26 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

EL LIBRO 'LO QUE HAY QUE VER' REIVINDICA LA FIGURA DEL HOMBRE AL QUE EL JUEZ GARZÓN INVESTIGÓ POR UN DELITO SOCIETARIO EN TELECINCO Y SALIÓ ABSUELTO

La historia del académico que aupó a Miguel Durán: Santiago Muñoz Machado, el camino desde las cloacas de la ONCE a la presidencia de la RAE

Santiago Múñoz Machado.
Santiago Múñoz Machado.
Miguel Durán ha vuelto a la actualidad con la publicación de su libro de memorias 'Lo que hay que ver' junto a la periodista Esther Jaén. El libro trae a los titulares personajes del pasado y que estuvieron muy cerca de Durán en su etapa en la ONCE. Es el caso de Santiago Muñoz Machado, que se convirtió hace unos meses en presidente de la Real Academia Española después de un período lleno de tensiones en la Docta Casa.

Santiago Muñoz Machado llegó a la presidencia de la Docta Casa en un momento complicado tras el sorpresivo anuncio por parte de Darío Villanueva de no seguir al frente. Los años de Villanueva han estado caracterizados por los problemas económicos de la institución, que tuvo que afrontar grandes recortes de presupuesto en los peores años de la crisis económica. Ese es uno de los retos de Muñoz Machado, poner orden en las cuentas de Real Academia. Otro será intentar destensar las relaciones entre algunos de sus miembros.

En los tres siglos de historia de la RAE nunca se habían vivido situaciones tan tensas públicamente. La división entre miembros por motivos tanto lingüísticos como de dirección han sido evidentes llegando a vivir incluso la amenaza de algunos de sus miembros, como Arturo Pérez Reverte, de abandonar la institución. “Una de mis primeras obligaciones es que el trato entre académicos sea excelente. Vamos a pasar las tardes de los jueves muy felices debatiendo sobre palabras”, explicó Machado al saber que sería el nuevo responsable de la RAE.

Real Academia Española. 

Un tema más espinoso dentro de la institución será el tan traído y llevado lenguaje inclusivo por el que abogan muchos colectivos feministas y al que muchos académicos se oponen, debido a que estos grupos no alegan motivos filológicos, sino políticos. Sin embargo, parece que Muñoz Machado intentará contentar a unos y a otros. De entrada, ya ha alabado el famoso informe de la Vicepresidenta Carmen Calvo sobre lenguaje inclusivo, diciendo que es “de gran calidad técnica”. Además, ha coincidido, en la misma semana de su nombramiento, con la decisión de incluir en el Diccionario de la Real Academia el término "sororidad"(“agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”). Muchos académicos votaron en contra por los motivos ya expuestos.  Este el contexto en el que tendrá que trabajar Santiago Muñoz Machado pero ¿Quién es realmente el nuevo presidente de la RAE?

De la “Cadena Amiga” a los Juzgados

El nuevo presidente de la RAE nació en 1949 en la localidad cordobesa de Pozoblanco, recordada por haber recibido en su plaza de toros una cornada mortal Francisco Rivera Paquirri. Estudió Derecho e ingresó en el Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado en 1973. En 1994 se convirtió en catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Complutense de Madrid. En 2012 entró en la Real Academia de la Lengua a pesar de tener una carrera literaria extensa, pero sin gran valor compuestas básicamente textos académicos sobre derecho. Se suma así, Muñoz Machado a la lista de autores con una exigua carrera literaria como fue el caso del polémico Jesús Aguirre, el ex cura que fuera segundo marido de la Duquesa de Alba, o el del propio Juan Luis Cebrián.

A pesar de su laureada trayectoria académica (ha recibido varios honoris causa), Muñoz Machado tuvo su etapa de mayor proyección pública cuando se convirtió en asesor jurídico de la ONCE en la controvertida etapa de Miguel Durán al frente de la Organización. Pronto entre el abogado y “el presidente de los ciegos” surgió una relación de amistad y Muñoz Machado se convirtió en consejero personal de Durán. De hecho, fue él quien se encargaría de dar apariencia jurídica a las operaciones de ingeniería financiera llevadas a cabo por el entonces presidente de la ONCE. 

La que más disgustos le ocasionó fue la de la compra y venta de la cadena de televisión Telecinco, de la que Durán llegó a ser presidente entre 1990 y 1995 como representante de ONCE aunque no tenía ningún acción. En ese mismo periodo Muñoz Machado ocupó el cargo de Vicepresidente. Según la Fiscalía Anticorrupción, el hoy presidente de la RAE “con la intención de eludir el pago de tributos, entre 1992 y 1996, incluyó en las liquidaciones tributarias de las distintas sociedades que controlaba, facturación por servicios no justificados, perdidas inexistentes por enajenación de acciones, gastos financieros ficticios y dotación a provisiones injustificadas”. 

Miguel Durán. 

El escándalo estalló en 1997 cuando el Juez Baltasar Garzón imputó a más de treinta personas por petición de la Fiscalía. Entre los imputados llegó a estar el dueño de la cadena y en esos momentos presidente de la Republica de Italia, Silvio Berlusconi. En abril de 1998 Garzón impuso a Muñoz Machado una fianza de 150 millones de pesetas. El caso se alargó durante años y tuvo vericuetos sorprendentes cuando el propio Durán denunció a Garzón por presunta prevaricación. En 2007, una década después, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional absolvió a Santiago Muñoz Machado y los demás imputados porque los delitos cometidos habían prescrito.

Durante sus años en ONCE y Telecinco, Muñoz Machado vivió expuesto a los medios de comunicación, algo que nunca le ha disgustado. Durante su lustro como vicepresidente de la “Cadena Amiga” tuvo varios enfrentamientos con el mítico realizador televisivo Valerio Lazarov, ya que pretendía tomar decisiones sobre los contenidos. Cuando Lazarov eligió a Carmen Sevilla como presentadora del recordado Telecupón, Muñoz Machado puso el grito en el cielo y no quiso que la actriz siguiera al frente del mismo. Tras discusiones entre el abogado y el cineasta rumano, prevaleció la idea de este último, gran conocedor del medio. Tanto acertó que el programa se mantuvo ocho años en antena con grandes índices de audiencia. También fue crítico Muñoz Machado con la emisión de La máquina de la verdad de Julián Lago. Respecto a sus discusiones con el realizador, algunos trabajadores recuerdan cómo en una ocasión el hoy presidente de la RAE llegó incluso a discutirle a Lazarov la posición en la que debía colocar una cámara.

Recientemente, Muñoz Machado, volvió a la actualidad al hacerse cargo de la Academia por excelencia del mundo cultural español en pleno debate sobre el lenguaje como herramienta política. De momento, la misma semana de su llegada al cargo, la RAE ha admitido en su diccionario la palabra sororidad contentando así a asociaciones feministas. Por el momento, Muñoz Machado tiene los retos de evitar las tensiones sobre el lenguaje inclusivo y poner orden en la maltrecha economía de la Docta Casa.

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