22 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El líder izquierdista quiere subirse a la ola del éxito madrileño de Mónica García para mejorar a nivel nacional

Íñigo Errejón da su sorpasso: Lanza una estrategia amable para expandir Más País en toda España

/ Errejón. Foto: TVE.
Íñigo Errejón pretende subirse a la ola que ha elevado Mónica García al frente de Más Madrid en las autonómicas del 4M. El diputado estatal quiere que Más País se expanda y aproveche el desgaste de Unidas Podemos, que intentará frenar su caída de la mano de Yolanda Díaz.

El éxito de Mónica García al frente de Más Madrid en las pasadas elecciones autonómicas madrileñas pretende ser utilizado por Íñigo Errejón, que hace dos años fracasó en su intento de expandir Más País tras sus discretos resultados en las elecciones generales de noviembre de 2019.

Errejón ahora quiere aprovechar el desgaste de Unidas Podemos y la marcha de su líder, Pablo Iglesias, para consolidar una tercera vía progresista más cercana a la línea de 'los Verdes' alemanes que a las trincheras socialdemócrata o marxista.

Errejón, distante de Iglesias

Errejón desveló hace unos meses en unas declaraciones sobre su ruptura con Iglesias que "la estalinización progresiva de la vida y el clima interno de Podemos fue expulsando a los compañeros y las compañeras más sensibles y menos duchos en las batallas internas. Más importante aún, se convirtió en una máquina de expulsión del talento".

Podemos, según opinaba el diputado, "se desangra en los territorios, ha perdido la mitad de su peso en el Congreso en tan solo tres años y ya no es en modo alguno el faro intelectual y cultural de la vida política española que fuese. Pero sus dirigentes se sientan en el Consejo de Ministros, y pocas cosas generan tanto poder como la apariencia de poder".

Errejón. Foto: Telecinco. 

La formación morada, aseguraba, "en lo fundamental, fía su porvenir a mantenerse como socio subalterno de gobierno del PSOE confiado en que, incluso si siguen bajando, este no tendrá otra alternativa mientras subsista la polarización en el arco parlamentario. En lo orgánico, ha terminado con las limitaciones salariales y límites a la reedición de mandatos, ha terminado expulsando a Teresa Rodríguez y a los anticapitalistas y se dirige a un proceso de fusión lenta con IU-PCE".

Y añadía que "Sánchez a menudo les recompensa, en el actual revival español de las categorías de la Transición, con comentarios elogiosos sobre la contribución histórica del Partido Comunista al régimen de 1978 como partido responsable y de orden".

"Podríamos decir que hace seis años las palabras eran suaves y el discurso radical, por cuanto apuntaba a una confrontación democrática con la oligarquía y una refundación (pluri)nacional, y hoy las palabras son más duras (de más carga histórica y lírica para los militantes) mientras que el discurso se ubica en las coordenadas tradicionales del orden de 1978 y convoca a frenar a la derecha", subraya.

El líder de Más País cree que "un gobierno progresista no debería ser el que choca mucho con la derecha sino el que garantiza vidas libres de miedo para los humildes. Conviene no olvidar que los reaccionarios son el síntoma de un profundo envilecimiento social provocado por el neoliberalismo. Es por eso que el Gobierno necesitará una dinámica social, intelectual y política autónoma que le empuje a ir más allá de lo planeado. En todo caso, pagará el mismo precio por ser atrevido que por no serlo, en tanto que la derecha en España no les culpa de hacer sino de ser".

"De pronto, en los días de más miedo e incertidumbre, y pese a décadas de propaganda neoliberal, nadie confió en la mano invisible del mercado ni en el emprendimiento privado: todos volvimos la mano hacia el Estado para que detuviese la movilidad, organizase parte de la producción y salvase vidas gracias a la sanidad pública", añadía. 

 

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