09 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

El juzgado d'Empordà ha ordenado investigar su fallecimiento a los 66 años, días antes de su aparición en Telecinco para hablar de su paternidad

La autopsia clave para aclarar la repentina muerte de Albert Solà, quien aseguraba ser hijo de Juan Carlos I

El Cierre Digital en Albert Solà.
Albert Solà. / De fondo, en un montaje, los documentos de las pruebas ADN.
Albert Solà se encontraba en un bar de La Bisbal (Gerona), la localidad donde vivía, con un amigo cuando, tras pedir una copa, se desplomó de forma sorpresiva en el suelo. Los presentes avisaron a la policía local y a los servicios de emergencia, que no pudieron hacer nada por salvarle la vida. Ahora, el juzgado d'Empordà ha ordenado investigar el fallecimiento del presunto hijo de Juan Carlos I a los 66 años.

El juzgado de primera instancia e instrucción 3 de La Bisbal d´Empordà está investigando el fallecimiento de Albert Solà. El hombre ha defendido durante años ser hijo del Rey Emérito, y de ahí nació su popularidad.

Solà escribió El monarca de la Bisbal, un libro editado en 2019 donde narra su vida y las circunstancias en las que llegó a enterarse de que su padre biológico era, presuntamente, el rey Juan Carlos. En un primer momento, vivió con una familia adinerada de Ibiza, más adelante con Salvador Solà y Antonia Jiménez, de quienes heredaría los apellidos, y posteriormente, se mudó a México donde comenzó a investigar sobre sus orígenes, tal y como relató en varias ocasiones a elcierredigital.com.

Solà junto con la belga Ingrid Sartiu, que también afirmaba ser hija del Rey, interpusieron en el año 2015 una demanda de paternidad en el Tribunal Supremo acompañada de una prueba de ADN con una “fiabilidad superior al 99,9%”, según el escrito presentado, que fue rechazada a causa de la inviolabilidad del rey Juan Carlos y porque los magistrados consideraron que había inconsistencias y se ocultaban datos. El Tribunal Constitucional por su parte, tampoco admitió el recurso de amparo al considerar que no existía “violación de un derecho fundamental”. 

Las posibles causas del fallecimiento

La noche del pasado sábado, Solá, de 66 años, se encontraba junto con un amigo en el bar Pa i Trago, al que acudía habitualmente al salir del trabajo. Eran pasadas las diez de la noche cuando se pidió una copa de vino y al ir de camino a la mesa, se desplomó.

Una empleada del local contó que “no le dio tiempo a probarla” y que su amigo intentó reanimarle hasta la llegada de la ambulancia que solo pudo constatar su muerte. El caso se ha judicializado para llevar a cabo la autopsia y conocer los motivos del fallecimiento. Según los primeros análisis, la muerte fue debida a un ataque al corazón y se trataría, por tanto, de una muerte natural. 

En su municipio, Solà era un hombre conocido por su batalla para que el Emérito le reconociera como hijo y tal era su popularidad que, precisamente, estaba prevista su participación el próximo sábado en el programa '¿Quién es mi padre?', de Telecinco, dedicado a hijos que buscan ser reconocidos por sus supuestos progenitores y que arrancó con el caso de Javier Santos, presunto hijo de Julio Iglesias.

El director de elcierredigital.com, Juan Luis Galiacho, ha confesado en el programa Sálvame que "Albert Solá estaba muy emocionado, muy contento", según le confesaba su círculo, "de estar en el plató de Mediaset" para participar en el programa. Una participación que ya no será posible.

Desde 2001, Solà sostuvo que era el primogénito del rey Juan Carlos I y, por tanto, el heredero al trono. Él mismo argumentaba que nunca buscó dinero y que tampoco quería acceder a la coronación ni a los derechos dinásticos, sólo quería que se le reconociera como hijo. Y aseguró que “Juan Carlos tenía 18 años cuando dejó embarazada a mi madre biológica en Barcelona, en la posguerra”.

Juan Luis Galiacho apuntó al programa anteriormente mencionado que en la partida de nacimiento de Solá "aparece un chupete verde. El color verde es el color de la monarquía, de los reyes. Curioso ese detalle".

Siempre mostró pesar por la indiferencia del rey: “Un padre, si quiere, por mucho que tenga el entorno en contra pega un puñetazo en la mesa y dice: es un asunto personal mío y lo voy a resolver". Y para afianzar su parecer, reconoció que él también tuvo una hija fuera del matrimonio a la que reconoció: “Yo tenía deseos de hacerlo, porque ella no tiene ninguna culpa”.

Las pruebas de ADN

Elcierredigital.com publicó en su momento, en exclusiva, los documentos de las pruebas de ADN que Solá se realizó a petición del CNI y los que se concluía que su ADN coincidía en un 99'9 % con "el sujeto B".

Según Solà, los resultados de estos análisis fueron como él esperaba. “Después de unos quince días, me llamaron para ir de manera urgente al laboratorio. Me pusieron en contacto con el director del laboratorio de Lérida, Jaime Buj. Ellos me llamaban ‘el Principito’. Buj me confirma entonces la secuencia de los hechos: que el CNI le entregó un gran sobre cerrado en cuyo interior había un vaso. El director del laboratorio me dijo que no sabía de quién era realmente, pero que denominó en los análisis a la persona que bebió en ese vaso individuo B, mientras que a mí me calificaba como individuo A”, relataba en una charla para nuestro periódico.   

ANALISIS

Análisis encargados por el CNI a Alberto Solá.

"Me los hicieron a cambio de que yo grabara en vídeo mi renuncia a la corona española para siempre. Yo nunca he querido nada, por supuesto que renuncié a favor del actual rey Felipe VI. Ni firma ni nada, grabamos ante una cámara mi renuncia. Yo pagué 150 euros por esa prueba de ADN para tener constancia directa de los análisis. Envié mi kit de análisis al laboratorio y a los quince días me llamaron y me convocaron. El entonces director del CNI en Barcelona me dijo: ya sabíamos que el rey es tu padre, pero ahora los análisis aportan una coincidencia del 99,9 por ciento entre ambos individuos examinados...”, añadía.

En lo relativo al papel de los Servicios Secretos españoles, Solà aseguraba que "estuvieron unos cinco años junto a mí, viéndonos muy a menudo, llevándome a varios sitios en coche, comiendo juntos... Estos contactos frecuentes duraron desde 2007 a 2012". "Mi relación con estos miembros del CNI se rompió cuando llegó Ingrid Sariau. El CNI quiso grabar la secuencia directa de la llegada de Ingrid. Creo que ellos querían conocerme mejor, saber de mis auténticas intenciones, controlarme... En otra ocasión, incluso ellos mismos me confirmaron que estaba siendo vigilado por el Ministerio del Interior, que había alquilado dos pisos francos cerca de mí por mi propia seguridad", afirmaba Solà.

resultados

Los resultados.

La revelación en exclusiva de Elcierredigital.com impactó en su momento en los círculos sociales, económicos y políticos, del mismo modo que también molestó a según qué personajes influyentes. A nivel mediático también causaron impacto los documentos revelados por nuestro periódico. Incluso alguna televisión se interesó por el asunto, eliminándolo a última hora de su escaleta. Un scoop que despertó los fantasmas del juancarlismo

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