27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Fue guerrillero de los llamados 'Bloques capitalistas' financiados con dinero de la droga en Colombia y mantuvo siempre en secreto su identidad

La historia de Acevedo Giraldo, el 'Memo Fantasma': El narcotraficante invisible que logró burlar a la Justicia colombiana

La únicas foto que hay de Memo Fantasma
La únicas foto que hay de Memo Fantasma
Guillermo León Acevedo Giraldo trabajó en principio recibiendo los cargamentos del Cártel de Medellín en EEUU bajo un completo anonimato. Cuando Pablo Escobar inició su guerra contra el Estado colombiano y las guerrillas, 'Memo Fantasma' se vio con un gran cargamento de cocaína sin reclamar que fue la base del inicio de su carrera como narco independiente. Compaginó estas operaciones con colaboraciones con las 'Autodefensas Unidas de Colombia' y líderó uno de los Bloques. Esta es su historia.

Guillermo León Acevedo Giraldo, alias “Memo Fantasma”, es un ex narcotraficante que trabajó bajo las órdenes del Cártel de Medellín y sobrevivió al mismísimo Pablo Escobar, líder y fundador del Cártel. Era anónimo y metódico, fuera de las acciones y operaciones masivas de Escobar en Colombia, “Memo Fantasma” era discreto, utilizaba seudónimos y se aseguró siempre de que pocas personas conocieran su rostro.

Su carrera criminal empezó cuando Pablo Escobar ya era considerado un  señor de la droga en Colombia a principio de los años 90. Durante esta época las extravagancias de Escobar lo habían puesto en el punto de mira de las autoridades.

Escobar había iniciado una campaña para convertirse en una figura pública a través de la tapadera de filántropo. Construyó casas para los desfavorecidos en la ciudad de Medellín y dio el salto a la política, decisión que probaría ser fatal puesto que es aquí cuando Pablo “El Patrón” Escobar cometería los fallos más graves de su carrera como criminal.

Empezó peleas con el viceministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, a quienes sus sicarios asesinarían en 1984. También con el candidato presidencial Luis Carlos Galán, quien sería asesinado también por los sicarios de Escobar en 1989. Esta guerra contra el Estado colombiano iniciada por “El Patrón” solo pudo ir a menos una vez fue encarcelado en la prisión de La Catedral en el municipio colombiano de Envigado. Irónicamente, fue el mismo Pablo Escobar quien construyó esta prisión en su afán de hacerse ver como un filántropo ante la sociedad colombiana.

Sus trabajos en Norteamérica

En 1992 iniciaría entonces “Memo Fantasma” su carrera criminal. Al momento tenía 21 años y vivía en Estados Unidos. Su trabajo consistía en recibir los cargamentos del Cártel de Medellín que llegaban desde Colombia. Su jefe en el territorio estadounidense era Fabio Ochoa Vasco, quien era uno de los miembros más importantes del Cártel de Medellín ya que era quien controlaba los envíos de droga al país norteamericano. Se trataba de un envío grande, entre seis u ocho toneladas mensuales.

Cuando cayó el Cártel de Medellín, otras organizaciones se alzaron con el poder y el control del mercado de la droga en Colombia. En este caso, quienes se encargarían de la formación de “Memo Fantasma” en las operaciones de narcotráfico serían el líder de la “Oficina de Envigado”, Diego Murillo Bejarano, y Fabio Ochoa Vasco, empleado de este. La Oficina de Envigado era una de las secciones en las que dividía el Cártel de Medellín su producción. Una vez cayó el Cártel, la Oficina de Envigado se erigió como la nueva distribuidora mayoritaria de drogas den Colombia. Gracias a estos hombres,  el “Memo Fantasma” aprendería el negocio del narcotráfico internacional y entablaría relación de negocios con los cárteles mexicanos.

Como criminal “Memo Fantasma” fue muy astuto e inteligente. Aprovechó las circunstancias que en su momento atravesaba Pablo Escobar en su guerra contra los Pepes y el Estado Colombiano para hacerse con un gran cargamento de cocaína que era propiedad de “El Patrón”, pero que ahora era propiedad de nadie puesto que los narcotraficantes se habían enfrascado en una guerra sin cuartel que había paralizado las actividades de narcotráfico.

Fabio Ochoa Vasco

Los Pepes (Perseguidos Por Pablo Escobar) fue un grupo paramilitar formado por narcotraficantes que habían sido socios de Pablo Escobar, pero que para el momento se encontraban en la otra punta de la balanza y representaban una amenaza para él. Estaban financiados por el Cártel de Cali y fueron de gran ayuda en las operaciones policiales para dar caza finalmente a Pablo Escobar en 1993.

Esta guerra fue el punto de inflexión para “Memo Fantasma”, quien había iniciado sus propias operaciones de narcotráfico en Estados Unidos gracias a sus contactos en México y poco a poco establecía redes cada vez más extensas de narcotráfico.

Paralelamente en Colombia estaba teniendo lugar un auge de las guerrillas revolucionarias tanto de izquierdas como de derechas, todas financiadas con dinero del narcotráfico. En este caso, serían las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), quienes darían los primeros indicios para conocer la verdadera identidad de “Memo Fantasma”.

Lo que ocurría en Colombia

Colombia se quebraba. Entre las numerosas organizaciones para militares como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y las propias AUC, y el narcotráfico que se hacía cada vez más poderoso pese a la caída del Cártel de Medellín no había control alguno. El Estado y las Fuerzas Armadas de Colombia habían perdido toda su influencia y poder.

El 15 de julio de 2003 se firma el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, un tratado de paz entre las AUC y el Gobierno Nacional de Colombia en el que se especificaban medidas y concesiones a cambio de reestablecer el monopolio del poder armado en manos del Estado colombiano. El Acuerdo de Santa Fe de Ralito describía sus objetivos de la siguiente manera: “como propósito de este proceso el logro de la paz nacional, a través del fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y el restablecimiento del monopolio de la fuerza en manos del estado”.

El acuerdo había sido firmado tanto por los guerrilleros como por aquellos narcotraficantes que los financiaban. Entre los nombres se encontraba el del mismísimo líder de la Ofician de Envigado, Diego Murillo Bejarano, alias “Don Berna”, y un nombre al que las autoridades colombianas jamás pudieron dar cara: Sebastián Colmenares.

Diego Murillo Bejarana, "Don Berna", junto a guerrilleros de las AUC

Sebastián Colmenares era otro de los pseudónimos que utilizaba “Memo Fantasma” para firmar sus operaciones. Figuraba en la posición más alta del organigrama de uno de los bloques en los que se dividían AUC, el Bloque Central Bolívar (BCB).

El BCB estuvo activo durante 1998 hasta 2006 y, según las declaraciones de Peter Vincent, ex funcionario del Departamento de Justicia estadounidense, para la fundación de estudio criminal InSight Crime, “Memo Fantasma” era el jefe principal.

A pesar de que la intención de las AUC era recuperar los territorios que habían sido conquistados por las FARC, lo cierto es que no eran más que una tapadera para realizar operaciones de narcotráfico mediante el uso de fuerzas paramilitares para distribuir y hacer negocio con las drogas.

El fantasma regresa a Colombia

En el periodo entre 1995 y 1996, Memo Fantasma abandona Estados Unidos para volver a Colombia, donde establece relaciones con uno de los oficiales mas temidos de la Oficina de Envigado, Carlos Mario Aguilar, alias “Rogelio”.

Este personaje sería una figura importante en la vida de Memo Fantasma, ya que se convertiría en su amigo y contacto con el resto de miembros de la Oficina de Envigado. Fue Rogelio quien presentó a Memo Fantasma con el jefe de la organización, Don Berna. En estos momentos Memo Fantasma solo tenía 24 años de edad y ya tenía una operación independiente gracias a sus contactos en México.

Decidió ampliar sus operaciones y establecer un laboratorio en la zona colombiana de Yarumal, que en el momento se encontraba bajo el control de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), que posteriormente sería la primera de las estructuras que conformarían las AUC.

Carlos Castaño Gil

A las ACCU no les gustó que Memo Fantasma hubiese establecido sus operaciones en la zona de Yarumal, ya que este no contaba con el permiso de las mismas y fue llamado a rendir cuentas ante los guerrilleros al mando: Carlos, Vicente y Fidel Castaño.

No se sabe que hubiese pasado con el joven de 24 años de no haber sido porque el mismo Don Berna acudió a la reunión y presentó al joven ante los paramilitares. A partir de ahí es cuando Memo Fantasma establecería relaciones con las paramilicias.

Carlos Castaño decidió que era hora de expandir su influencia y fuerza armada en el resto de Colombia, así que envió a Memo Fantasma junto a Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco” a tomar la región de Bolívar en Colombia. Es así como nacería el BCB, que movería grandes cantidades de cocaína entre 1997 y 1999.

La búsqueda la identidad de Memo Fantasma

Una vez se formalizó la paz con las guerrillas paramilitares en 2003 con el Acuerdo de Santa Fe de Ralito, se perdió la pista de Memo Fantasma hasta 2015 cuando una periodista llamada Ana María Cristancho decidió investigar para el periódico colombiano El Espectador, la verdadera identidad del enigmático guerrillero y narcotraficante.

Los primeros indicios serían los organigramas que mostraban la estructura de poder dentro de las AUC, más concretamente del BCB donde figuraba el alias de “Sebastián Colmenares”.

Cristancho decidió buscar testimonios de los personajes que más información podrían tener de Memo Fantasma para establecer conexiones, los ex guerrilleros. Gracias a las declaraciones de algunos ex guerrilleros del BCB pudo determinar que Sebastián Colmenares y Memo Fantasma eran la misma persona.

Uno de los ex guerrilleros llamado José Germán Sena Pico, alias “Nico”, sería el que más información aportaría con respecto a la identidad de Memo Fantasma. En 2015 entregó un primer nombre a la fiscal de Paz y Justicia de Colombia, el nombre era Guillermo Camacho.

Organigrama del Bloque Central Bolívar

Ante la respuesta de la jueza de que ese nombre no figuraba en ninguna base de datos, Nico simplemente respondió aludiendo la astucia de Memo Fantasma: “Bueno, la chapa (de identificación) de él siempre fue Sebastián Colmenares o Memo Fantasma”.

La forma en la que la verdadera identidad de Memo Fantasma fue revelada solo se podría describir como una mezcla de mala suerte y descuido. Su nombre fue revelado por una amante engañada que presentó su testimonio a InSight Crime y se identificó solo con el nombre de “Zara”, el verdadero nombre de Memo Fantasma era Guillermo León Acevedo Giraldo.

A diferencia del nombre entregado por Nico, Guillermo Camacho, y que no figuraba en ninguna base de datos, de este nuevo nombre si aparecía registro. Guillermo León Acevedo Giraldo era un accionista de la empresa ACEM S.A. radicada en Bogotá. Pero aun faltaba ponerle rostro al nombre. Es aquí donde entra la mala suerte de Guillermo Acevedo.

Un programa periodístico colombiano llamado Séptimo Día fue transmitido por la televisión en las cárceles y prisiones de Colombia. Casualmente las cámaras grabaron a un sujeto comiendo en un restaurante del norte de Bogotá y este fue reconocido por muchos de sus ex compañeros en ese momento presos. El sujeto que había sido grabado por pura casualidad en la tele era el guerrillero Sebastián Colmenares. Los investigadores que iban tras su pista fueron informados por estos ex guerrilleros que le reconocieron en la tele.

Los últimos detalles vinieron de parte de la propia esposa de Guillermo Acevedo, Catalina Mejía, quien contó que, gracias al dinero que había hecho con el narcotráfico, su marido pudo acceder a la élite de Colombia, y como accionistas de la misma empresa, se conocieron y enamoraron. Gracias a estos nuevos tratos empresariales Memo Fantasma pasaría de ser un narcotraficante asentado en EEUU a un socio de quien es actualmente la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez y el marido de esta, Álvaro Rincón.

Marta Lucía Ramirez

A pesar de que se conocen su nombre y su rostro, lo cierto es que la justicia no ha podido probar fehacientemente y con pruebas irrefutables que el hombre conocido como Guillermo Acevedo fuese un paramilitar y narcotraficante. Sus operaciones llevadas en la más celosa clandestinidad y su negativa a establecer verdaderos vínculos con sus ex socios ha permitido que pueda negar todas las acusaciones con facilidad. Nadie ha podido probar su participación en actividades criminales.

Actualmente Guillermo Acevedo reside en Madrid (España) y es el propietario de varias empresas localizadas en la Comunidad dedicadas a los bienes inmobiliarios y sigue siendo un intocable ya que nunca nadie ha podido demostrar su participación en actividades ilegales. 

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