23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La defensa de los derechos humanos, más importante que nunca

El pasado 20 de junio se celebró el Día Mundial de los Refugiados, y como todos los años, fue una oportunidad para poner cara a uno de los dramas más importantes y que afecta más a los derechos humanos, como es el de todos aquellos que tienen que abandonar su hogar de forma forzosa por ser violados estos derechos. Por ello, saber qué son los derechos humanos y los esfuerzos que se hacen para garantizarlos es ahora más importante que nunca.

Las cifras que desde ACNUR pusieron en la mesa mostraban muchos de los problemas que se viven en el mundo. El año 2020 acabó con 82,4 millones de personas fuera de sus hogares debido a la persecución, situaciones de conflicto o violaciones de derechos humanos. De ellas, 48 millones correspondían a desplazados internos y 26,4 millones a refugiados, lo que supone 6 millones de personas más que en los dos años anteriores.

El drama se multiplica si tenemos en cuenta que se excluyen 5,7 millones de palestinos registrados por la UNRWA y que la mitad de los refugiados son menores de 18 años. Ya en 2019 se estimaba la existencia de 10 millones de personas apátridas a quienes se les había denegado una nacionalidad y acceso a los derechos más básicos como educación, salud, empleo y libertad de movimiento. Todas estas cifras se multiplicarán por los graves acontecimientos que se están viviendo en estos días en Afganistán.

La defensa de los derechos humanos, una obligación de todos

Lo que está sucediendo en Afganistán es clave para los derechos humanos. Por un lado, por las más que posibles violaciones de derechos humanos que se produzcan y que provocarían de nuevo un gran éxodo poblacional. Es cierto que otra vez será un país asiático el que sufra sus consecuencias, algo no nuevo, ya que hasta los grandes desplazamientos de venezolanos de los últimos años, Asia y África acogían alrededor del 80% de los refugiados, siendo especialmente relevante Pakistán por la crisis afgana y la de Cachemira pero también por la violación sistemática a la minoría musulmana rohinya de Myanmar.

Pero también es relevante por algunos mensajes que están calando. Cuando se habla de que es el propio pueblo de Afganistán el que debe velar por su población en su enfrentamiento con los talibanes se está lanzando un mensaje muy negativo contra la universalidad de los derechos humanos, como si fueran una abstracción que no se pudiera aplicar a todos los países y todas las personas. Por ello, ahora más que nunca, la defensa de los derechos humanos es labor de todos y Afganistán, y las medidas que se tomen allí, es tan importante.

La declaración de los derechos humanos más válida que nunca

Aunque el término derechos humanos comenzó a usarse ampliamente desde finales del siglo XVIII e incluso grandes pensadores como Tomás de Aquino, Hugo Grocio, Francisco Suárez o John Locke ya habían escrito sobre ello antes, no fue hasta el final de la Segunda Guerra Mundial cuando se consiguió el reconocimiento universal que ahora gozamos.

La Asamblea General  de la ONU aprobó en 1948, sin ningún voto en contra, pero con la abstención del entonces bloque soviético, la Unión Sudafricana y Arabia Saudí la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el documento más importante que se haya aprobado nunca en favor de los derechos de todos los seres humanos. El gran reto que surgió ya desde esa fecha es que se trata de una declaración, no de un tratado vinculante, por lo que sus principios pueden no ser respetados por algunos países sin que ello conlleve sanciones.

Así, por ejemplo, Europa es uno de los países más avanzados, con organizaciones garantes del mantenimiento de los derechos humanos como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, con sede en Estrasburgo, puede enjuiciar las posibles violaciones de los derechos reconocidos en el Convenio Europeo de Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (CEDH) y por parte de los Estados firmantes dicho Convenio.

A nivel global, el Consejo de Derechos Humanos como organismo intergubernamental bajo el amparo de las Naciones Unidas continúa con sus esfuerzos de promoción y protección de todos los derechos humanos en todo el mundo. Gracias a todo ello se han conseguido avances tan importantes como los de la IV Cumbre de Naciones Unidas sobre la mujer del año 1995 en Pekín donde fueron elevados a la categoría de derechos humanos los derechos de las mujeres. En la declaración aprobada en esa cumbre se colocó definitivamente la igualdad de género en la agenda internacional.

Una igualdad que es quizá uno de los puntos que más nos remueve la conciencia a sabiendas con lo que ya ocurrió en Afganistán en el pasado, pero que debe servir de acicate para todos en esta defensa de los derechos humanos como algo universal, por lo que lucharemos con todas nuestras fuerzas.

 

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