23 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

La fábrica de Acerinox en Cádiz para su actividad y la LME cierra las negociaciones de este mineral a causa de la guerra entre Rusia y Ucrania

Máximos históricos en el precio del níquel: La crisis afecta al sector metalúrgico

Acerinox
Acerinox / Bobinas de acero inoxidable
El aumento del precio de la energía y ahora del níquel está haciendo mella en el sector de la metalurgia. La empresa Acerinox ha tomado la decisión de parar su actividad en su fábrica de Cádiz mientras que la Bolsa de Metales de Londres ha tenido que cerrar las negociaciones del níquel debido a las altas subidas del precio del mineral.

Continúan las consecuencias del conflicto entre Rusia y Ucrania en España. Esta vez, el afectado ha sido el sector metalúrgico, que se enfrenta a la subida de los precios de dos componentes fundamentales para su producción: la energía y el níquel. Esta ha sido la causa por la que la empresa Acerinox ha decidido parar una de las tres actividades que realizan en su fábrica de Cádiz, haciendo que casi 1.800 trabajadores se enfrenten a un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) progresivo.

Las tres etapas de las que consta la producción de acero inoxidable son la acería, la laminación en caliente y la laminación en frío. Ha sido la primera de ellas la que la empresa ha decidido cerrar, para posteriormente hacerlo con las dos restantes e ir incorporando a sus trabajadores al ERTE.

Según explicaba Europa Press, esta fábrica es la única de la compañía que ha tenido que cerrar debido, en gran parte, al elevado precio que ya tenía la energía en España antes de la invasión rusa, lo que les suponía un gasto de 90 millones de euros anuales a nivel mundial, siendo un 80% correspondiente a España.

La bolsa de metales de Londres suspende la negociación del níquel

Sin embargo, los altos precios de la energía no son el único problema al que se enfrentan las empresas metalúrgicas. El níquel ha sufrido también un importante repunte que ha provocado que la Bolsa de Metales de Londres (LME) suspendiera el pasado martes la negociación de esta materia prima.

“El precio normal del níquel lleva desde marzo del año pasado subiendo. Ha estado en doce mil dólares la tonelada y ha llegado hasta los 29 mil el viernes pasado. Este lunes abrió en 29 mil y llegó hasta los 80 mil, cerrando en 40 mil. El martes apareció en 80 mil dólares por tonelada y rápidamente llegó a los 100 mil, cosa que hizo que la Bolsa de Metales de Londres cerrase la negociación”, ha explicado a elcierredigital.com un comercial del sector metalúrgico.

Bolsa de Metales de Londres.

El problema de que la LME haya suspendido la negociación, según informa a elcierredigital.com este mismo trabajador, es que “muchos agentes se rigen por la Bolsa de Metales de Londres para realizar sus compras para sus almacenes, y actualmente no saben a qué precio van a comprar el material o se encuentran con unos precios muy elevados”.

La LME se ha pronunciado al respecto en un comunicado, afirmando que “los eventos actuales no tienen precedente” y procediendo a parar las negociaciones hasta nueva orden: “La LME no considera apropiado anunciar el reinicio de las negociaciones para el níquel debido a las continuas incertidumbres del gran mercado”. Además, afirma que no creen que puedan reabrir las negociaciones antes del 11 de marzo.

El níquel, valor refugio

El papel de Rusia como productor de níquel supone un 7% de la producción mundial, detrás de Indonesia y Filipinas. Debido a este porcentaje, sorprende ver los elevados precios a los que se está comercializando el mineral.

“Tememos que se esté utilizando el níquel como valor refugio para las inversiones. La gente está sacando las inversiones de donde las tiene y está invirtiendo en valores refugio como el oro, la plata y el níquel, que tiene un gran futuro por su uso para el almacenamiento de energía en las baterías que consumimos, por ejemplo, en los coches eléctricos”, explicaba a elcierredigital.com un trabajador del sector metalúrgico.

Por lo tanto, la subida del precio podría afectar negativamente al mercado del automóvil, que ya estaba sufriendo retrasos en sus entregas debido la escasez de microchips. Ahora se une el alto precio de las materias primas, que podrían elevar el precio de los vehículos y afectar negativamente al mercado de los eléctricos. Aunque el fundador de Tesla, Elon Musk, ya anunció antes de la invasión que cambiaría el níquel y el cobalto de sus baterías por hierro, lo que abarataría costes.

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