07 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

Rubén Calvo Ropero, acusado de apuñalar a su pareja en 2021, acudió a la vista después de salir del centro zaragozano donde “consumió algún tóxico”

Narcóticos en prisiones: Acude drogado a juicio el presunto asesino de Katia desde la cárcel de Daroca

Rubén Calvo Ropero, dormido durante su juicio.
Rubén Calvo Ropero, dormido durante su juicio.
Katia fue asesinada a puñaladas en mayo de 2021 por su pareja, Rubén Calvo Ropero. Un año después del crimen, el acusado se ha sentado al banquillo para declarar por lo sucedido, pero lo ha hecho drogado. Debido a esto, se ha quedado dormido en pleno juicio, lo que ha provocado que la vista se aplace. Una situación que pone de manifiesto la presencia de droga en las cárceles, ya que el acusado se encontraba recluso en la prisión de Daroca.

Rubén Calvo Ropero asesinó a puñaladas a su pareja el 23 de mayo de 2021 en Zaragoza. Un año después, el encarcelado por haber cometido el crimen se sentaba en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza para dar su versión de los hechos, por los que se le ha condenado a 23 años de cárcel. Sin embargo, el acusado no pudo llegar a declarar, ya que se quedó dormido en pleno juicio. Una noticia impactante que no lo es tanto si se tiene en cuenta la causa: estaba drogado. La sustancia ingerida, aunque se desconoce, pone de manifiesto la presencia de droga en las cárceles.

Así lo confirmó el examen que hizo la forense María Luisa Tomás en ese momento. La medicación que toma en la cárcel el acusado para tratar un trastorno mental “no provoca esto, por lo que tiene que haber consumido algún tóxico”.

La sustancia ingerida en cuestión provocó que Calvo Ropero saliera desde la cárcel de Daroca (donde se encuentra recluido) hasta la Audiencia Provincial de Zaragoza ya en estado somnoliento. Una situación que no hizo más que empeorar a lo largo del juicio, llegando a quedarse dormido durante la primera parte.

Cuando le tocaba prestar declaración, su abogada intentó despertarlo sin mucho éxito. Debido a esto, llamaron a una médico forense que se encontraba por los juzgados, que acabó declarando que el acusado no estaba “en condiciones de someterse a un juicio como este”, lo que provocó que se retrasara la vista hasta el día siguiente.

Las drogas, también presentes en el asesinato de Katia

El Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Aragón concluyó, en septiembre de 2021, que fue Calvo Ropero el encargado de asesinar a su pareja, Katia, asestándole “una cantidad ingente de puñaladas con un cuchillo tras una disputa previa con la víctima”. Las heridas que habría provocado en la víctima le provocaron la muerte inmediata.

La defensa del acusado, por aquel entonces, se basó en que Rubén Calvo Ropero padecía esquizofrenia y que en el momento del crimen no se encontraba en plenas facultades mentales. Así lo confirmó el implicado ante el magistrado instructor del caso, afirmando que no se acordaba “de nada”.

Rubén Calvo Ropero.

Sin embargo, según adelantó El Periódico, el acusado era un consumidor asiduo de droga. De hecho, el día de su muerte, Katia acudió a verle para ayudarle a dejar esta adicción. El propio padre del acusado la advirtió de que cada vez que tenía dinero, lo celebraba “con droga”.

La presencia de droga en las cárceles, denunciada por los sindicatos de prisiones

En enero de este año, los funcionarios del Centro Penitenciario de Navalcarnero (Madrid IV), detectaron que sus talleres productivos se habían convertido en la puerta de entrada de sustancias prohibidas en prisión. Por esta causa, comenzaron a registrar las naves en las que encontraron doce teléfonos móviles y 600 gramos de hachís en planchas de unos 100 gramos.

ACAIP-UGT, el sindicato mayoritario en prisiones, ponía de manifiesto después de este suceso que las deudas generadas para hacerse con estos elementos y la lucha por el control de los mismos son fuente de conflicto en prisiones. Un poco antes de esta operación, en una prisión de Estremera tuvo lugar una pelea multitudinaria, supuestamente, por el control del tráfico de estupefacientes, que se saldó con varios funcionarios lesionados.

Para poder ejercer una vigilancia más férrea sobre el tráfico de estupefacientes dentro de las prisiones, reivindicaban que es necesario cubrir “todas las plazas vacantes y que se actualicen las relaciones de puestos de trabajo para ajustarse a las nuevas necesidades, así como una mejora de las condiciones laborales y retributivas del personal penitenciario acorde a la importante labor, esfuerzo y dedicación de las plantillas”.

Sobredosis y muerte a causa de la droga en las prisiones

Esta situación, lejos de ser actual, es una constante a lo largo de la historia de las prisiones. Ya en el año 2019, elcierredigital.com se hacía eco de la situación ocurrida en la prisión de Botafuegos, Algeciras, cuando los funcionarios se encontraron a tres internos desvanecidos en el suelo. Estaban amoratados y en malas condiciones, lo que apuntaba a una sobredosis, concretamente de heroína y hachís. Otro de los presos confesó que habían consumido estas dos sustancias.

Según comunicaban los internos, las drogas habrían sido introducidas a través del vis a vis de uno de ellos con su pareja, que habría sido la encargada de introducir la droga en el centro. El sindicato ACAIP-UGT confirmó que los fines de semana se producen más comunicaciones y visitas, algo que, unido a la falta de personal en los centros, dificultaban la tarea de evitar el paso de sustancias.

Prisión de Botafuegos en Algeciras.

Este año, según ACAIP, fallecieron 177 internos en las cárceles, sin contar los que murieron después de ser trasladados al hospital.

Un año después de este incidente, el asunto se agravaba: dos presos morían de sobredosis. Uno de ellos lo hizo en la prisión de La Ribera de Huelva; el otro en el Centro Penitenciario Sevilla 1. Unos días antes, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias lanzó una campaña navideña contra el ingreso de sustancias en las cárceles: “Si pasas droga en prisión, tu próxima visita podría ser el cementerio”, decía el lema lanzado diez días antes de estas muertes.

ACAIP señalaba sobre esta situación que “las pautas de reparto directo de medicación psicotrópica a la población reclusa, que la propia Administración considera como ingente, a modo de ejemplo durante estas fiestas navideñas, en una sola tacada para cinco días, provocan consumo abusivo y tráfico de estas sustancias entre la propia población reclusa que en su mayoría tiene antecedentes de drogodependencia”.

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