16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Sea cual sea su próxima escudería, este distintivo aparecerá en su mono volumen y en su vestimenta en las ruedas de prensa

El otro gran negocio de Fernando Alonso: su marca de ropa Kimoa con unas plusvalías publicitarias de 5 millones de euros

"Lo que haré dependerá de lo que me haga feliz”. Estas declaraciones que hizo Fernando Alonso el pasado 13 de septiembre, víspera del Gran Premio de Singapur, define lo que será el futuro del Campeón Español, en los coches, pero también en los negocios, donde su mayor apuesta e ilusión es su marca de ropa: Kimoa

En este mes de octubre, Fernando Alonso desvelará cuál será su futuro cercano en el mundo de las cuatro ruedas. Su destino mas probable es la Indy 500 y así conseguir uno de los objetivos más apreciados por los corredores de automovilismo, la triple corona. Para obtenerla, tan solo tendrá que ganar una carrera en la Indy 500 ya que los otros requisitos (ganar en el Gran Premio de Mónaco y la carrera de las 24 horas de Le Mans) los tiene cumplidos.

Pero mientras despeja el camino de lo deportivo, lo que sí tiene claro es su apuesta empresarial, y esta se centra en la marca de moda Kimoa, propiedad de su mercantil Quimiolar SL.

El origen del último sueño empresarial de Fernando Alonso

En noviembre de 2015, en Asturias, se constituyó la sociedad Quimiolar SL con el objeto social de: “la prestación de servicios de asesoramiento y consultoría de comunicación, prensa, relaciones públicas y eventos, social media, marketing y publicidad, representación, asesoría de comunicaciones o de imagen, tanto a nivel nacional como internacional en todo tipo de sectores”. En ese momento Fernando Alonso tenía una relación con Lara Álvarez y fue precisamente ella la que tuvo la idea de constituir esta empresa para crear una marca de moda, aunque la idea no era del todo original. 

Unos meses antes, en mayo de 2015, la amiga íntima de Lara Álvarez, Sara Carbonero, había creado su propia marca de ropa, Slow Love, muy vinculada a ella y a su papel de influencer en el mundo de la moda. Lara Álvarez que en ese momento disfrutaba de gran fama siendo presentadora de Gran Hermano VIP, vio que junto a su entonces pareja podían hacer lo mismo, aunque su aventura empresarial en conjunto duró tan poco como su relación.

Lara Álvarez fue la primera administradora de Qumiolar SL, pero lo fue solo hasta el 26 de abril de 2016. La relación entre la presentadora y el piloto se rompió un mes antes, en marzo, y decidieron también acabar con su relación empresarial y que el campeón de Fórmula 1 se quedara con la empresa.

Desde ese momento han sido sus dos hombres más cercanos los que han llevado las riendas de la empresa: Luis García Abad, su mánager, y administrador único hasta el 10 de octubre de 2017 y apoderado en la actualidad, y su íntimo amigo desde los tiempos en los que corrían juntos en competiciones de karts, Alberto Fernández Albilares, y su “road manager” desde que llegó a McLaren.

 

Fernando Alonso junto a Luis García Abad

Luis García Abad es un hombre con pocos amigos y muy mal visto dentro del mundo de la Fórmula 1 aunque sea la mano derecha de Alonso. Para muchos, es uno de los grandes responsables de los errores del Piloto como que abandonara un proyecto ganador como fue su primera etapa en McLaren o incluso de la marcha atrás en su proyecto de crear un equipo ciclista. 

Kimoa, una apuesta decidida

Su primer gran impulso comenzó unos meses más tarde, en abril de 2017. La firma de estética californiana que se dirige a un público joven contrató a la consultora KPMG para desarrollar el proyecto, el plan estratégico y rodearse de un equipo de profesionales de prestigioso. Entre los que estaban la diseñadora Leyre Valiente (directora creativa de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid), Alberto Fernández como director general (procedente del sector de la automoción), o Leticia Escudero, ex directiva de El Armario de la Tele, como responsable del área de ecommerce. Esta importante apuesta llevo también a otro gran cambio, ya que su domicilio cambió de Asturias a la calle Covarrubias de Madrid, en pleno barrio de Chamberí.

La apuesta es tan importante que Fernando Alonso no ha dudado en “perder dinero” para publicitarla. No solo él lleva sus prendas o siempre se le ve con una gorra con el anagrama de su marca, también negoció con su actual escudería McLaren, que apareciera en su coche como “official partner” y publicitarse con adhesivos en el ala trasera, morro, laterales, mangas de los monos de los pilotos. Esta publicidad no es gratis y expertos consultados por El Cierre Digital la valoran en unos 5 millones de euros que Fernando Alonso habría retraído en parte de su sueldo con la escudería británica, con un sustancioso descuento sobre lo que pagaría cualquier otra marca. En definitiva, un negocio en el que ambos ganan.

Esta jugada la quiere repetir en su próxima aventura fuera de la Fórmula 1. Le podrá salir bien o mal, pero lo que tiene claro es su apuesta decidida por una marca de ropa que puede reportarle en el futuro lo que deje de ganar cuando abandone el mundo del motor.

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