15 de enero de 2021
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FIN DE SEMANA

Fueron enviados por su ahora socio Carlos Gelabert a su exesposa que los puso a disposición de los investigadores de la Guardia Civil de Mallorca

Caso Puerto de Calanova: Los whatsapp que acorralan al exconseller Carlos Delgado

Carlos Delgado, acorralado por los mensajes entre Gelabert y su exesposa.
Carlos Delgado, acorralado por los mensajes entre Gelabert y su exesposa.
Carlos Delgado, exconseller de Turismo y Deportes del Gobierno de las Islas Baleares se encuentra acorralado por culpa de unos mensajes de Whatsapp cruzados entre el abogado Carlos Gelabert, ahora compañero de despacho, y la que entonces era su esposa, Aina. Cuando se mandaron esos mensajes, Gelabert era representante de la empresa que ganó el concurso para la adjudicación del puerto deportivo de Calanova en el año 2013.

Los mensajes que ahora ponen en aprietos al exconseller Carlos Delgado habrían sido aportados a la Guardia Civil por Aina, la exesposa de Carlos Gelabert, socio de despacho ahora de Delgado.

Las dos exesposas, tanto la de Delgado como la de Gelabert, ya declararon en el juzgado sobre la relación entre los dos matrimonios e, incluso, dijeron que sus maridos les pedían los móviles a ellas para poder hablar de manera discreta en vez de hacerlo desde sus propios números. Mientras que Delgado y Gelabert argumentaron que las mujeres declararon desde despecho ya que los dos matrimonios habían quedado rotos, por lo que el juez pidió pruebas a las mujeres de sus afirmaciones.

Parte de esas pruebas serían los whatsapp aportados ante la Guardia Civil de la Comandancia de Mallorca por Aina, esposa de Carlos Gelabert, junto a una fotografía donde estaban los cuatro en un restaurante.

Las diligencias testificales comenzaron a mediados de  2018 en el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma de Mallorca. Durante la instrucción se descubrió que los mensajes arrancaban en enero de 2013, cuando ambos cargos celebraban reuniones y comidas juntos.

El abogado Carlos Gelabert en su despacho.

Carlos Delgado y Carlos Gelabert son ahora socios de despacho profesional, pero en sus declaraciones como investigados en la causa negaron ser amigos cuando se produjo la adjudicación.

La Guardia Civil ha entregado en el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma una fotografía en la que Delgado y Gelabert posan juntos durante una cena a la que asisten otros amigos y sus parejas. Además, hay una serie de treinta mensajes recuperados del teléfono móvil que aluden a esa relación entre ambos.

En 2015, Gelabert adquirió la totalidad del despacho en el que ahora ejerce Delgado a un socio anterior y ambos se asociaron poco después de que el exconseller y exalcalde de Calvià dejara la política, apenas dos meses tras firmar la adjudicación de Calanova.

Entre los mensajes que demostrarían la relación entre ambos, el 28 de enero de 2013 Carlos Gelabert le confirma a su esposa que "tengo comida en Génova, calçots" y cuando Aina le pregunta con quién Gelabert responde que con "Álvaro Delgado y Carlos Delgado". En marzo de 2013 su esposa le recrimina que le estaba contestando mal y Gelabert se excusa diciendo que "la Guardia Civil ha ido al ayuntamiento de Calviá en busca de contratos de la radio por el tema de Carlos Delgado" y añade "tendré matraca".

El 29 de mayo de 2013 Gelabert vuelve a darle a su esposa noticias sobre el Puerto de Calanova, en Plam de Mallorca, donde supuestamente iba a trabajar su suegro, arquitecto de profesión: "Estoy muy contento, ayer había una gran crisis en el grupo inversor de Calanova por unos malentendidos con tu papi  y los ha resuelto bien".

El 6 de julio de 2013 Carlos Gelabert le escribe a su mujer: "Álvaro (Delgado) estaba gym y luego iba a casa Caco (Carlos Delgado), me dijo que me llamaría... Si no, nos vamos nosotros, en barca". Su esposa contesta: "No hay prisa amor, cuando estemos les llamamos y a ver dónde están". En agosto de 2013 la pareja habla del concurso del puerto de Calanova, Gelabert escribe a su esposa: "Y más por lo de Calanova, estoy seguro de que hemos ganado. Qué pasada de proyecto" y añade un clarificador "nos forramos!"

El 7 de septiembre Gelabert tiene dudas: "De diarrea voy, y no por el concurso, pues está empezando a importarme poco y creo que voy a salirme de este proyecto". Su esposa le responde de manera tajante: "No digas tonterías". La inquietud va en aumento y el 27 de septiembre Carlos Gelabert manda un nuevo mensaje a su esposa: "Llevo dos horas reunido en la Consellería por lo de Calanova".

Tanto Delgado, como Carlos Gelabert y Joaquín Legaza, exsecretario general de la Consejería de Turismo y número dos de Delgado, están investigados por prevaricación, tráfico de influencias y negociaciones prohibidas.

En la investigación también se ha puesto de manifiesto el presunto engaño que realizaron a la medallista olímpica Theresa Zabell, quien denunció la utilización de su nombre y su proyecto cuando ella ya no formaba parte del mismo, como publicó Elcierredigital.com.

Una adjudicación bajo sospecha

Carlos Delgado adjudicó el puerto a la empresa Port Olimpic Calanova S.L. a pesar de los informes en contra de economistas, ingenieros y abogados de la Administración de las Islas Baleares. Según varios testigos que declararon a finales de 2018, la empresa no cumplía las bases del concurso y tenía que haber sido apartada del mismo.

La abogada de Ports Illes Balears (el ente público encargado de la gestión de los puertos de la comunidad), Inmaculada Subías, aseguró ante la Guardia Civil que Joaquín Legaza fue la persona encargada de dar instrucciones y órdenes en la tramitación del expediente de privatización del puerto.

         El puerto de Calanova.

En aquellas declaraciones de varios testigos, un ingeniero del ente público Ports IB que formó parte de la mesa de contratación y que el día de la adjudicación votó, junto a la interventora del Govern, en contra de la oferta de Olimpic Calanova también declaró. La empresa asesorada por el abogado Carlos Gelabert, ganó el concurso por cinco votos contra dos. El ingeniero intentó convencer a la mesa de contratación de que Port Olimpic no podía ganar, debido a que el informe económico que realizaron sobre la explotación incluía un cuadro de amarres distinto al establecido en las bases del concurso.

Según el testimonio de este técnico, esos amarres se podían modificar una vez ganado el concurso, pero no antes, algo que también fue planteado por otros funcionarios y asesores a lo largo de la tramitación del expediente. Sin embargo, los dirigentes de la cúpula de la Conselleria de Deportes, que también regía el ente público Ports I.B, hizo caso omiso a las objeciones planteadas por el ingeniero, tal y como éste manifestó ante el juez.

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