26 de noviembre de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA

Las graves consecuencias económicas de la guerra entre Rusia y Ucrania se unen a la burbuja inmobiliaria y al problema mundial de la pandemia

Tercera crisis económica en quince años en España: Los jóvenes, los más perjudicados

/ Un grupo de jóvenes durante la pandemia.
La guerra entre Rusia y Ucrania ha provocado una nueva crisis que ya tiene sus primeras consecuencias en España. Los jóvenes españoles se enfrentan de este modo a su tercera crisis en quince años, lo que merma sus perspectivas de futuro. Laboralmente han sido los más perjudicados por la pandemia.

"Vienen tiempos muy duros. La guerra de Putin lo va a hacer todo más duro y más difícil", declaraba el pasado 6 de marzo Pedro Sánchez, haciendo referencia a la nueva crisis que España está atravesando sin haber salido de la anterior, la provocada por la pandemia. Una situación nada esperanzadora para los jóvenes españoles, que llevan la mayor parte de su vida viviendo entre crisis y con, cada vez, menos perspectivas de futuro.

Ya en diciembre, el Banco de España pronosticaba un gran impacto negativo en la economía española como consecuencia de la crisis de suministros. La institución calculaba que podría suponer unas nueve décimas del PIB, alrededor de 11.000 millones de euros. Todo esto sin saber que unos meses después la invasión de Ucrania haría tambalear la economía mundial.

Banco de España.

Sin haber pasado un mes desde que Rusia comenzó a atacar a Ucrania, la economía española ya está notando las primeras consecuencias. Por un lado, a nivel de suministros, con la subida de los aceites vegetales y los cereales, cuyos principales productores son Ucrania y Rusia. Por otro lado, a nivel energético: no solo ha subido la gasolina, sino que también lo ha hecho el gas y la luz, que el pasado martes alcanzaba un máximo de 700 euros/MWh.

Aunque tanto Bruselas como el Gobierno de España, que está preparando un Plan Nacional de Respuesta Económica a la Guerra, intentan encontrar soluciones a la nueva crisis, lo cierto es que las palabras dichas en mayo del 2021 por Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, no han podido mantenerse durante mucho tiempo. “Nunca más diremos que hay que ajustarse el cinturón”, dijo en aquella ocasión ante la prensa al presentar el Componente 23 del Plan de Recuperación.

Todas estas circunstancias están afectando negativamente, sobre todo, a los jóvenes, que viven, con esta nueva crisis, la tercera en quince años. Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), la crisis provocada por la pandemia ha afectado especialmente a los jóvenes en el mercado laboral, ya que son los protagonistas de más de un tercio de los despidos.

La crisis del ladrillo y la de la pandemia

La primera crisis por la que tuvieron que pasar los jóvenes actuales fue la que tuvo lugar entre 2008 y 2013 a consecuencia de la crisis financiera estadounidense. En el país americano, Lehman Brothers cayó en septiembre de 2008 y mundialmente todos los mercados se vieron afectados financieramente. España, por aquel entonces, vivía una época álgida en la economía gracias al sector de la construcción. Además, gracias al euro, España disfrutaba de intereses bajos, lo que hizo no solo que el país se endeudara exteriormente para poder financiar el consumo (superior a los ingresos), sino que muchos ciudadanos también apostaron por invertir en vivienda. Hasta que explotó.

La crisis financiera de estos años se unió a una crisis por la deuda contraída en este tiempo, que hizo alargar mucho más la situación de precariedad económica en España. El gobierno de Mariano Rajoy era el encargado por aquel entonces de manejar la situación, por lo que implantó medidas austeras y pidió fondos a la Unión Europea para rescatar a los bancos.

España parecía recuperarse de la última y muy reciente crisis económica cuando llegó la pandemia de la Covid en 2020, que provocó que la población española se encerrara en sus casas durante tres meses. Se paró la actividad de sectores no esenciales y se aumentó el gasto público para la compra de material sanitario, así como el pago de los salarios de aquellos que se encontraban en ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). Una situación que tiene sus repercusiones directas en 2022, año en el que se convive no solo con las secuelas que ha dejado la pandemia, sino con las primeras consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania.

COMPARTIR: