16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

DESARTICULÓ LA CÚPULA TERRORISTA EN BIDART (FRANCIA), PERO FUE CONDENADO POR LAS TORTURAS A LASA Y ZABALA Y EXPULSADO DE LA Benemérita EN 2002

Fallece el exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo tras 20 días en coma por la Covid

Enirque Rodríquez Galindo.
Enirque Rodríquez Galindo.
El exgeneral de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, el guardia civil más laureado por su lucha contra el terrorismo de ETA y que fue condenado por su implicación en los crímenes de los GAL, ha fallecido tras 20 días en coma inducido por contagiarse de coronavirus. Tras ingresar en la UCI, el estado del general empeoró y durante varios días ha estado debatiéndose entre la vida y la muerte. Su mujer, María Fernanda, también resultó contagiada pero ya tiene el alta.

Enrique Rodríguez Galindo comenzó su verdadera carrera militar cuando en 1980 llegó a la 513 Comandancia de la Guardia Civil, con sede en Intxaurrondo (San Sebastián) con el empleo de comandante, y pasó a dirigirla en 1988 ya como teniente coronel. Desde esa fecha hasta 1995, cuando fue destituido por el último gobierno de Felipe González, logró desarticular 278 comandos y detener a 1.700 terroristas. Justo antes de ser destituido obtuvo el nombramiento de general. Entonces fue destinado como asesor del Director General de la Guardia Civil hasta que llegó su procesamiento y posterior expulsión del Ejército.

Durante los "años vascos" su cara fue la de un hombre admirado durante la década de los ochenta, cuando más golpeaba el terrorismo de ETA. Tiene 13 condecoraciones por aquella labor, desde la Cruz de la Orden de San Hermenegildo hasta la Cruz de la Orden del Mérito Militar, con distintivo blanco en dos ocasiones.

La cruz de Rodríguez Galindo y el comienzo de su caída en desgracia llegó con la reapertura del llamado Caso Lasa-Zabala, relativo al secuestro y asesinato de los presuntos etarras, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, por guardias civiles de Intxaurrondo cuando Galindo era su máximo responsable y por el que resultó condenado por la Audiencia Nacional.

Rodríguez Galindo fue llevado a juicio en la Audiencia Nacional en abril de 2000 y el general resultó condenado a 71 años de prisión por el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala. El 9 de mayo de aquel año ingresó en prisión. En 2001 el Tribunal Supremo aumentó la pena hasta los 75 años y el 2 de abril de 2002 era expulsado del Ejército y pasaba a cumplir su condena en una cárcel civil. Galindo recurrió esta expulsión ante el Alto Tribunal de Estrasburgo, siendo denegado el recurso en 2010.

En septiembre de 2004, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias permitió a Galindo que cumpliera su condena fuera de la cárcel dada la grave enfermedad cardiovascular que padecía y su avanzada edad entonces. El 1 de octubre abandonaba la cárcel de Ocaña (Toledo) y ese mismo mes ingresó en una clínica de Zaragoza, aquejado de una crisis cardiaca. Tras ser operado del corazón, el 5 de enero de 2005 obtenía por fin el tercer grado. De nada sirvieron antes las 100.000 firmas que sus simpatizantes lograron recabar para pedir su indulto, denegado por los jueces. Estuvo en la cárcel poco más de cuatro años.

Rodríguez Galindo nació en Granada el 5 de febrero de 1939. Ingresó en la Benemérita por tradición familiar (su padre era guardia civil), en la academia de suboficiales, pero trabajó hasta lograr prácticamente todas las condecoraciones y reconocimientos posibles del Ministerio del Interior.

Rdríguez Galindo saliendo de la Audiencia Nacional.

Siendo un adolescente, en los años 50, Enrique Rodríguez Galindo decidió seguir los pasos de su padre, sargento de la Guardia Civil e ingresó en la Academia de Guardias de Úbeda (Jaén) en 1958. Tras licenciarse como guarda segundo y opositar, se incorporó a la Academia militar de Zaragoza, donde se graduó con el empleo de teniente en 1965. Su primer destino fue Huesca, lejos de su Granada natal. Antes de ser destinado por primera vez a San Sebastián, Rodríguez Galindo tuvo una breve etapa en Guinea.

En su primera etapa en San Sebastián fue asignado como capitán a unidades de armas y tráfico. No duró mucho. Su periplo le tenía reservada otra etapa en Cádiz, donde podría haberse instalado definitivamente. Pero en 1980 hubo una vacante en el cuartel de Intxaurrondo, en plena expansión, y quiso volver a la Euskadi de los años del plomo, cuando aquello era como "Fort Apache", la zona cero de la lucha antiterrorista. Entonces era comandante.

El cuartel de Intxaurrondo, al sur de Ategorrieta, integrado en San Sebastián, era en realidad un pueblo de 35 mil metros cuadrados y siete bloques de viviendas dentro de otro pueblo. Rodríguez Galindo llegó a Intxaurrondo con apenas 41 años y fue ascendiendo gracias a su punto más fuerte, las labores de información. Era cuando ETA había matado a prácticamente la mitad del acuartelamiento.  El dato era trágico, 100 de los 161 agentes asesinados en el País Vasco lo fueron en Guipúzcoa.

                                    Cartel con la desaparición de Lasa y Zabala.

En Intxaurrondo había bar, mercado-economato, polideportivo y hasta peluquería. Se trataba de evitar la vida fuera del cuartel, mucho miedo y muchos secretos que ocultar. Eran familias que habían vivido los ataques con lanzagranadas de ETA de la década de los 70 y solo se sentían seguras dentro del cuartel.

Ahora, en Intxaurrondo solo queda el museo de los "Cien de Intxaurrondo", con los retratos del centenar de guardias civiles del acuartelamiento asesinados por ETA, un dato que sobrecoge a los guardas más jóvenes. Pero el nombre de Galindo no es bienvenido por estas nuevas generaciones, que se debaten entre la admiración a los veteranos y el rechazo a los métodos que consideran anacrónicos, de otros siglos.

Galindo en un acto oficial.

Aquellos años también eran los de la "aclimatación" de los recién llegados en la conocida como ikastola de la Guardia Civil, un viejo convento de Fuenterrabía (Hondarribia) donde aprendían hábitos vascos, trucos para pasar desapercibidos en la calle e incluso cómo fingir el acento para que no se conociese su procedencia gallega, asturiana, andaluza o madrileña... El 25 de mayo de 1988 Rodríguez Galindo fue ascendido a teniente coronel y nombrado jefe de la Comandancia.

Rodríguez Galindo fue considerado la cabeza visible del "Gal Verde", es decir, de esa rama de los Grupos Antiterroristas de Liberación (Gal), un grupo que practicó el terrorismo de Estado y por el que incluso ministros de Interior y Secretarios de Estado de Seguridad fueron condenados. El Gal Verde estaría integrado por guardias civiles, y a ellos se les atribuyó el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala, dos obreros guipuzcoanos confundidos con miembros de ETA.

En 1983 Joxean Lasa y Joxi Zabala fueron detenidos en Bayona y trasladados a San Sebastián por la Guardia Civil.  Según quedó acreditado durante el juicio de abril de 2000 ambos detenidos fueron trasladados al Palacio La Cumbre de San Sebastián donde fueron torturados por guardias civiles hasta la muerte. Sus cuerpos fueron localizados dos años después en la localidad alicantina de Busot, enterrados en cal viva y sin poder ser identificados hasta 1995.

El entierro de Zabala.

En la historia negra de Intxaurrondo, con Rodríguez Galindo al frente, hay otros episodios todavía no aclarados como la aparición del cadáver del conductor Mikel Zabalza, ahogado en el río Bidasoa y el secuestro del industrial Segundo Marey, por el que fueron condenados el ministro de Interior José Barrionuevo y su secretario de Estado, Rafael Vera.

El conocido Informe Navajas elaborado por el fiscal Luis Navajas a finales de los 80 también apuntaba la implicación de Intxaurrondo en el contrabando y tráfico de drogas, cuyos beneficios habrían servido para financiar las actuaciones de los GAL contra ETA. Pero jamás se pudo demostrar nada ni nadie fue encausado por aquel informe.

Segundo Marey nada más ser liberado.

Entre sus logros más importantes, el obtenido el 29 de marzo de 1992 con la detención de la cúpula de dirección de ETA en la localidad francesa de Bidart, en los Pirineos Atlánticos, Francia, conocida como "Colectivo Artapalo".

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