27 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Las licencias de enterramiento se han doblado respecto a marzo 2019 y en los registros no se indica como causa coronavirus si no hay test PCR positivo

Las residencias de ancianos solo contabilizan 5.000 muertes por coronavirus, una cifra irreal que ya se investiga

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el ministro de Justicia Juan Carlos Campo
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el ministro de Justicia Juan Carlos Campo
Las residencias de ancianos continúan siendo uno de los principales focos de contagios y fallecidos por coronavirus en España. Se estima que unas 5.000 personas mayores han fallecido por este virus,pero la cirfra podría ser mucho mayor, ya que solo se están contabilizando las víctimas que hayan sido confirmadas clínicamente como contagiados de Covid-19 y que han dado positivo en el PCR. Aún teniendo síntomas compatibles, si fallecen sin haberles realizado el test, no entran en las estadísticas.

Las residencias de ancianos continúan siendo uno de los principales focos de infectados y contagio de coronavirus. Se calcula que en España hay en torno a 5.400 residencias con cerca de 381.000 plazas, según los últimos datos oficiales del Imserso en 2018. Estos centros son el único hogar de personas especialmente vulnerable por su edad y patologías previas, un grupo de población que está siendo duramente castigado en esta crisis sanitaria. 

La situación es preocupante para las autoridades sanitarias, cuyos datos facilitados indican al menos que unas 5.000 personas mayores habrían fallecido en residencias a causa del virus, la mayoría en esidencias situadas en Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha y Castilla-León. Esta cifra de fallecidos se puede calcular sumando la compilación de datos a través de las estimaciones aportadas por las comunidades autónomas y la aproximación para la Comunidad de Madrid (ya que no hay datos estadísticos oficiales al respecto), realizada por la presidenta de la comunidad más afectada, Isabel Díaz Ayuso, es de unos 2.000 fallecidos. 

A pesar de ser un dato demoledor, podría ser todavía mucho más abultado, ya que realmente no se están contando como víctimas de Covid-19 a todas las personas fallecidas. Según las instrucciones dictadas desde el Ministerio de Sanidad a las comunidades autónomas para efectuar las estadísticas sobre la expansión del coronavirus, solo se tienen que contar a aquellos infectados por el virus que hayan sido confirmados clínicamente y epidemiológicamente, dejando fuera de la estadística todos los casos sospechosos.

Esto significa que los datos de muertes en España por coronavirus solo contemplan dar por fallecido a causa del COVID-19 a aquellos pacientes que tuvieran la confirmación de haber sido infectados, un dato que sólo se puede saber con total fiabilidad cuando se realiza un test PCR con resultado positivo. De esta manera, todos aquellos fallecidos con síntomas compatibles con Covid-19, a los que no se confirmó el positivo antes de morir, no se computan oficialmente como fallecidos por la pandemia.

Residencias afectadas

Un caso concreto de la caótica situación de las residencias de mayores en España, también lo tiene la provincia de Albacete. Así, en la Residencia de Mayores 'Núñez de Balboa', de la capital manchega, el número de fallecidos por coronavirus desde el inicio de la pandemia es de 31, entre ellos, el padre del exfubolista del Atlético de Madrid y entrenador de las selecciones nacionales de España, Santi Denia.

En estos momentos permancen dentro del centro 61 ancianos con síntomas de coronavirus, según publica El Digital de Albacete. Esta residencia pública cuenta con un total de 201 plazas y ya se ha procedido al aislamiento de 166 residentes para prevenir contagios.  Por otro lado, cerca de 60 trabajadores se encontrarían de baja médica.

Otra de los centros afectados en esta provincia es la Residencia Paseo de la Cuba, con 220 plazas. Actualmente suman una treintena de muertos y los trabajadores lamentan que "carecen de equipos de protección necesarios, además de que tampoco les están haciendo los test para ver si los propios trabajadores, con síntomas, deben ir a trabajar", señalan a elcierredigital.com.

Una de las trabajadoras del centro aseguró en una entrevista en Onda Cero que "los mayores se están muriendo y no les están haciendo pruebas". La trabajadora denunció que "a las auxiliares les dicen que se aseguren de que está muerto para certificar el fallecimiento y meterlo en una caja, sin tener potestad para poder hacer dicha función".

En otra residencia, La Fonda Oriental, situada en el municipio de La Roda, han fallecido de golpe en un fin de semana doce ancianos. Las fuentes oficiales señalan que "no está confirmado que todos sean de coronavirus, a pesar de que tenían síntomas, pues no les habían sido practicados los correspondientes tests".  Se trata de un centro donde todavía no saben el número real de infectados entre pacientes y empleados por la falta de test. Se alojan actualmente 140 personas mayores, aunque la residencia, que tiene carácter privado-concertado, dispone de 176 plazas, 108 habitaciones individuales y 34 habitaciones dobles.

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El presidente Emiliano García-Page

La Asociación de Residencias de la Tercera Edad de Castilla-La Mancha (ARTECAM) lleva ya tiempo alertando de la caótica situación sanitaria de las residencias en esta comunidad autónoma presidida por el líder socalista Emiliano García-Page. El último aviso lo realizó ATECAM el pasado 1 de abril, donde reclamó “medidas urgentes y efectivas para solucionar la crítica situación de las residencias de nuestra región”.

Se duplican las licencias de enterramiento

Son muchas familias las que piden que se esclarezca de una vez este caos. Quieren saber la causa real de la muerte de sus seres queridos. Es por eso que esta irregularidad ya se está investigando en Castilla La-Mancha, tal y como ya informamos en elcierredigital.com. El Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad, presidido por el magistrado Vicente Rouco, ha ordenado abrir un expediente gubernativo para aclarar la cifra real de víctimas por coronavirus.

La cuestión principal para que el TSJCLM haya procedido a investigar el caso es el aumento considerable de licencias de enterramiento que se concedieron el pasado mes de marzo de 2020 en relación al año anterior. Así, resulta que, de las 3.319 licencias de enterramiento, solo 1.921 responden a muerte por el Covid-19 o en las que existen sospechas de esta infección. Esto supone solo el 57,9 por ciento de la cifra total de enterramientos que ha habido en marzo de 2020. La pregunta que  se hacen los expertos es: "¿Cuáles son entonces las causas de las muertes de ese 52,1 por ciento restante (1.398 personas), una cifra que ha subido considerablemente respecto al mismo periodo de 2019?"

En este sentido, según las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante marzo de 2020 el número de licencias de enterramiento se ha visto incrementado un 96,3 por ciento con respecto a marzo del año anterior. 

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El problema reside en que a las muertes que se anotan en el Registro Civil de personas a las que no se les ha realizado el test, aún teniendo síntomas compatibles con el coronavirus, no se las clasifica normalmente como fallecidos por Covid-19. Por ello, para averiguar si la causa real del fallecimiento ha sido el virus, habría que investigar, entre otras cosas, los certificados médicos de defunción, es decir, los documentos realizados por los médicos que acreditan el por qué del fallecimiento. 

Según se establece en los Estatutos Generales y el Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial, este certificado, que debe incluir la causa de la muerte, "debe entregarse únicamente a la persona que legítimamente lo ha solicitado, o a la que haya sido autorizada para ese fin por el paciente". Por su parte, la Ley del Registro Civil establece que no se dará licencia para el entierro sin el certificado médico facultativo.   

Los datos no concuerdan

Tal y como ha informado el TSJCLM, ha habido dificultades desde el principio para gestionar las licencias e inscripciones de defunción por el aumento significativo de la mortalidad. Así como en la consignación de las causas de la muerte en las certificaciones médicas, donde no siempre aparecía referenciada la infección por el virus del COVID-19.

Por esta razón, el TSJCLM ha requerido a los Institutos de Medicina Legal de Albacete, Cuenca y Guadalajara, y de Ciudad Real y Toledo, y a los Médicos Forenses la colaboración necesaria con los Registros Civiles para que pueda quedar constatada la causa inicial o fundamental del fallecimiento.

Pero los datos oficiales no coinciden. En la provincia de Albacete, según informa El Digital de Albacete se otorgaron en marzo de 2020 un total de 786 licencias de enterramiento, cuando en el mismo mes del año pasado fueron 318 y en marzo de 2018 fueron 355.

La clasificación de fallecidos por coronavirus y fallecidos sospechosos de coronavirus indica que en Albacete hay 324 licencias de enterramiento otorgadas para fallecidos con coronavirus o sospechosos de haberlo padecido. Mientras que los datos de Sanidad referidos al 31 de marzo de 2020 solo señalaban 148 fallecidos por coronavirus en toda la provincia de Albacete, lo que difiere en más del doble a los que señala el propio Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. Unas cifras claramente contradictorias, que dan muestra de la diferencia de criterio oficial y manifiestan su irrealidad.  

En sentido, el letrado Ubaldo González Garrote, profesor de Derecho Mercantil en la Universidad de Castilla La-Mancha, coincide en que los datos ofrecidos por el Ministerio  Sanidad no son los reales. González Garrote señala a elcierredigital.com que "no hay más que observar las estadísticas de mortandad de los últimos años, las cuáles son contumaces en el sentido de ofrecernos datos casi iguales año tras año desde 1960, rompiendo esta línea claramente el inicio de la crisis del COVID-19. Así, hasta ese momento la tasa de mortalidad solo había oscilado durante estos sesenta años entre el 0,8 y el 0,9 por ciento de la población española".

Del mismo modo señala que "si en 2019 fallecieron en marzo en toda España 36.123 personas, proporcionalmente la provincia de Albacete, que cuenta con unos 400.000 habitantes supone el 0,849% de la población española, y teniendo en cuenta este 0,849% de los 36.123 fallecidos resultan 306 en el mes de marzo de 2019. Por tanto, los datos cuadran y esto corrobora que los datos que sí está manejando el TSJ de Castilla-La Mancha son los verdaderamente ciertos".

        El profesor de la UCLM Ubaldo Gónzalez Garrote

En cuanto a las licencias de enterramiento en Albacete, el profesor González Garrote explica que, además de suponer el doble que las concedidas el año pasado, "hay que tener en cuenta que ahora no hay fallecidos ni por accidentes de tráfico (que fueron 1.098 en toda España en 2019), ni de muertes por causas externas (15.768 en 2018 por ejemplo), ni prácticamente por otras causas violentas debido a que estamos todos en casa, lo cual haría disminuir el número de fallecidos que no son por coronavirus. Es decir, que en realidad es todavía mucho mayor la cifra que la de los números expuestos".
 
El misterio de las cifras reales de muertos por coronavirus no queda ahí, pues, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa de mortalidad del coronavirus en la ciudad cero de Wuhan fue del 3%, mientras que en el resto del mundo está entre el 0,7% y el 0,9% de todos los afectados o contagiados.
 

"Resulta que, si a fecha de hoy hay reconocidos oficialmente 13.798 fallecidos en España, aplicando una sencilla regla de tres, el número de contagiados hoy en día sería entre 1.533.111 y 1.971.142. Y los que se reconocen por el Gobierno son solo 140.510 casos ", indica González Garrote.

Según los cálculos del profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha, "si polarizamos estos números al número real de muertos, que pueden ser el doble, también serían el doble las últimas cifras millonarias que hemos calculado. En España podría haber, por tanto, casi cuatro millones de afectados".

Por último, otra de las cosas que no concuerdan es que, si las cifras fueran reales, no hubiera sido necesario montar morgues improvisadas en algunas zonas del país, como el Palacio de Hielo de Madrid, para albergar los cuerpos de las personas fallecidas. O como ha pasado recientemente en Barcelona, donde un aparcamiento de vehículos situado en el tanatorio de Collserola se ha reconvertido en un gran depósito para guardar los ataúdes de los fallecidos. Cada día, un número, desgraciadamente, en aumento en España. 

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