos Económicos y el ministerio de Hacienda en el Gobierno de Arias Navarro, el primero tras morir Franco, entre diciembre de 1975 y julio de 1976.

Tras su vuelta a la vida civil comenzó a cosechar éxitos en la empresa privada. En 1982 se puso al frente de Electra de Viesgo, que suministraba electricidad a Cantabria y que, al pasar a manos del Banco de Santander, hizo que se estrecharan los lazos, aún más, entre los Botín y los Villar Mir. Gracias a la saga banquera santanderina consiguió un crédito de 500 millones de pesetas para comprar Espacio S.A. a los Altos Hornos. Su carrera por ir adquiriendo empresas despegó. En 1996 se hizo con Construcciones Huarte y en 1999 con Construcciones Laín. Éstas, unidas a aquella Obrascón de los primeros años, dieron lugar a OHL. Además, en 2012 el Grupo Villar Mir entra en el accionariado de Abertis, concesionaria de autopistas en España.

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