24 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

Unido al PSOE de Extremadura y durante años con el apoyo del presidente Rodríguez Zapatero recibe ahora la Medalla de Oro de la Diputación de Badajoz

Alfonso Gallardo, de chatarrero a petrolero: El PSOE premia a quien quiso convertir en su magnate de la Comunicación

/ Alfonso Gallardo. Foto: Hoy.
El Partido Comunista de España ha protestado tras conocerse que la Diputación de Badajoz, controlada por el PSOE, ha premiado al controvertido millonario Alfonso Gallardo, eternamente mimado por la Junta de Extremadura a excepción de la legislatura en la que José Antonio Monago, escudado por Iván Redondo y apoyado por IU, le hizo frente. Gallardo fue el hombre elegido por Zapatero para asaltar los medios de comunicación andaluces y extremeños.

El tren que conecta Extremadura con Madrid circula sobre traviesas del siglo XIX. Este es un ejemplo del constante maltrato estatal hacia una región olvidada por la Villa y Corte y homenajeada, para dolor del Oeste español, por Luis Buñuel ('Las Hurdes, tierra sin pan') o Miguel Delibes ('Los santos inocentes').

El citado documental y la citada novela, llevada al cine con éxito por Mario Camus, colocaron dos rejones al orgullo extremeño. Y es que ambas obras denunciaban un atraso social y cultural que, lejos de ayudar a Extremadura, quizás la estigmatizaron junto a algunos sucesos como 'la matanza de Puerto Hurraco'.

La Junta de Extremadura, desde finales de los setenta, ha tenido que batallar contra esta injusta y nefasta imagen. Pero lo cierto es que el PSOE, por mucho orgullo extremeño que exhiban Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Guillermo Fernández Vara, parece querer contribuir a agrandar la leyenda negra mediante las constantes ayudas a un empresario elegido en su día por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como el magnate capaz de apuntalar el socialismo en Extremadura y Andalucía gracias a sus participación en medios de comunicación.

Alfonso Gallardo, vida y milagros

Alfonso Gallardo tras una extensa trayectoria recibiendo constantes mimos de la Junta de Extremadura, controlada durante casi cuatro décadas por el PSOE, acaba de conocer que la Diputación de Badajoz (también socialista) le concede la Medalla de Oro de su tierra. Los mimos llegaron hasta la Siderúrgica Balboa y la petrolera Alfonso Gallardo S.A. con la que intentó instalar una refinería en Tierra de Barrios, zona con denominación de origen que reúne el 80 por ciento de la producción vitivinícola de la región. Gallardo llegó a tener dos mil empleados,  fábricas en Asturias, Madrid y Extremadura. Su proyecto pretendía invertir 1.800 millones de euros en la región. Su grupo de empresas, domiciliadas en Holanda, llegaron a facturar más de 2.500 millones de euros al año.

Francisco Fuentes Gallardo, sobrino directo y único heredero de Alfonso Gallardo, fue secretario regional del PSOE y hasta el año 2000 senador. Además era la mano derecha del expresidente Rodríguez Ibarra. La pareja de Fuentes, Carmen Pereira, fue Delegada de Gobierno en Extremadura y exdiputada por Badajoz. Diego Baena, exdirector General de Promoción Industrial de la Junta de Extremadura, responsable último de Incentivos Empresariales y actual director de Alimentos Cárnicos de Extremadura fue trabajador en las empresas de Alfonso Gallardo, además de paisano suyo por nacer en Jérez de los Caballeros también.

Junto a Gallardo recibirán idéntico galardón la periodista Pepa Bueno (Cadena SER), el baloncestista José Manuel Calderón, todos los alcaldes y alcaldesas de la región por su gestión de la crisis sanitaria y, bonito contraste, Comisiones Obreras y la UGT.

Gallardo homenajeado en Jerez de los Caballeros. Foto: Región Digital. 

La Diputación de Badajoz justifica el premio a Alfonso Gallardo, natural de Jerez de los Caballeros y con 89 primaveras a sus espaldas, por su "contribución a la economía y la generación de empleo en la provincia, por su carácter de permanente emprendedor, por su tesón y capacidad para asumir riesgos propios que han beneficiado de lleno a la provincia y a la región y por el amor decidido por su tierra".

De la chatarra a la gloria

Alfonso Gallardo nació en una familia humilde y en los años sesenta empezó a prosperar como chatarrero, primero a burra y luego con furgoneta. El magnate se recorría el sur de Extremadura con la intención de recoger desperdicios y revenderlos, chatarra pero también pieles. Más adelante, mediante "trabajo, trabajo y trabajo", según repite, montó el Grupo Alfonso Gallardo que llegó a tener 2.500 empleados.

Cierto es que el imperio del grupo siderúrgico, convertido en el mayor fabricante de acero corrugado de España, se hizo trizas y no aguantó el vendaval de la crisis de 2008 porque la pesada carga de la deuda despedazó una compañía cimentada con barro y favores políticos.

Magnate mediático

Tal era la cercanía entre la Junta liderada por Rodríguez Ibarra que el PSOE intentó que una empresa suya, participada por el Grupo PRISA, gestionase un intento de canal autonómico llamado Canal Sur Extremadura que fue frenado en los tribunales tras un recurso de Izquierda Unida.

Gallardo además se hizo fuerte en Andalucía tras comprar algunos periódicos del Grupo PRISA como El Correo de Andalucía o Diario de Jaén en el año 2007. Un año después, incluso, barajó la posibilidad de hacerse con el Grupo Zeta, que tenía entre otros como buques insignia El Periódico de Cataluña e Interviú y El Periódico de Extremadura, con una importante tirada en esa comunidad autónoma. Pero su cada vez más preocupante situación financiera le invitaron a echarse para atrás. 

"Fraude y red clientelar"

El Partido Comunista de España (PCE) ha protestado tras conocer el premio a Gallardo, que según Mundo Obrero "es sinónimo de fraude y de la red clientelar que el PSOE ha conseguido tejer en Extremadura. La administración regional y su aparato propagandístico se han esforzado durante años para intentar vender a la sociedad extremeña que este todopoderoso empresario era un referente (. . .) Lo que no contaban es que a costa del dinero público este personaje consiguió situarse en la lista de los más ricos de toda España".

Gallardo, según la publicación comunista, está en decadencia empresarial porque era "un gigante con pies de barro y se vino abajo debido a las malas decisiones empresariales y por confiar en exceso en el mimo con el que el PSOE le trababa. El compadreo del empresario con los políticos de la región no pudo evitar que acabara perdiendo todas sus empresas. Primero pasaron a un fondo de inversión estadounidense para más tarde acabar en manos del otro insigne empresario por antonomasia en Extremadura, Ricardo Leal, conocido por ser el dueño de Cristian Lay".

"Hoy a Alfonso Gallardo, despojado de todo el poderío que tenía años atrás, solo le queda el reflejo de lo que fue. Pero eso no quita que sus viejos amigos del PSOE, como último homenaje, hayan decidido que la Diputación de Badajoz -evidentemente en manos de los socialistas- le otorgue la medalla de oro de la provincia como reconocimiento a sus años de servicio para apuntalar al régimen clientelar. Una vergüenza más que se suma a la larga lista de despropósitos que rodean todo lo que tiene que ver con este oscuro empresario", añaden.

Treinta años de favores

Gallardo se convirtió en el hombre más rico y poderoso de Extremadura tras poner en pie la Siderúrgica Balboa, que nació sobre unos terrenos que le cedió la Junta (tras expropiar) y que creció gracias a casi 5.000 millones de pesetas de ayudas públicas (casi 30 millones de euros).

Los mimos del PSOE hacia esta empresa fueron tales que el Tribunal de Cuentas tuvo que salir al quite en 1995 tras demostrarse que la Junta había concedido más de 6 millones de euros a Gallardo por realizar unas contrataciones que no eran tales (porque simplemente había trasvasado a trabajadores de unas empresas a otras).

Cuando Rodríguez Ibarra estaba a punto de jubilarse en política, año 2005, Gallardo intentó poner en pie una refinería de petróleo, de la que iba a ser socio su amigo Fran Rivera, gracias a la ayuda de la Junta (que iba a aportar el 20% de los 1.800 millones de euros necesarios para la inversión).

Gallardo recoge un premio. Foto: Hoy. 

La crisis, el enfado ciudadano (expresado mediante la plataforma 'Refinería no') y, sobre todo, el cambio político de la Junta en 2011, que pasó a manos del 'popular' José Antonio Monago, frenaron los planes de Gallardo.

La decisión de la Junta de no dar luz verde al proyecto, que no recibió una Declaración de Impacto Ambiental favorable, provocaron que el propio Gallardo saliese al ruedo y criticase a Monago, que había alcanzado el poder gracias a un partido que tiene en su diana al empresario: Izquierda Unida.

Monago estuvo torero tras ser acusado de maniobrar contra el proyecto: "Con todos los respetos al señor Gallardo, lo que tiene que hacer es ocuparse de sus cosas que del gobierno extremeño me ocupo yo. Por lo tanto, como firme defensor del Estado de Derecho, los funcionarios tienen que hacer su trabajo y hacerlo con imparcialidad y por tanto sin presiones".

Mucho sabe de presiones Alfonso Gallardo, que ha perdido su imperio pero ha conservado a unos amigos políticos que se decían defensores de pobres y descamisados.

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