21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Los magistrados de la Audiencia de La Coruña señalan en su auto que la demanda de la Administración no incluía "mesas, vajillas, alfombras o cuadros"

Estos son los bienes del Pazo de Meirás que la Justicia ordena devolver a la familia Franco

La Audiencia Provincial de A Coruña ha revocado el auto que ordenaba depositar a favor del Estado todos los muebles y elementos accesorios del pazo de Meirás al entender que la Administración no reclamó estos elementos en la demanda inicial. Los bienes, entre los que se encuentran obras histórico-artísticas de gran valor, tendrán que ser devueltos a la familia Franco, que además será indemnizaba por los daños y perjuicios ocasionados.

La sección tercera de la Audiencia Provincial de A Coruña ha rechazado las medidas cautelares dictadas en diciembre de 2020 por el Juzgado de Primera Instancia número 1, que obligaba a los Franco a entregar al Estado todos los muebles y elementos accesorios que estuviesen en el interior del Pazo de Meirás. Además, ha condenado a la Administración a indemnizar a la familia Franco por la privación en el uso y disfrute de los bienes del inmueble.

Auto de la Audiencia Provincial de La Coruña.

La sección tercera de la Audiencia estima así el recurso interpuesto por los herederos del dictador al considerar que, en la sentencia que otorga la titularidad del inmueble al Estado, no procede la discusión sobre a quién le corresponde el mobiliario, dado que la Administración no reclamó estos elementos en la demanda inicial.

Los magistrados explican que “únicamente se demandó, y así se estimó, un derecho de propiedad sobre una finca catastral”, por lo que consideran “evidente” que el concepto de “inmueble por incorporación” nunca podría extenderse “a mesas, sillas, vajillas, alfombras o cuadros”. Asimismo, recuerdan que quien está obligado a entregar la posesión de un inmueble tiene derecho a retirar los muebles no comprendidos en la ejecutoria de la sentencia.

Contra la resolución no cabe interponer recurso. En todo caso, explica el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, los jueces dejan abierta la posibilidad de que la Administración pueda demandar en otro pleito la titularidad de los muebles que considere propiedad de Patrimonio Nacional por haber sido asignados a Francisco Franco en calidad de jefe del Estado.

En el auto, el Tribunal recuerda además que solo las dos estatuas del Mestre Mateo están catalogadas como Bien de Interés Cultural, al tiempo que señala que la Ley de Patrimonio de Galicia "no establece ninguna pérdida de propiedad civil" por parte de los titulares de esos bienes por el hecho de estar catalogados. En la demanda tampoco se reivindica "un bien de interés cultural como conjunto formado tanto por bienes muebles e inmuebles", apuntan los jueces, que añaden que "ni existe esa declaración administrativa, ni es lo reconocido en sentencia".

 Casi 700 piezas de valor incalculable

De acuerdo al inventario que ordenó hacer el juzgado número 1 de A Coruña, existen 616 bienes en el interior del lugar y 81 en el exterior. En total, 697 elementos que ofrecen una idea de la dimensión del potencial patrimonial del Pazo de Meirás. Todo ello, según los responsables del inventario, sin abrir armarios ni cajones y habiendo trabajado por un tiempo limitado que les ha impedido realizar un trabajo más exhaustivo.

Entre las muchas piezas histórico-artísticas, todas de incalculable valor, se encuentran las ya mencionadas figuras medievales del Mestre Mateo representado a los profetas Abraham e Isaac, esculturas que formaban parte de una antigua puerta de la Catedral de Santiago. Pero no son las únicas, entre el listado figuran otras estatuas como las cinco de piedra representando a Santiago peregrino y los santos Pablo, Cristóbal, Francisco y Andrés, o la de Santa Ana, la Virgen y el Niño, la de San Martiño o la de la Inmaculada.

Ya en el siglo XX, gracias al impulso de Fermín Bouza-Brey, el Ayuntamiento de Santiago las compró por 60.000 pesetas, un precio irrisorio nada acorde con su valor real. Se conoce que entraron en la esfera de la familia Franco en 1954, aunque la ambigüedad del proceso de adquisición es la nota dominante del mismo.

Sea como fuere, las de Isaac y Abraham no son las únicas esculturas de valor que alberga el Pazo. Existen otras muchas, con motivos muy variopintos. Algunas de ellas son la de Santa Ana, la Virgen y el Niño, la de San Martiño, las de los santos San Andrés y San Cristóbal o la de la Inmaculada. Finalmente, los exteriores del edificio cuentan con una réplica del parteluz de la Catedral de Santiago. En definitiva, un desfile de piezas absolutamente descomunal. Un desfile de piezas abrumador que ahora vuelven a estar en manos de la familia Franco.

Catedral de Santiago.

También regresaría a la titularidad de los herederos del dictador la biblioteca Emilia Pardo Bazán, nada menos que 2.972 libros, algunos en mal estado de conservación, entre los que se encuentran valiosísimas primeras ediciones de autores como Voltaire e incontables obras de historia, literatura, filosofía, arte o botánica. No obstante, en este caso, la Xunta se encuentra actualmente tramitando la declaración de la biblioteca localizada en la Torre de la Quimera de Meirás como Bien de Interés Cultural, distinción que blindaría estas obras con la máxima protección posible.

Los técnicos de la comitiva judicial encargada de inventariar el Pazo también constataron la presencia de múltiples bustos y cuadros en el complejo, además de piezas del mobiliario entre las que se hallan lujosas lámparas, retablos, pilas bautismales, maquetas, butacas, tresillos victorianos, trofeos de caza y hasta un sarcófago de caliza. También hay elementos que se han identificado como piezas que pertenecen a Patrimonio Nacional. Es el caso de una pantalla de chimenea elaborada con un tejido de seda procedente de las cortinas del Palacio Real encargadas en su día por Alfonso XII, múltiples muebles de Carlos IV, dos cómodas del siglo XVIII o un sofá tapizado con la misma tela que empleaba la reina Victoria Eugenia.

Entre bustos y cuadros los más destacados son los de la familia Franco, especialmente uno en que el dictador aparece junto a su esposa Carmen Polo y un retrato de cuerpo entero de la propia Pardo Bazán. En cuanto a aquellos relativos a los Franco, su futuro es incierto, pues la nueva Ley de Memoria Democrática prohíbe las exaltaciones del franquismo. Por ende, solo su valor artístico podría permitir su conservación.

En cualquier caso, también hay obras con otros motivos como la Presentación de María en el templo, la Virgen con el niño portando un ramo, la Sagrada familia e incluso una de gran formato donde puede verse una escena de caza que se ha catalogado como de estilo Velázquez.

El mobiliario, digno de la realeza

Probablemente, una de las muestras más obvias de la opulencia del Pazo sea el mobiliario que alberga. En esta línea, existen lujosas lámparas (de aceite, de araña de cristal, de techo, de porcelana, metálicas de pie, de bronce de madera, de sobremesa…etc.), retablos (destacan uno de madera con la imagen de la Virgen con el Niño y otro con la imagen de San José), pilas bautismales, maquetas, butacas, tresillos victorianos, trofeos de caza y hasta un sarcófago de caliza, todos repartidos en las dependencias del inmueble.

Alfonso XII. 

También hay elementos que se han identificado como piezas que pertenecen a Patrimonio Nacional. Es el caso de una pantalla de chimenea elaborada con un tejido de seda procedente de las cortinas del Palacio Real encargadas en su día por Alfonso XII, múltiples muebles de Carlos IV, dos cómodas del siglo XVIII o un sofá tapizado con la misma tela de los de la reina Victoria Eugenia.

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