20 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El tercer cómplice, Diego Claudio G.G., ha sido condenado a 10 años de prisión por detención ilegal y uso ilegítimo de un vehículo

Alexander P.R. y Sandra P.R., los asesinos del empresario canario Raimundo Toledo, condenados a más de 25 años de prisión

Sandra R.R. y Alexander P.R. asesinaron a Raimundo Toledo con la ayuda de Diego Claudo G.G.
Sandra R.R. y Alexander P.R. asesinaron a Raimundo Toledo con la ayuda de Diego Claudo G.G.
La sentencia de la Sala de lo Penal ha confirmado las penas de 29 años y nueve meses y de 26 años y nueve meses de prisión impuestas a Alexander R.R. y a Sandra P.R., respectivamente, por el asesinato del empresario Raimundo Toledo González, ocurrido en 2015 en Santa Cruz de Tenerife.

Después de casi cinco años del asesinato del empresario tinerfeño, Raimundo Toledo González, la sentencia sobre sus verdugos ha salido a la luz. Los asesinos, Alexander R.R. y Sandra P.R. han recibido, por orden, una pena de cárcel de 29 años y nueve meses y 26 años y nueve meses.

El tribunal ha desestimado los recursos de casación planteados por los dos condenados y ha confirmado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias que, a su vez, ha ratificado el fallo de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que impuso a ambos las citadas penas.

Esta sentencia condenó a Alexander por delitos de asesinato con alevosía, detención ilegal y utilización ilegítima de vehículo a motor; y a Sandra por delitos de asesinato con alevosía, detención ilegal, daños mediante incendio y simulación de delito.

Raimundo_Toledo

El empresario Raimundo Toledo

También ha sido condenado a 10 años el tercer sujeto en cuestión que participó en el asesinato del empresario. Diego Claudio G.G. que no ha recurrido su condena al Tribunal Supremo irá a la cárcel por delitos de detención ilegal y de utilización ilegítima de vehículo a motor.

Crónica del asesinato

El día 15 de diciembre de 2015 y acordado el plan entre Sandra y Alexander, éste y Diego Claudio se desplazaron hasta Santa Cruz de Tenerife en el Seat Toledo TF-2923-BP, llegando a la calle donde vivía Raimundo Toledo. Estacionaron el vehículo en dicha vía pública y permanecieron apostados en actitud vigilante hasta que aproximadamente sobre las 19:30/19:45 horas llegó a su casa el Raimundo Toledo González conduciendo el Honda CRV propiedad de la mercantil Carburantes Tenerife Sur J. Toledo SL.

En ese momento los dos, con la intención de privarle de su libertad ambulatoria, le asaltaron de forma sorpresiva y violenta y si bien no formaba parte del plan inicialmente trazado entre Alexander y Sandra, se subieron al Honda CRV, Alexander se sentó en el puesto del copiloto y Diego Claudio en el asiento trasero obligando al empresario, amedrentándole y dándole golpes, a reiniciar la marcha en dirección a la Avenida 25 de Julio.

Raimundo trató de escapar y Alexander, para evitarlo, se apeó del coche, abrió la puerta del lado del piloto, lo empujó violentamente hasta lograr desplazarlo hasta el asiento del copiloto y él se sentó en el asiento del conductor mientras que Diego Claudio desde los asientos traseros lo sujetaba, pasándole el cinturón de seguridad y forcejando con él.

Alexander arrancó de forma brusca y se alejó del lugar por la calle Enrique Wolfson, conduciendo el vehículo contra la voluntad de Raimundo Toledo González y mediante el empleo de la violencia y la intimidación, según un itinerario que no consta, pero en dirección al sur de la Isla, recorriendo una distancia de al menos 59 kilómetros hasta llegar a la localidad de San Isidro, tardando unos 45 minutos en llegar.

Asesinos_Raimundo

Los tres condenados esperando su sentencia

Una vez en San Isidro Diego Claudio se apeó del Honda CRV y se comprometió a ir a Santa Cruz a recoger el vehículo Seat Toledo. Dejó a Raimundo, quien aún estaba vivo, solo con Alexander, observando como aquel le ataba las manos con los cordones de sus zapatos.

Alexander, estando siempre en contacto telefónico con Sandra, trasladó a Raimundo Toledo a un lugar que no ha podido ser determinado, situado entre San Isidro y Cabo Blanco y con la finalidad de acabar con su vida, aprovechándose de que ya se hallaba físicamente muy debilitado por las agresiones iniciales, su avanzada edad y que tenía las manos atadas, con lo que estaba en una situación en la que no podía defenderse, lo golpeó con gran intensidad y violencia en diversas partes del cuerpo, ocasionándole fracturas óseas y hematomas, –entre otras que no pudieron ser comprobadas- en la muñeca derecha, en el cuello, en región escapular, en los músculos intercostales, en el retroperitoneo y en el meso intestinal que le ocasionaron un shock traumático que llevó a su fallecimiento.

Posteriormente Alexander, tras haber coincidido y contactado con Sandra en la zona de Cabo Blanco, se desplazó hasta el Mirador de La Centinela, en el término municipal de San Miguel de Abona, a donde llegó sobre las 22:00 horas y procedió a prender fuego en el interior del Honda CRV, en cuyo maletero había colocado el cadáver de Raimundo, lo despeñó por la ladera del barranco en el lado derecho de la carretera TF-28 sentido Sur, con consciente propósito de menoscabar la propiedad ajena y a la vez con intención destruir los vestigios de los hechos cometidos. El vehículo descendió por la ladera, extremadamente abrupta, unos 50 metros, hasta detenerse en una pista peatonal, donde continuó ardiendo hasta que los bomberos consiguieron extinguir el fuego. El vehículo quedó destruido y el cadáver quedó en un avanzado estado de carbonización.

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