09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

El presentador del programa matutino de Televisión Española usa la empresa "Las Manos de Lutia" y el periodista económico la sociedad "Theorema 2001"

'Las Cosas Claras': Jesús Cintora y Ernesto Ekaizer ahorran impuestos al facturar su intervención en TVE con sociedades propias

Jesús CIntora y Ernesto Ekaizer.
Jesús CIntora y Ernesto Ekaizer. / TVE
El presentador Jesús Cintora y el periodista Ernesto Ekaizer comparten algo más que un programa de televisión, el criticado 'Las cosas claras' de TVE. Ambos, como otros personajes de la vida política y mediática española, intentan ahorrar lo máximo que pueden a la hora de ponerse al día con el Fisco. Para ello recurren a sociedades para facturar. En el caso de Cintora, controla la firma "Las Manos de Lutia". Ekaizer figura como apoderado (antes fue administrador) en la sociedad "Theorema 2001".

Jesús Cintora y Ernesto Ekaizer, conductor y tertuliano, respectivamente, del costoso programa Las Cosas Claras de TVE (66.000 euros diarios) tienen en común su beligerancia sobre los casos de corrupción del PP o del Rey Emérito, pero comparten una misma manera de pagar al Fisco, que a algún compañero de profesión le ha supuesto un serio disgusto con Hacienda: el uso de sociedades para facturar.

Las cuentas de sus empresas no permiten esclarecer su actividad real (con un empleado o, incluso, ninguno en la sociedad del presentador durante algunos ejercicios). Sus ingresos, en el hipotético caso de tener que cotizarse como IRPF, supondrían pagar entre un 32% más al presentador televisivo y hasta un 400% más en el caso de su tertuliano.

En el caso de Cintora, controla una firma, Las Manos de Lutia, ubicada en un piso de la calle José Villena, de Madrid. La empresa no registra como contacto ningún email corporativo. Sólo el del presentador. El objeto social es "la producción de programas de televisión". Sólo tiene un empleado, y es varón.

En 2019 presentó pérdidas, al igual que en 2018. En ambos ejercicios declaró no haber tenido ingreso alguno. Obviamente, no pagó impuestos. Pero más llamativo es que en 2016 los ingresos, 94.279 euros, prácticamente se los comió su único empleado con unos gastos de personal cifrados en 60.742 euros. Al año siguiente, 2017, con cero ingresos por cifra de negocios, el coste del empleado había bajado a 42.040 euros. En 2018, descendió el salario del único empleado a 13.025 euros, y en 2019 sólo supuso un coste de 8.725 euros, a pesar de que ese año ya no declaraba ningún empleado. El empleado en esos últimos ejercicios no era ni mileurista.

En años de bonanza de la sociedad de Cintora, 2014 y 2015, se produjeron también anotaciones sorprendentes. En 2014, sin ningún empleado, su empresa Las Manos de Lutia facturó 73.440 euros. Al año siguiente, 2015, ingresó 91.533 euros y declaró que su único empleado le costaba 18.961 euros.

Jesús Cintora/ TVE.

Al tributar como sociedad (25%) abonó 15.060 euros al Fisco. Con tales ingresos de 2015, de haber sido originados por labores personales de Cintora y tributados como IRPF, habría cotizado en torno a un 28%, según fiscalistas consultados. Resultado, habría abonado am Hacienda unos 16.996 euros, un 32,68% más. Algo parecido pasó en otros ejercicios con ingresos societarios similares. En 2014, pagó 16.996 euros de impuestos por su sociedad. De haber tributado como IRPF (32,67%) se elevaría a 22.210 euros, un 30,68 % más, según los fiscalistas consultados.

Sociedades para facturar

La jurisprudencia en materia fiscal viene sancionando que el objeto de una sociedad sea meramente facturar retribuciones por trabajos personales del dueño de la empresa. Sean conferencias de un político, como el caso de José María Aznar (más de 265.000 euros tuvo que pagar al fisco), o sea la presentación de programas televisivos, como José Miguel Monzón, el gran Wyoming, que hubo de regularizar medio millón de euros.

Tras dicha multa, el presentador pasó a ser asalariado de Atresmedia y desde 2016 su remuneración la recibe directamente de la cadena. Hacienda tachaba de “voluntario y culpable” el comportamiento del presentador y afirmaba que no se podía apreciar “buena fe”, dado que “su conducta ha ido encaminada a eludir su carga tributaria por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en los ejercicios 2005 y 2006”.

Algo parecido le pasó al ex ministro y presentador televisivo Máximo Huerta. Dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) desestimaron el recurso del conocido presentador de televisión y le condenaron por utilizar la sociedad AlMáximo Profesionales de la Imagen para reducir el pago de impuestos. La empresa pagaba un tipo del 25% mientras que si hubiera declarado sus ingresos en el IRPF tendría que haber tributado con un tipo marginal del 48% durante esos años.

La situación tributaria del exministro Huerta era parecida a la que habían vivido futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo, pero a una escala inferior. "Aunque es legítimo la interposición de sociedades profesionales, no lo es la creación de sociedades con la única finalidad de eludir parte de la carga fiscal sin aportar nada a la actividad que realiza el único socio, que las ha constituido y las administra", señalaba la sentencia del TSJM.

Máximo Huerta/ TVE.

En concreto, según consta en las sentencias, el exministro facturó a través de su empresa de espectáculos 207.920 euros en 2006; 287.094,70 euros durante el ejercicio 2007 y 303.506,24 euros en 2008 por su actividad como presentador de Telecinco y por publicidad.

El entonces presentador cargaba sus gastos a la empresa para deducírselos al hacer la declaración de impuestos de sociedades. De hecho, en 2007 cargó 213.751 euros como gastos a la sociedad para deducírselos, de los que Hacienda solo considera relacionados con la actividad unos 80.480 euros. En 2008 cargó a la empresa 110.796 euros a pesar de que el fisco solo considera que se podía haber deducido 24.451 euros. Se supone que el resto eran gastos personales o no vinculados con la actividad de la empresa. Entre ellos se incluía el apartamento que el conocido presentador tenía en Alicante.

Igual varapalo fiscal se llevó Juan Carlos Monedero, ideólogo de Podemos. Abonó 70.000 euros en impuesto de sociedades, en lugar de los 176.000 euros que correspondían por IRPF, ya que los ingresos se derivaban del rendimiento de una persona física. El politólogo regularizó su situación con el fisco a través de la presentación de dos declaraciones complementarias: una del IRPF, por valor de 141.215,17 euros, y otra por IVA, de 77.280 euros. Ahora, desde Las Cosas Claras, suele difundir su particular versión sobre el escenario nacional: "A esta derecha que quiere acabar con lo que hemos construido en los últimos 40 años hay que frenarles en Madrid". Juan Carlos Monedero.

La picaresca, en efecto, puede hacer incluir como gastos de explotación el alquiler del domicilio, comidas, viajes... O afirmar que se paga a un empleado cuando, en realidad, es un empleado doméstico o un pariente. Iñaki Urdangarín usó falsos empleados para cobrar el sueldo que simulaba pagarles.

No hay contrastación alguna de que esto se aplique en el caso de Cintora, pero sí resulta anómalo que facture sin empleados en algunos ejercicios y que su coste, siendo sólo uno, sea tan cambiante en función de los ingresos.

Buenos tiempos para Cintora

Ahora toca de nuevo tiempos de bonanza económica para Cintora tras ser despedido en 2015 de Mediaset por supuesta falta de objetividad. “La línea editorial de Mediaset España es coherente en toda su programación y tiene el claro objetivo de informar, que no de formar, a los espectadores a través de un pluralismo con el que dar voz a absolutamente todas las opiniones políticas y con unos presentadores que traten la información de manera objetiva”, proclamó el grupo televisivo en su adiós al presentador.

Según datos de TVE, Cintora factura personalmente 900 euros por cada programa de Las Cosas Claras, 4.500 a la semana. Es decir, 18.000 euros al mes. Ahora tocará observar si tal cifra, 216.000 euros en un año, la declara como IRPF o como sociedad.

Cintora es un defensor nato del pago de impuestos. “Para eso se pagan los impuestos, para eso están los administradores. Digo yo, vamos", aseguró para criticar la respuesta de las autoridades locales al temporal Filomena en Madrid. En el caso de Rato fue contundente: “Decían que él era el milagro económico español y tanto que lo fue, porque se lo llevaba fuera de España". El Rey Emérito también se llevó su rejón por impago fiscal: “El retraso en la causa a Juan Carlos I deja prescrito el peor delito fiscal que afrontaba. El pasado 1 de julio prescribió el delito fiscal de 2014. Las fechas y la inviolabilidad juegan a favor del Rey Emérito”.

También la Iglesia se llevó su tirón fiscal de orejas: “122 millones de euros en alquileres e inversiones de la Iglesia que esquivan el pago de impuestos y el control del Estado, que reconoce que no sabe a qué destinan los Obispos el dinero que reciben de la casilla de la declaración de la renta”. Y, en fin, regañó la cicatería fiscal de todas las sociedades en general: "Las grandes constructoras pagan a Hacienda el 1,2% de sus beneficios globales; la gran banca, el 2,9%; las grandes empresas, el 6%. Las pymes, el 17%. Datos de la Agencia Tributaria sobre el Impuesto de Sociedades". Cintora denunciaba el bajo tipo impositivo sobre las grandes sociedades. Pero no entraba en el debate de que una microempresa tribute por trabajos personales de su dueño.

El caso de Ekaizer

Uno de sus tertulianos de cabecera, Ernesto Ekaizer, también figura como apoderado (antes fue administrador) en una sociedad, Theorema 2001, con un solo empleado. En dicho empleado se le va buena parte de lo ingresado. En 2019, facturó 52.353 euros, y pagó 31.000 por dicho trabajador, más unos gastos de explotación de 21.452 euros. Tiene como sede un piso en la madrileña calle Unión.

Curiosamente, el año precedente los ingresos fueron superiores, 61.350 euros, y el coste del empleado subió proporcionalmente, 37.939 euros, más unos gastos de explotación de unos 19.000 euros. Por todo ello, la sociedad de Ekaizer pagó 1.544 euros de impuestos en 2019 y 1.819 euros en 2018. Sin embargo, según fiscalistas consultados, de haberse tributado como IRPF como ingresos personales del periodista, en el hipotético caso de que tal fuera su origen, habría tributado unos 7.278 euros en 2018. Un 400% más. Y habría tributado 6.176 como IRPF en 2018, un 239% más.

Ernesto Ekaizer.

Naturalmente, sus cuentas societarias no detallan si factura por tertulias, libros o artículos del periodista. Su objeto social sólo apunta que se dedica a los servicios de publicidad y relaciones públicas. O, con mayor detalle: “La gestión como intermediario de los derechos de autor que les sean confiados, así como la venta de esos derechos a otras editoriales. Gestión de colaboraciones con Prensa escrita, radio y televisión. Gestión de colaboraciones con Prensa escrita, radio y televisión. Gestión de colaboraciones en coloquios y conferencias. Traducción de libros y todo tipo de publicaciones unitarias o periódicas. Compra, venta y arrendamiento de bienes de carácter material, inmaterial y financiero. La actividad principal de la empresa es la gestión de derechos de autor. Publicaciones”.

Fiscalistas consultados plantean dudas sobre el objeto social. “¿Gestionar colaboraciones es facturar colaboraciones? ¿Hace falta crear una empresa por un periodista para gestionar sus pagos? Si la empresa es una mera gestoría del periodista se entraría en el absurdo: Ekaizer crea una gestoría y le paga, se paga, más de 60.000 euros anuales, un precio muy alto, por gestionar sus ingresos como periodista, que entonces estarían fuera de esas cifras”, señalan a elcierredigital.com. Las cosas parecen no estar claras.

Ekaizer es también otro adalid comunicativo en la lucha contra la corrupción y la evasión de impuestos. Recientemente tuiteaba lo siguiente. “Los impuestos construyen la patria": la respuesta de Pablo Iglesias a la marcha del Rubius a Andorra”. El precio de la presencia por programa para los tertulianos habituales como Ekaizer en Las Cosas Claras se sitúa en los 434 euros.

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