09 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Esta película de 1987 con los principales cómicos del cine español refleja lo que los expertos en comunicación política llaman "Método Ollendorf"

El antecedente de los discursos de Pedro Sánchez: Vídeo del truco de Antonio Ozores en el film "No, hija no"

Antonio Ozores.
Antonio Ozores.
El recordado actor cómico Antonio Ozores parece haber sido la inspiración de muchos políticos en el arte de hablar mucho y no decir nada. Es quizá el caso de Pedro Sánchez que en sus ruedas de prensa acaba 'toreando' las preguntas de los periodistas con discursos largos y sin respuesta concreta. Para los expertos "son aburridos, llenos de datos y marean al profesional que ha preguntado hasta tal punto de no saber si el presidente ha respondido o no". Sánchez no es el único en usar esta táctica.

Harto de críticas sobre su silencio, el presidente español Pedro Sánchez hace tiempo que incluye preguntas en sus ruedas de prensa, pero, por supuesto, a su peculiar estilo. "Este se basa en soltar tal cantidad de datos en un discurso en forma de río que acaba noqueando y mareando al periodista hasta no saber si el Jefe de Gobierno ha resuelto su duda mediante una catarata verbal a una cuestión que, en general, se puede resolver con un sí, un no o quizá “no me consta” emulando a la Infanta Cristina", afirman los expertos consultados en Teoría de la Comunicación por elcierredigital.com.

Estos expertos en comunicación verbal aseguran que a esto se le llama ‘método Ollendorf’. Este nombre proviene de un profesor alemán que en el siglo XIX propuso este sistema para aprender idiomas. Su método se basaba en aprender diálogos de memoria para por ejemplo conocer los adverbios comparativos. Así a la pregunta “¿Es tu prima más alta que tu hermana?” el otro respondía: “No. Mi casa es más grande que el piso de mi abuela”. Para los expertos es como "una variante académica del castizo '¿A dónde vas? Manzanas traigo'. Un diálogo de sordos o de besugos", señalan a elcierredigital.com.

Anécdotas aparte, parece ser que Pedro Sánchez y otros políticos de donde han sacado la idea es de los trucos humorísticos del gran actor Antonio Ozores. En varios filmes de los ochenta el recordado actor cómico parodió la forma en la que los políticos escurrían el bulto ante la prensa recurriendo a una de sus señas características: Los discursos inconexos que le hicieron célebre.

Antonio Ozores contó en alguna ocasión que el origen de esta forma de hablar se le ocurrió en los años sesenta en la que, como tantos cómicos de esa época, enlazaban un rodaje con otro y giras inhumanas.

En este caso se trata de la película de 1987 titulada "No, hija no", con guion de Mariano Ozores y con los principales cómicos del cine español de entonces como el mencionado Antonio Ozores, Ricardo Merino, Juanito Navarro, Emma Ozores, Florinda Chico, Gracita Moraleso  Emilio Laguna.

La sinopsis de la pelicula trata sobre un personaje llamado Alejandro Costa (interpretado por Antonio Ozores) que, aparentemente, es un hombre serio, honesto y decente. Es por eso que se dedica por entero a la política y se presenta como candidato a la alcaldía de Madrid. Pero el día antes de las elecciones, un malentendido con una casa que presta servicios de masajes a domicilio le provocará muchos quebraderos de cabeza. Esta cinta y el discurso de Ozores que difundimos a continuación refleja, en parte,  lo que los expertos en comunicación política llaman "Método Ollendorf". 

El propio actor llego a reconocer que en ocasiones cuando salía en escena no sabía si tenía que recitar en el texto de una obra, de otra o de la película que había rodado por la mañana. Y para salir del atolladero soltaba su discurso que arrancaba las risas del público que, al fin y al cabo, era lo que se pretendía. "La técnica de Ozores era de supervivencia pura. Vamos, como la de Pedro Sánchez", afirma alguno de los expertos consultados por nuestro periódico.

Más ejemplos de políticos

Pero Pedro Sánchez no es ni más ni menos que último líder político en sumarse a esta forma de escurrir el bulto y quizá no asunir su responsabilidades públicas. En el anterior ejecutivo de Mariano Rajoy fue célebre la alocución de la ministra de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, sobre “los pagos en diferido”.

"Un monólogo absurdo que servía para lavar y guardar la ropa ante las incómodas preguntas de los medios sobre el despido de Luis Bárcenas, entonces un peligro para el Partido Popular por culpa de la presunta contabilidad ‘en B’ que vendría a demostrar la existencia de las polémicas ‘libretas de Bárcenas’, que varios periódicos publicaron en ese momento con gran alarde tipográfico", señalan estos expertos.

Antes que ella también dio mucho juego a los humoristas la figura de la ya fallecida socialista Rosa Conde, Ministra-Portavoz de Felipe González. Sus absurdos discursos en las ruedas de prensa tras los Consejos de Ministros se hicieron célebres. En una época en la que el Gobierno del PSOE estaba acosado por varios casos de corrupción, el asunto del GAL y el terrorismo de Estado, Rosa Conde se arrancaba con complicados discursos que le llevaban a jardines dialécticos de los que intentaba salir como podía.

El grupo Martes y Trece, que rara vez utilizaban los vídeos manipulados en su forma de hacer humor, la convirtieron en la protagonista de su especial de Nochevieja de 1992 cambiando su voz por otras como las de José María García o el Oso Yogui. Tales eran las tonterías que soltaba la supuesta Ministra que según los críticos "no se notaba el cambio de voz ni persona".

‘Risa Cunde’ o ‘Ministra Portacoz’ fueron algunos de los apodos que le adjudicaron a la política distintos humoristas por entonces. En el caso del dúo formado por Josema Yuste y Millán Salcedo dicen que su inquina contra la ministra Conde venía porque ésta, íntima amiga de la locutora Encarna Sánchez, intentó paralizar el especial de Fin de Año anterior, el de 1991, donde los conocidos humoristas convirtieron a Encarna y su amistad con la tonadillera Isabel Pantoja en el hilo argumental del programa. La reina de las ondas podría haber pedido a su amiga Rosa Conde que intentara evitar que esta parodia saliera al luz, cinco años después de las famosas empanadillas de Móstoles.

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