10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

La caza los unió hace muchos años, antes de que la princesa entrase en la vida del Rey Emérito y ahora, tras la ruptura, la amistad se ha estrechado

La nueva pieza en el caso Corinna: Su exmarido Philip J. Adkins, el amigo en la sombra del Rey Juan Carlos

Phlip J. Adkins.
Phlip J. Adkins.
Phlip J. Adkins, el primer marido de Corinna Larsen, estrechó su amistad con el Rey Emérito Juan Carlos I coincidiendo con el enfado entre el monarca y la que fuera su pareja. Corinna y Adkins, divorciados desde 1993, mantuvieron una relación de amistad durante años, incluso el británico acompañó a la alemana y al Rey de España en el polémico viaje a Botswana. Este lunes Corinna ha presentado distintas denuncias contra el propio Juan Carlos y Adkins.

El goteo de escándalos sobre la figura de Juan Carlos I continúa. Ahora El Confidencial pone el foco sobre Phlip Adkins, el primer marido de Corinna Larsen. Según la información que firma José María Olmo el Rey Emérito viajó a la Polinesia Francesa con dinero opaco de la Fundación Zagatka, una sociedad instrumental de Liechtenstein controlada por su primo Álvaro de Orleans

Sin embargo, algo que parece tan sencillo como adquirir unos billetes de avión aquí se complica. Juan Carlos pasó el fin de año de 2015 en Los Ángeles y el 1 de enero viajó a Papeete, capital del archipiélago polinesio. El 5 de enero celebró en este lugar su 78 cumpleaños y el 9 de enero volvió a Los Ángeles. Los billetes de ida y vuelta del Emérito y sus cuatro escoltas costaron 32.900 euros.

Los billetes se pagaron con dinero que salió de una cuenta de la Fundación Zagatka en Credit Suisse. El dinero fue a parar al primer marido de Corinna Larsen, Philip Adkins. Las facturas y correos demuestran que el británico fue el encargado de adelantar el dinero para comprar los billetes de Juan Carlos I y sus guardaespaldas.

Según El Confidencial en octubre la agencia Midas Travel Management giró las facturas a una empresa británica del exmarido de Corinna, Cadenza Evening Limited. En noviembre uno de los testaferros del Rey, Dante Canónica, ordenó a Álvaro de Orleans que Zagatka pagara a Adkins el dinero que, previamente, había adelantado. El pago se hizo a una sociedad off shore que, presuntamente, administraba el exmarido de Corinna, llamada Fathomless Advisory Services Limited, con cuenta en el HSBC de Hong Kong.

Philip, Corinna y su hija a principio de los 90.

La amistad entre Philip J. Adkins y el Rey Juan Carlos I comenzó a estrecharse tras la caída en Botswuana. El británico viajó junto al monarca, Corinna y el segundo hijo de ésta, Alexander, nacido de su matrimonio con el Príncipe alemán Casimir zu Sayn-Witgenstein. Curiosamente, la relación entre ambos hombres empezó a hacerse más cercana conforme Corinna se alejaba del monarca.

Adkins y el Rey se conocían desde hace años. De hecho, él estaba presente en el momento en el que Corinna y el Rey se conocieron, durante una cacería en la finca La Garganta en Ciudad Real en 2004. La alemana entonces aún usaba con todo derecho el nombre de Corinna zu Sayn-Wittgenstein ya que estaba aún unida en matrimonio al príncipe alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein con el que contrajo matrimonio civil en 2000. Entonces el matrimonio no pasaba su mejor momento a pesar de que tenían un hijo de corta edad, Alexander, nacido en 2002. De hecho, anunciaron su divorcio un año más tarde de aquella cacería, en 2005.

En 2004 Corinna estaba muy introducida en la alta sociedad británica, gracias a Adkins, y acudía constantemente a cacerías como la celebrada en La Garganta. No en vano, en esos años era directora general de Boss & Co. Gunmakers, una armería londinense fundada en 1812 que tiene entre su clientela a lo más selecto de la sociedad internacional. En estos universos, la alemana fue introducida por su primer marido, Philip Adkins, con el que tuvo una hija, Anastasia nacida en 1992.

Sobre ese encuentro, Pilar Urbano reveló para El País una anécdota curiosa. Según, la escritora, el monarca le pidió a la anfitriona de la montería, la esposa del Duque de Westminster, que se sentase a su lado porque sospechaba que Corinna trataba de seducirlo. Estas reticencias, como sabemos, cambiaron enseguida.

Adkins vs Corinna

Aunque la alemana contó siempre con el apoyo de Adkins, éste finalmente eligió ponerse del lado de Juan Carlos I cuando comenzó el enfrentamiento entre Corinna y el Emérito. El matrimonio duró entre 1990 y 1993. Cuando la alemana se unió a Casimir zu Sayn-Wittgenstein, la amistad entre ambos se mantuvo. El matrimonio principesco de Corinna Larsen acabó en los tribunales y sigue enfrentada con la familia de su exmarido por el uso del título de princesa.

Corinna Larsen. 

El empresario conoció a Corinna en 1989 en Francia, cuando unos amigos les presentaron en una cena. Un año después se casaron y tuvieron a su hija, Anastassia Adkins, en Londres. Adkins fue quien enseñó a cazar a la alemana. Por eso Corinna le pidió que le acompañara en el viaje a Botswana con ella y el rey Juan Carlos cuando tuvo lugar el incidente del elefante, a pesar de estar ya separados.

Hoy la relación entre Adkins y Corinna, al igual que con Casimir y Juan Carlos, también ha acabado en los tribunales. La alemana demandó a su exmarido por unas declaraciones realizadas por éste en Vanity Fair.  “¿De verdad piensa alguien en España que está tratando con una persona honesta y estable? Vamos, hay muchas pruebas en su forma de expresarse en privado que indican que Corinna es una sociópata narcisista”, declaraba el empresario. “España le dio a Corinna un breve momento de atención pública y ahora ella tiene que lidiar con la dolorosa realidad de ser poco interesante e insignificante”, añadió. “Corinna siempre ha estado muerta por dentro. No hay cirujano plástico ni banquero que pueda cambiar eso”, remató.

El primer hombre importante en la vida de Corinna ha seguido el mismo camino que los siguientes, Casimir y Juan Carlos I, el enfrentamiento en los tribunales y la descalificación pública. En el complicado final entre Corinna y el Emérito, Adkins eligió al segundo.

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