16 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Policía baraja hasta ocho vías diferentes de investigación sin descartar el accidente en la montaña

Verdades, mentiras y muchas incógnitas en la desaparición de Blanca Fernández Ochoa

Blanca Fernández Ochoa durante su etapa de deportista.
Blanca Fernández Ochoa durante su etapa de deportista.
La falta de certezas en la desaparición de Blanca Fernández Ochoa y el secreto de sumario ha provocado que surjan muchas dudas respecto a la desaparición de la esquiadora. No se conoce con exactitud la fecha de la denuncia, si la desaparición fue voluntaria o no, ni lo que ocurrió exactamente para que la familia denunciase tan rápidamente su ausencia, ya que incluso un día después de ser interpuesta la deportista fue vista en un supermercado de Pozuelo de Alarcón (Madrid).

El secreto de sumario decretado por un Juzgado de Pozuelo tras la desaparición de la esquiadora Blanca Fernández Ochoa, lejos de acallar cualquier fuga de información ha provocado disparidad de informaciones hasta el extremo que se dude incluso del día que fue interpuesta la denuncia por la familia.

Las primeras informaciones aseguraban que la Guardia Civil de Las Rozas, unas localidad madrileña donde se encuentra el domicilio de su hija Olivia Fresneda, había recibido la primera denuncia realizada por su hija el viernes 23 de agosto. Después se matizó que la misma había sido interpuesta el sábado 24. El lunes por la mañana un comisario de la Policía Nacional presente en la búsqueda aseguró, por error, en una comparecencia pública que la denuncia había sido puesta el jueves 29 de agosto.

Cartel difundido para buscar a Blanca Fernández Ochoa.

La Policía emitió la alerta el día 31 a las 20.45 horas de la tarde por petición de la familia y con autorización de ésta, que proporcionó la matrícula del vehículo que conducía Blanca Fernández Ochoa. Es más, si la Policía tenía conocimiento de la desaparición de la esquiadora, ¿por qué esa información tarda cinco o seis días en llegar a la Guardia Civil?

Los hechos conocidos son que, en realidad, su hija Olivia llamó por teléfono al cuartel de la Guardia Civil de Las Rozas desde Murcia el día 24 donde se encontraba buceando para decir que su madre había desaparecido. Hay que recordar que el exmarido de Blanca, David Fresneda, tiene una escuela de buceo en Cabo de Palos y que la pareja había tenido un restaurante, el Antípodas, en la playa de la Azohía.

Blanca Fernández Ochoa y sus hijos en una foto de su Instagram.

Esa comunicación verbal e informal se traduce en que la Guardia Civil indica a Olivia que debería poner la denuncia  en una comisaría de Policía Nacional porque su madre vivía en Aravaca, un distrito de la ciudad de Madrid donde las competencias las lleva la Policía Nacional, en el piso donde estaba viviendo junto a su hermana Dolores y su cuñado Adrián Federigui y, por tanto, jurisdicción legal de Policía, si es que ha sido realmente Oliva quien puso la denuncia, un extremo que nadie ha confirmado todavía, puesto que los portavoces de la Policía siempre hablan de "familia" cuando se refieren a este extremo. Olivia llamó a Las Rozas porque es la localidad de su domicilio habitual que comparte con su madre, pero como ella se iba a Murcia a bucear, su madre se fue con su hermana para estar acompañada.

También parece un hecho probado que Blanca comunica a sus familiares que se va a pasar cuatro días "en el norte" haciendo senderismo, pero no específica dónde. Lo primero que trasciende es que la esquiadora se ha ido a Asturias. ¿Por qué? Porque en el navegador de su ordenador aparecen búsquedas de alojamientos rurales en Asturias, pero también en Soria y Navarra, pero, sin embargo, se encuentra su coche en uno de sus lugares preferidos para pasear, pero en la comunidad de Madrid todavía.

Ocho líneas de investigación

Este dato junto a otros ha provocado que la Policía Nacional haya abierto ahora mismo hasta ocho líneas de investigación diferentes y se investigue su paradero en varias comunidades autónomas. Todos estos hechos, junto a la ausencia de huellas dactilares diferentes a la de Blanca en el vehículo, que el coche se encontrase bien aparcado y con las puertas cerradas con seguro y que Blanca comprase comida el día 24 en un supermercado de Pozuelo, hicieron que la investigación policial calificase de "voluntaria" la desaparición de la deportista, que contrasta con la versión de un probable accidente que apunta siempre la familia. De momento, las 350 personas que formaron parte del dispositivo de búsqueda encontraron una mochila que parece ser no era de ella y restos de una tienda de campaña que se están analizando.

Pero lo que termina por desatar las alarmas en el entorno de la deportista es que se ha dejado el teléfono móvil en su casa. Su hija, conocedora de la enfermedad de trastorno bipolar que padece su madre y que necesita medicarsea diario, se preocupó e inquietó por este hecho y eso es lo que hizo que llamase tan pronto a la Guardia Civil de Las Rozas, lugar que ella conoce por ser su residencia habitual.

Además, nadie que va a pasear al campo suel dejarse el teléfono móvil en casa, ya que lo que aconsejan los especialistas es precisamente lo contrario. Sin embargo, Adrián Federigui, cuñado de Blanca que habla con los medios en la zona destaca que es un comportamiento normal en la esquiadora dejar el móvil cuando sale al campo de paseo.

La Policía se llevó el coche de la deportista.

El coche de Blanca, un Mercedes de la clase A, fue encontrado por su hermano Luis en el parking de Las Dehesas de Cercedilla a la una de la mañana del domingo. Todavía se desconoce si este hallazgo fue casual o fue alertado por algún vecino que conocía el coche. Poco después la Policía Científica inspeccionaba el coche en el mismo lugar  y se lo llevaba a sus instalaciones en Madrid. Los especialistas de Policía Científica creen que el coche llevaba allí varios días, porque no había crecido hierba debajo de él a pesar de las fuertes lluvias caídas en la zona en estos últimos días y que han hecho crecer la maleza en la zona.

Hasta ahora a Blanca Fernández Ochoa solo se la conocían dos relaciones con su dos exmaridos. El 18 de julio de 1991, contrajo matrimonio en el Monasterio de El Escorial con el director y entrenador técnico del equipo español, el italiano Danielle Fioretto, al que había conocido mientras esquiaba, aunque este matrimonio acabó en ruptura en 1994.

Tras esta separación conoció a David Fresneda, propietario de una escuela de buceo con el que tuvo a sus dos hijos: Olivia (1999) y David (2000). Precisamente con estos dos sale en la última foto que tiene Blanca en su Instagram. La separación poco amistosa con el padre de sus hijos en 2007 contribuyeron a agravar su estado de ánimo, ya bastante "tocado" por el fallecimiento temprano en 2006 de su hermano Paco Fernández Ochoa, auténtico ídolo y espejo en el que ella se miraba. Por si fuera poco, el lunes por la tarde el programa de televisión Sálvame de Telecinco desvelaba que la esquiadora había tenido una relación sentimental hasta hace ocho meses con Ernesto y que ese hombre se encontraba en el Valle de la Fresneda buscándola en un grupo de rastreo.

Sus familiares, sin embargo, insisten en afirma que la deportista se encontraba en un perfecto estado de ánimo. Muchas incertidumbres y preguntas todavía sin respuesta, que seguro que terminan siendo contestadas conforme avance la investigación.

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