30 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La justicia argentina investigaba los crímenes cometidos durante el franquismo y la Transición Española, que salpicaba al exministro de la UCD

Argentina da la razón a Martín Villa, que no será procesado, pero tampoco archiva la causa

Quien fuera ministro en España durante los primeros años de la democracia, Rodolfo Martín Villa, no será procesado por la Justicia Argentina. La Cámara de Apelaciones del país ha revocado la decisión de la jueza María Servini, quien había decretado el procesamiento de Martín Villa por delitos de lesa humanidad. El exministro ha sido respaldado por parte de los cuatro expresidentes de España: Felipe González, José María Aznar, José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Tras el recurso de alegación presentado por parte de Rodolfo Martín Villa contra la decisión que tomó la jueza María Servini al procesarlo por delitos de lesa humanidad, la Cámara de Apelaciones de Argentina revoca el procesamiento del exministro español. El hombre, que cuenta con el respaldo de los cuatro expresidentes españoles de la democracia, ha acusado a la jueza Servini de parcialidad en el caso de la conocida Querella Argentina.

Los jueces que conforman este organismo han creído que la jueza Servini carece de “pruebas directas o indirectas, indiciarias, variadas y/o unívocas compatibles” para procesar a Martín Villa. La Cámara de Apelaciones de Argentina ha decidido, sin embargo, no archivar el procedimiento en contra del exministro por sus presuntos crímenes durante el franquismo y la Transición Española, que seguirán en investigación.

Martín Villa y la política española

Rodolfo Martín Villa vino al mundo en el pueblo leonés de Santa María del Páramo el 3 de octubre de 1934, justo cuando la II República vivía uno de sus peores momentos con la revolución minera en Asturias. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid y perteneció al Cuerpo de Ingenieros Industriales al servicio de la Hacienda Pública. Desde sus años universitarios militó en el Sindicato Vertical, organización falangista que presidía todos los espacios de la vida laboral y estudiantil española.

Rodolfo Martín Villa.

Con 28 años llegó a la presidencia del Sindicato Español Universitario, el famoso SEU. En 1965 fue designado delegado provincial de Sindicatos en Barcelona​ y en 1966 fue nombrado director general de Industrias Textiles del Ministerio de Industria. Durante la siguiente década siguió escalando puestos en la administración de la dictadura. Un organigrama gris, opaco e ineficiente donde ascender era cuestión de fidelidad y técnica. En 1974 llegó al Gobierno Civil de Barcelona donde, en pleno tardofranquismo, no se mostró dialogante con la oposición al régimen y eso a pesar de que ya se intuía que le quedaba poco a Franco.

A la muerte del dictador, el Rey Juan Carlos I, en el primer Gobierno de la Monarquía, le nombró ministro de Relaciones Sindicales, solo un mes después de la muerte de Francisco Franco. Durante los primeros meses de la Transición, Martín Villa protagonizó algunos de los momentos más polémicos de este periodo histórico. Uno de ellos fue la llamada Matanza de Montejurra y el otro, los Sucesos de Vitoria.

Símbolo de la represión franquista

El último caso mencionado se remonta al 3 de marzo de 1976, cuando la Policía desalojó la iglesia de San Francisco de Asís, en Vitoria, donde se habían reunido en protesta militantes de partidos de izquierdas y nacionalistas. La policía lanzó gases lacrimógenos al interior de la iglesia y disparó con fuego real y pelotas de goma a las personas que salían del recinto. Murieron cinco manifestantes y fueron heridas más de ciento cincuenta. Este suceso salpicó a Martín Villa y al entonces ministro de Gobernación, Manuel Fraga Iribarne.

La prensa internacional y nacional convirtieron la imagen de Martín Villa en un símbolo de la continuidad de la represión franquista. Además, las huelgas y las protestas de los grupos de oposición fueron una constante durante esos meses de máxima tensión.

De cara a las elecciones de 1977 se sumó a la candidatura de Adolfo Suárez con la Unión de Centro Democrático (UCD) llegando a ser ministro del Interior durante dos años. Su gestión al frente de esta cartera fue muy contestada. La acusación de permitir la creación de grupos de guerra sucia contra el terrorismo en las cloacas de Interior, así como de practicar la represión, le persiguen hasta hoy en día. Sobre estas acusaciones, el político leonés nunca se ha pronunciado.

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