28 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Análizamos con los críticos las reglas internas del partido naranja para que el 'aparato' del poder logre el liderazgo en las próximas elecciones

Trucos en los estatutos de Ciudadanos para que Inés Arrimadas gane el próximo Congreso Nacional

Inés Arrimadas apunta a la presidencia de Ciudadanos.
Inés Arrimadas apunta a la presidencia de Ciudadanos.
En esta segunda parte de análisis sobre los Estatutos de la formación política Ciudadanos se analizan algunos puntos de esos estatutos que parecen fabricados a medida para el triunfo de Inés Arrimadas en el próximo Congreso Nacional de esta formación que tendrá lugar en marzo.

En el artículo mencionado [Aquí] el Sr. Andrés Betancor, redactor de los estatutos de Ciudadanos, presenta una nueva y ocurrente definición del liberalismo, en mi opinión sin base histórica, y que se une a la cascada de definiciones del liberalismo con diferentes apellidos que han ido apareciendo en un remedo de la frase que Humpty Dumpty le dice a Alicia: “las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen, la cuestión es saber quién manda…, eso es todo” en ‘Alicia a Través del Espejo’.

En esta segunda parte sobre el próximo Congreso Nacional de Ciudadanos continuamos con la refutación de las afirmaciones que nos obsequia el Sr. Andrés Betancor sobre las ‘bondades’ de los Estatutos preparados por la Comisión de Estatutos que él dirige en Ciudadanos.

En el cuarto punto del articulo mencionado, Betancor afirma “un partido no es un Estado en miniatura. No hay división de poderes. Sería absurdo”. Un Partido no será un Estado en miniatura, pero no es una metáfora muy alejada de la realidad en relación a la separación de poderes intrapartidista, y es utilizada con frecuencia en los estudios sobre el tema. Él mismo parece confirmar esta similitud cuando, más adelante asigna roles a distintos órganos del partido que se asemejan a las funciones del Legislativo, Ejecutivo, Judicial y hasta a la Policía, y posteriormente menciona los ‘pesos y contrapesos’ (“checks and balances”) de la separación de poderes en la tradición constitucional Americana, entre otras, que son precisamente características asociadas al funcionamiento de un Estado y otras organizaciones democráticas, e incluso se están introduciendo en otro tipo de entidades que no tienen el requisito de ser democráticas como las empresas.

Andrés Betancort, de Ciudadanos.

Sin embargo, está claro tras una lectura detallada, de los Estatutos que nos presenta el Sr. Betancor, que los controles y contrapesos (“checks and balances”) de una estructura democrática brillan por su ausencia. Sobre la legitimidad democrática de los Órganos Centrales de Dirección que menciona, comentaré solo el caso de la elección del Comité Ejecutivo por limitaciones de espacio, aunque las elecciones de los otros órganos adolecen de lacras similares.

En la IV Asamblea General la Dirección Riverista, con una estrategia de control absoluto de todos los Órganos de Dirección, introduce el truco de una elección del Comité Ejecutivo varios días antes del Congreso, un método de elección francamente asombroso y posiblemente único en el mundo –de cuestionable legalidad– donde se elige primero al equipo y después se deciden las políticas a implementar.

En realidad, no se elige un Comité Ejecutivo sino al/la Presidente del Partido ya que esta persona puede cesar a cualquier miembro de la lista elegida por los afiliados cuando lo desee lo cual es una cuestionable forma de democracia. Más que una elección es un plebiscito de ensalzamiento del líder, que contrasta con las características de una elección típica de una democracia liberal.

Tal y como estamos viendo estos días en el desarrollo de la campaña, el "aparato" riverista está usando todos los medios y los fondos del Partido para que salga elegida la Sra. Arrimadas, aparente candidata del bunker Riverista. Esta falta de diferenciación entre el "aparato" que controla la elección y una de las candidaturas es profundamente antiliberal y antidemocrática y la utilización de fondos del Partido para una de las candidaturas en detrimento de las otras constituye un delito en democracias con legislaciones avanzadas en estos temas.

Básicamente el "aparato" es el equipo de campaña de la Sra. Arrimadas. Mención aparte merece la calificación de que el proceso se basa en elecciones libres. El proceso electoral en Ciudadanos no es ni libre ni democrático a ningún nivel, ni en el censo, ni los medios del Partido asignado a los candidatos, ni los periodos de concurrencia, ni los mecanismos de votación cumplen parámetros básicos de una elección democrática.

Si al final hubiese alguna duda está para todos los procesos electorales internos el Voto Telemático del Riverismo, del que la Cúpula no parece poder separarse ni con agua hervida, valga la redundancia. El Sistema Telemático de Votaciones de Ciudadanos es un sistema sin ninguna certificación, homologación, auditoria o control independiente violando todas las normativas y recomendaciones de todos los organismos nacionales e internacionales que han tratado y regulado el tema del voto electrónico. La interpretación buenista de que es un sistema frágil fácilmente manipulable desde fuera es incorrecta, es un sistema que ha sido diseñado desde sus inicios por la Cúpula Riverista para cometer fraude electoral allí donde le hiciese falta.

Los Estatutos del Sr. Betancor en el Articulo 16.d nos informan “En todo caso todos los sistemas (de manifestación de voto) dispensaran la máxima seguridad”, una curiosa elección de neo-lengua donde los votos no se ejercen, sino que se ‘manifiestan’ y la seguridad no se garantiza, sino que se ‘dispensa’, en algún momento se nos informa que estos términos tienen significados sorprendentes.

Todas estas prácticas no son nuevas sino el ‘modus operandi’ tradicional del Riverismo; en el proceso de elección del anterior Comité Ejecutivo en enero de 2017 ya se ensayaron y perfeccionaron todas estas triquiñuelas y fueron denunciadas en estos artículos: “Un Congreso a la Búlgara 2.0: la Elección del Comité Ejecutivo de Ciudadano” [Aquí] y “El fraude en el sistema de votaciones de Ciudadanos” [Aquí].

Por último y para que en este punto no falte la correspondiente tomadura de pelo a los afiliados, Andrés Betancor nos informa de la posibilidad de remover al Comité Ejecutivo con una Moción de Censura de los afiliados. Efectivamente el Articulo 69.3 indica “El Comité Ejecutivo podrá ser destituido mediante la aprobación de una moción de censura. A tal fin, se requiere que, al menos un tercio de los afiliados (unos 10.000) promuevan la convocatoria de una Asamblea General extraordinaria” con el único punto de votar esta moción de censura …¿de verdad esto es factible Sr. Betancor?

El secreto del censo de Ciudadanos

En primer lugar, el censo de Ciudadanos solo lo conoce la Cúpula, que nunca lo ha proporcionado y menos para una moción de censura en su contra. En segundo lugar,  no hay ningún mecanismo de comunicación efectiva entre afiliados su única área de debate es su minúscula y aislada agrupación so pena de que le caiga todo el peso del Código Penal de Ciudadanos por salirse “del ámbito interno del partido” (Art.17.a de los Estatutos). Como tercera cuestión importante hay que recordar que  esa Asamblea General estaría organizada por la Cúpula Riverista y los compromisarios elegidos con su Voto Telemático que nunca les ha fallado. Una moción de censura bajo estas condiciones es imposible, un espejismo más para aparentar lo que no es, y mantener a los afiliados más volubles marchando por el desierto de democracia interna.

En el quinto punto el Betancor defiende un curioso criterio para establecer el nivel de garantías de los afiliados afirmando que en estos estatutos se triplican, ya que se establecen tres organismos dedicados al tema. Es problemático que el Sr. Betancor confunda cantidad con calidad, en general la multiplicidad de canales no es un sustituto para un mecanismo único fuerte y efectivo y suele servir para procesos kafkianos de enviar al afiliado penitente a la otra ventanilla. Dos de los tres órganos mencionados ya existían anteriormente con lo que la triplicación solo se puede achacar a un problema de discalculia que ya se manifestó con la elección de 16 miembros en la Gestora a pesar de que la norma establecía un máximo de 15.

La Comisión de Garantías nunca ha garantizado ningún derecho relevante de los afiliados, solo ha estado al servicio de la Cúpula Riverista para lo que no han dudado en violar los Estatutos, reglamentos, la legislación y colaborar y encubrir los fraudes electorales internos. Algunas de estas actuaciones ya fueron denunciadas en 2017 en este artículo “¿Hay Corrupción en la Cúpula de Ciudadanos?“ [Aquí]. Las personas que componen la Comisión de Garantías, y especialmente sus prácticas, no han variado de forma significativa. Esta falta de independencia ya existía cuando todos sus miembros eran elegidos por la Asamblea General, que ahora solo elige a la mitad de sus miembros y con listas cerradas para que no se ‘cuele’ ninguna voz discordante, el resto como en los anteriores Estatutos los elige la Cúpula Riverista directamente.

La Comisión de Régimen Disciplinario es un órgano nombrado íntegramente por el Comité Ejecutivo y utilizado de forma sistemática para expulsar a los afiliados disidentes. Es un órgano con capacidad para expulsar por vía exprés a cualquier afiliado díscolo, con un código disciplinario que además se ha incrementado de forma exponencial. Todos sus miembros han sido, son y previsiblemente serán personas con dependencia económica y/o política de la Cúpula Riverista. Aunque las políticas de Transparencia de Ciudadanos nunca han llegado a informar del número de expulsiones, por información publicada, se estima que el Comité Ejecutivo, a través de este órgano y sus equivalentes anteriores ha expulsado entre 1,500 y 2,500 afiliados desde finales de 2014, un lamentable récord por el que la Cúpula Riverista ha expulsado a más afiliados que el conjunto de todos los Partidos del arco parlamentario desde el inicio de la Transición.

Encuadrar a un órgano con todas estas características de ‘policía política’ y ‘tribunal canguro’ de la Cúpula entre los órganos de garantías del Capítulo 6 de los Estatutos no deja de ser una insultante desvergüenza.

Gabinete de cumplimiento

El Gabinete de Cumplimiento es el tercer órgano de ‘garantías’ incorporado a los Estatutos del Sr. Betancor. La verdad es que la descripción de este órgano si no fuese tan lamentable sería casi cómica. Dejando de lado toda la verbosidad regulatoria que no es más que un superficial “aggiornamento”, es un órgano nombrado íntegramente por la Cúpula y por tanto carente de independencia; veremos que las personas designadas pertenecen a esa inagotable reserva de ‘estómagos-agradecidos’ que ha generado el Riverismo.

Solo mencionar un par de características de ese órgano: En la definición de su naturaleza se menciona toda una serie de obligaciones de cumplimiento de la normativa y la legislación que uno en su inocencia creería que es misión de todos los órganos de Dirección de un partido. La sorpresa es total con la frase final del Art. 88 Naturaleza cuando se dice: “y de los compromisos voluntariamente adquiridos por el partido en orden a la prevención de delitos” un partido político tiene la obligación, como el resto de las personas físicas y jurídicas, de prevenir delitos en la medida de sus posibilidades y no puede estar sujeto a un compromiso voluntariamente adquirido.

El Gabinete de Cumplimiento tiene entre sus competencias la gestión del Canal Ético Confidencial Art 90.1.g de los Estatutos, pero resulta que esta supuesta confidencialidad es ‘clarificada’ en el Art. 115.2.b del Código Disciplinario dedicado a las Infracciones muy graves entre las que se encuentra: “La manifiesta falsedad en la denuncia presentada a través del Canal ético (sic) con el ánimo de producir un perjuicio en el denunciado falsamente”. El Canal Ético se desvela como carente de confidencialidad y un mecanismo más para la detección de los afiliados críticos, como lo es el nuevo sistema por el que los afiliados tiene que solicitar expresamente con nombre y DNI el voto en urna. Estos mecanismos de detección de afiliados críticos, ‘afiliados tóxicos’ en la terminología del Riverismo, ya lo cumplía eficientemente la Comisión de Garantías para lo que existen numerosas evidencias.

Fran Hervías, uno de los responsables de la debacle electoral de Ciudadanos.

En el sexto punto el Sr. Betancor desciende a la cita erudita, nivel al que nos obliga a seguirle a nuestro pesar. La frase que menciona y que atribuye a Alexander Hamilton “si los hombres fuesen ángeles, no necesitaríamos gobierno, ni tampoco de castigos para aquellos que incumplen las reglas”, es en realidad una famosa frase de James Madison y aparece en el “Federalist Paper No 51” [Aquí] pero solo la primera parte de la frase es atribuible a Madison, la parte de los castigos es de cosecha propia del Sr. Betancor que la mete de rondón y está fuera de lugar en un texto dedicado precisamente la necesidad de imponer controles y contrapesos al gobierno como, indica su título “The Structure of the Government Must Furnish the Proper Checks and Balances Between the Different Departments”. Utilizar esta frase como introducción al Código Disciplinario del Partido es un salto mortal propio de un contorsionista intelectual.

Régimen disciplinario

Afirmar que el Régimen Disciplinario se mantiene respecto a los Estatutos anteriores es especialmente preocupante, aquel Código Disciplinario ya estaba rebosante de faltas muy grave y graves con una terminología, que se mantiene, lo suficientemente ambigua (“manifestaciones que menoscaban el buen nombre del partido”, “manifiesta deslealtad”, “deber de lealtad al partido y a sus dirigentes”, etc.) para poder ser utilizadas a voluntad de la Cúpula como ya ocurrió en el pasado. Solo algunas estadísticas meramente indicativas: el Código Disciplinario pasa de 6 artículos a 22, la sección de faltas muy graves se extiende a lo largo de dos páginas con 24 ‘delitos’, las faltas leves se recogen en 4 líneas. Se afirma que no se castiga la discrepancia, pero el Código Disciplinario esta rebosante de faltas meramente de opinión. Y sobre los mecanismos de garantías internos ya hemos comentado la falta absoluta de los mismos. Todas las novedades que se indican no son tales ya existían en los procedimientos anteriores con los resultados conocidos de purgas masivas.

Es significativo, sobre estas pretendidas garantías internas que permanecen intactas, que más del 90% de los expedientes de expulsión han sido revocados por los tribunales. El recurso judicial es un procedimiento lento y costoso en tiempo y dinero para los pocos afiliados que han decidido ir por ese camino, pero los resultados son contundentes, el sistema disciplinario del Riverismo no pasa el test del escrutinio judicial.

La bonita frase, con la que no puedo estar más de acuerdo, que menciona el Sr Betancor “el caciquismo, mal endémico de la historia de España, causa de atraso y de opresión de las libertades, se resiste y se seguirá resistiendo” es una perfecta definición de las actuaciones que uno se encuentra en la Cúpula Riverista de Ciudadanos.

Francisco Igea, crítico con la vía riverista de Ciudadanos.

No teníamos dudas que tras el golpe de Estado del Riverismo que representa la Gestora de Ciudadanos [Aquí] no había ninguna posibilidad de una apertura democrática del Partido, especialmente dada la actual situación de debilidad de la Cúpula Riverista, que sabe que no pueden sobrevivir con otra estructura. Sin embargo, creíamos que la aparición en este escenario del Sr Betancor al menos introduciría un cierto nivel de sofisticación y finura en el argumentario de esta estructura autoritaria y vertical. El Sr. Betancor ha sido una terrible decepción en este respecto, nos presenta los mismos argumentos toscos y simplones que habíamos escuchado en el pasado, para este nivel servían perfectamente los Sres. Villegas, Bofill, Espejo, Hervías e incluso el Sr Miguel Gutiérrez Vivas con sus títulos académicos de Monopoly [Aquí]

Es posible que haya personas o grupos en Ciudadanos que quieran crear sus pequeñas parcelas de poder territorial, la verdadera misión debería ser crear una estructura democrática sin intentar camuflarla con vacuas frases sobre los ciudadanos libres e iguales.

En respuesta a la cuestión leninista ¿Qué hacer?, que plantea el Sr. Igea, una prioridad debería ser no acabar siendo un tonto útil.

Puede leer la primera parte de este artículo aquí.

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