28 de mayo de 2020
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FIN DE SEMANA

El presidente de gobierno Pedro Sánchez decreta el estado de alarma en toda España durante 15 días para luchar contra la pandemia

España en estado de alarma: Las epidemias antes del coronavirus, desde la 'gripe española' al síndrome de la colza

Víctimas de la 'gripe española'.
Víctimas de la 'gripe española'.
La crisis del coronavirus se ha convertido en una pandemia. Esto ha obligado al gobierno de Pedro Sánchez a tomar medidas extraordinarias y para intentar paliar las consecuencias económicas y sociales derivados de los contagios del Covid-19 y ha decretado el estado de alarma. No es la primera vez que el gobierno español se enfrenta a alarmas sanitarias en el último siglo. En 1918 todo la humanidad padeció la viralización de la mal llamada 'gripe española', por ejemplo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado de pandemia al Covid-19. Todo el planeta, en especial en Europa, se han tomado medidas para tratar de controlar el virus. El cese de todo tipo de actividad para evitar las aglomeraciones y promover el teletrabajo en la medida de lo posible están siendo las recomendaciones en España, donde ya se ha llegado a la cifra de 84 muertos.

Las consecuencias económicas también planean en el ambiente, ya que este tipo de crisis sanitarias siempre repercuten en los mercados. La historia nos enseña que las pandemias y epidemias acaban provocando puntos de inflexión en lo social, lo político y lo económico y no pocas veces han llegado de la mano de conflictos bélicos. España ha tenido que enfrentarse en el último siglo a situaciones que, con todas sus particularidades, recuerdan en sus aspectos más generales a esta crisis del Coronavirus.

La mal llamada ‘Gripe Española’

Si hay una mentira histórica, esa es la que tiene que ver con la mal llamada ‘Gripe española’. En 1918, durante la etapa final de la I Guerra Mundial una cepa del virus de la gripe provocó una pandemia que infectó a un tercio de la población mundial provocando millones de muertos. Sus efectos se alargaron hasta 1919. La situación política de países como Francia o Reino Unido, inmersos en la Gran Guerra provocó una férrea censura que impedía a la prensa de estas naciones informar sobre lo que estaba sucediendo.

Fueron los periódicos españoles los que informaron sobre esta pandemia con todo lujo de detalles por los que esta variante de la gripe, pasó a conocerse como ‘española’. Los primeros casos tuvieron lugar en marzo de 1918 en Estados Unidos en los centros de instrucción que a lo largo del país prepararon a los soldados para el frente de guerra en Europa.

La prensa española hizo un seguimiento de esta pandemia en 1918.

El paciente cero fue un soldado de Kansas que presentó fiebre. En cuestión de horas otros reclutas cayeron enfermos con los mismos síntomas. En abril, esos soldados viajaron a Europa portando el virus. Esta cepa de la gripe era especialmente rápida y mortal. En Estados Unidos llegó a esparcirse el rumor de gente que se levantaba de la cama con cierto malestar y morían en el coche de camino a su puesto de trabajo.

La guerra hizo que a los gobiernos les resultase fácil ocultar la situación. Los muertos se achacaban al campo de batalla o infecciones adquiridas tras ser heridos de gravedad. Hasta tal punto se manipuló la información que a día de hoy ni expertos epidemiólogos ni historiadores se ponen de acuerdo en el número de muertos. Según algunas fuentes se habla de 20 millones. Otras aumentan la cifra hasta cincuenta. En octubre de 1918 el número de víctimas se acumulaban a tal velocidad que, por falta de tiempo, se celebraran sepelios colectivos y se enterraban de golpe a personas provocando que, todavía hoy, muchas familias no sepan dónde descansan algunos de sus antepasados.

Por otro lado, tampoco está claro cuál fue el origen de este virus. La versión más aceptada con posibilidades de ser cierta es que se trata de una mutación de una cepa aviar en China. Los que sí es claro que el contagio y la expansión del virus se debió al continúo traslados de soldados con motivo de la conflagración mundial.  

Ordenanza del Gobernador de Burgos por la gripe española. 

Las informaciones en España sobre la gripe provocaron que nuestro país haya pasado a la historia como el foco de origen de esta pandemia. Una mentira histórica que, por supuesto, rara vez se resalta por parte de países como Reino Unidos o Estados Unidos. En España, lógicamente, también hubo víctimas debido a la cercanía con Francia. Fue Cataluña la región más afectada. Aunque las víctimas, unas 260.000 personas, fueron menores que en los países implicados en la Gran Guerra.  La neutral España presentó crecimiento negativo en 1918, algo que sólo se repetiría en 1939. La deficiencia del sistema sanitario de la época, ayudaron a que en España hubiera muchos casos mortales. Sin embargo, en la provincia de Burgos sí que se tomaron medidas de precaución.

Como dato curioso, hay que señalar que, a pesar de que hace un siglo la información viajaba más despacio, Australia tomó nota de lo que pasaba en Europa según las informaciones de la prensa española. La leyenda dice que el gobierno australiano visitaba la embajada española para leer la prensa de nuestro país y hacerse a la idea de la pandemia. Más allá de la leyenda, lo cierto es que el país estableció cuarentenas preventivas. Aunque hubo muertes, la situación no se puede comparar con lo sucedido en otros países.

La Colza, una vergüenza nacional

Ya en plena Transición España vivió una alarma sanitaria sobre la que todavía quedan excesivas dudas y que generó indignación en un país que, afortunadamente, había mutado en lo económico, lo sanitario y político con respecto a 1918. Fue en 1981 cuando algunos empresarios adulteraron aceita de colza industrial para venderlo como óptimo para el consumo humano. La mayoría de la víctima fueron de clases populares que adquirieron ese aceite atraídos por lo barato del precio. El gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) le costó reaccionar y asumir la magnitud de que estaba ocurriendo.

Víctimas de la Colza. 

El llamado síndrome tóxico provocó 3.000 hospitalizaciones y 62 muertes y muchas personas, unas 20.000, adquirieron enfermedades crónicas. El proceso judicial que siguió se dilató durante años. Hubo 38 empresarios implicados. La cantidad de procesados, testigos y expertos hicieron que el juicio se celebrara en el Auditorio de la Casa de Campo de Madrid.

En 1992 el Tribunal Supremo condenó a dos empresarios a penas de cárcel y a varios a pagar indemnizaciones. Sin embargo, se declararon insolventes y fue el Estado el encargado del pago, algo que no se produjo hasta 2001 bajo el gobierno de José María Aznar (PP), dos décadas después de la alerta sanitaria.

Sin embargo, el asunto no ha parado ahí. Con los años familias de otras 1.000 personas piden que se considera a sus difuntos víctimas del síndrome tóxico. Sin embargo, el Estado, por el momento, no ha hecho caso a estas reivindicaciones.

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