07 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La acusación particular ejercida por un empresario califica sus delitos de descubrimiento y revelación de secretos, extorsión y amenazas

Nuevo enredo: Piden 24 años de cárcel para los hermanos Muñoz y Villarejo por el caso Pintor

El excomisario Villarejo.
El excomisario Villarejo.
La acusación particular que defiende los intereses de un empresario, presuntamente extorsionado por el excomisario Villarejo contratado por otros dos empresarios andaluces, para espiar al primero y a su abogado ha presentado ya su escrito de acusación ante el Juzgado de la Audiencia Nacional que instruye la pieza Pintor desgajada de la causa Tándem. Piden 24 años de cárcel para cada uno de ellos.

La acusación particular, ejercida por Mateo M. N., que supuestamente fue espiado por Villarejo por encargo de dos empresarios, los hermanos Muñoz, ya ha presentado escrito de acusación ante el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que instruye la pieza Pintor, derivada de la causa Tándem.

En esta pieza se investigaba en concreto el encargo de los empresarios Muñoz a Villarejo para conseguir que el exjuez Francisco Javier de Urquía, ejerciendo ya como abogado, convenciese a uno de sus clientes de que firmase un determinado acuerdo con ellos.

Para lograr su cometido, el comisario se habría valido de un vídeo que grabó en su día al entonces juez en Marbella en connivencia con el traficante de armas Monzer Al Kassar, y que ofreció a los empresarios a cambio de un precio asegurando que era obra del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Audiencia Nacional en Madrid.

La defensa de Villarejo ya intentó mantener un careo entre el excomisario y los hermanos Muñoz, que supuestamente le habrían hecho el encargo. Esta petición se argumenta en que los hermanos Muñoz Tamara habían prestado declaración "a petición propia en comparecencia voluntaria, y habiendo modificado su inicial declaración (...)".

Los hermanos Muñoz están imputados por presionar, supuestamente, a su exsocio Mateo M. N. para intentar que dicho empresario malagueño mitigase los hechos por los que todos estaban acusados en un juzgado de Sevilla, en concreto cinco delitos fiscales por los que supuestamente defraudaban en el Impuesto de Sociedades e IVA.

El excomisario Villarejo habría entregado a los Muñoz un dossier contra "el pintor" para que sus clientes pudiesen extorsionar a su exsocio y a su abogado, el exjuez Francisco Javier de Urquía, para que Mateo M. cumpliese con los pagos a Hacienda, ya que los hermanos Muñoz llegaron a un acuerdo con Hacienda para satisfacer su parte de la deuda y finalmente tuvieron que hacer frente también a la parte de Mateo M., poco más de un millón de euros. Villarejo y su empresa Cenyt habrían elaborado en concreto dos informes bautizados "Mateo 29" y "Objetivo Urquía 312" a petición de los empresarios contratantes.

La defensa del principal perjudicado acusa  al excomisario Villarejo de la autoría de dos delitos de descubrimiento y revelación de secretos con fines lucrativos y dos delitos de extorsión. En total, 24 años de cárcel más una multa de 48 meses. Para los empresarios Muñoz la acusación particular solicita idénticas penas por los mismo delitos más, en el caso concreto de uno de los empresarios añade un delito de amenazas que incluye una pena de 3 años de prisión.

En la causa también están imputados el hijo de Villarejo, el abogado de Cenyt Rafael Redondo, varios oficiales de Policía y colaboradores de Villarejo, hasta un total de 15 personas físicas y tres personas jurídicas pertenecientes a otras tantas empresas.

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