08 de diciembre de 2019
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Solo votaron 760 socios, apenas un 20 por ciento de los 6.000 que tienen derecho a voto, y se denunciaron irregularidades en 149 votos

Sospechas de pucherazo en las votaciones de la Asociación Gremial del Taxi de la capital de España

La Asociación Gremial del Taxi.
La Asociación Gremial del Taxi.
Las elecciones de la Asociación Gremial del Taxi celebradas en pasado domingo han generado acusaciones de pucherazo por parte de la candidatura "oficialista" del actual presidente Miguel Ángel Leal contra la candidadura de su vicepresidente Ángel Julio Mejia, apoyado por el abogado Gabriel Urralburu, expolítico, exsacerdote y expresidente socialista del Gobierno de Navarra y condenado a prisión por fraude fiscal.

En las elecciones del pasado domingo a la Asociación Gremial del Taxi concurrían las candidaturas de su actual presidente Miguel Ángel Leal, por otro lado Alberto de la Fuente Miñambres y otra lista, la de Ángel Julio Mejía, vicepresidente de la anterior dirección, que finalmente logró el aval de los socios y ganó las elecciones.

Sin embargo, interventores y el resto de candidatos han denunciado incidencias graves en el transcurso de las elecciones que podrían haber afectado en el resultado final de las mismas. “Falsos datos de escrutinio” o la nula comprobación de los votos que se introducían en las papeletas, serían algunos de los ejemplos de un supuesto pucherazo.

Según explicaron algunas fuentes “han aparecido 149 votos que no corresponden con lo estipulado en el acta de escrutinio”, las cuales serían determinantes repecto al resultado final, ya que dieron como ganador al candidato alternativo, Ángel Julio Mejia.

Ángel Julio Mejía, ganador virtual de las elecciones.

Descubierto el pucherazo, la candidatura de Miguel Ángel Leal solicitó la consignación de todas las papeletas y el “precinto de la urna”.  Otros candidatos a la renovación de la Junta Directiva denunciaron “la indebida anulación de dos votos por una mesa, así como la negligencia de la presidenta de la misma al no comprobar si los votantes introducían una o más papeletas, pudiendo haber votado, de éste modo, cada socio más de una vez.

Los interventores también denuncian que el candidato y después elegido de manera provisional como presidente de la Junta Directiva, Ángel Julio Mejía hizo uso de propaganda electoral durante la propia jornada frente al edificio donde estaban teniendo lugar las votaciones. “El candidato Mejía estuvo ocupando desde primera hora de la mañana la vía pública colindante al acceso del local donde se realizaban las votaciones colocando una furgoneta con propaganda electoral, repartiendo las papeletas de su candidatura entre los votantes dentro del edificio, exhibiendo los miembros de su candidatura camisetas con propaganda electoral e invitando a los votantes a un aperitivo”. Otro candidato denunció también irregularidades con los votos delegados.

Los Estatutos de la Asociación Gremial del Taxi recogen que estos hechos pueden provocar la impugnación del resultado. Para ello, habría que convocar primero una Asamblea extraordinaria de socios, donde se debatirían todas las impugnaciones. Sí se aceptan se procederia a convocar nuevas elecciones, pero si no se admiten ganaría las elecciones Ángel Julio Mejía.

Miguel Ángel Leal que denuncia el pucherazo electoral.

Mientras, se convoca o no este debate la actual Junta  “debe permanecer en funciones”, es decir, la que hasta ahora dirige Miguel Ángel Leal, que técnicamente es presidente en funciones de la Asociación Gremial. Nada más ganar, según fuentes de la asociación, el candidato Ángel Julio Mejía se personó con la intención de ocupar el despacho de Leal.

La preocupación de la candidatura de Miguel Ángel Leal es que la asociación pase ahora a manos de Mejía, porque es apoyado por el expresidente de la Comunidad de Navarra, Gabriel Urralburu, que fue condenado a prisión por cometer dos delitos fiscales y uno de cohecho.

La sombra de Urralburu

En el mes de junio de este mismo año diversos diarios vascos y navarros se hacían eco de los principales morosos de la Hacienda Foral Navarra. Gabriel Urralburu, quien fuese Presidente del Gobierno ha sido recordado como uno de los más destacados. La Audiencia Provincial de Navarra le juzgó en 1994 por un delito de cohecho y dos delitos fiscales siendo finalmente el Tribunal Supremo quien le condenó a cuatro años de carcel y a pagar cerca de 600.000€ de responsabilidad civil.

El abogado Gabriel Urralburu.

Aprovechó su paso por prisión para licenciarse en Derecho y ejerce desde el año 2001 en un lujoso despacho de 275 metros cuadrados en la calle Almagro 3 uno de los barrios más caros de Madrid. Resulta sorprendente que casi veinte años después solo haya devuelto a Hacienda 1.719 euros, según algunas noticias publicadas y que mensualmente abone al erario público 119 euros.
 
Urralburu ejerció durante ocho años como abogado en la Asociación Gremial del Taxi en Madrid, cobrando su sueldo a través de una sociedad denominada Estudio Legal Civil y Mercantil S.L en la que solo aparecía un socio, Juan González Lozano y que ocupa el mismo despacho. La Asociación Gremial del Taxi abonaba cerca de ocho mil euros mensuales por la asesoría jurídica.
 
Sin embargo, el todavía presidente Miguel Ángel Leal  lo despidió cuando recibió el primer requerimiento de la Hacienda Foral de Navarra para que retuviese su sueldo. Urralburu por su parte, comenzó a reclamar judicialmente a la Asociación cuotas impagadas de taxistas de Radiotaxi a sabiendas de la precaria situación que estaba atravesando la asociación.
 
Por otro lado, entre los asociados existe una verdadera preocupación a que Urralburu sea el verdadero artífice que se esconde tras la candidatura de Ángel Julio Mejia Noguerales "nos extraña que su ex mujer se haya comprado un taxi y también su socio, son demasiadas casualidades ". El edificio de la asociación está en venta y los socios están preocupados "una mala gestión por parte de esta gente nos asusta, sobre todos cuando las comisiones inmobiliarias son millonarias". La Asociación está pasando por el peor momento de su historia y los socios temen que su emblemático edificio se pierda en manos de personas en las que pesen más otros intereses que el saneamiento de sus cuentas.
COMPARTIR: