09 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

Ocupó el cargo de notario mayor del Reino entre 2007 y 2009 pero unas fotos junto al entonces juez de la Audiencia Nacional generó críticas del PP

Se jubila Mariano Fernández Bermejo, el polémico exministro de Justicia que dimitió por irse de cacería con Garzón

Mariano Fernández Bermejo.
Mariano Fernández Bermejo.
Mariano Fernández Bermejo, Fiscal del Tribunal Supremo y exministro socialista de Justicia, anunció este jueves 20 de febrero su jubilación a los 72 años. Fernández Bermejo había pasado a un segundo plano mediático en los últimos años, pero hace más de una década provocó uno de los mayores escándalos de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Fernández Bermejo fue nombrado titular de Justicia en 2007 en sustitución de Juan Fernando López Aguilar. Era uno de los miembros del ejecutivo socialista más valorados hasta que unas fotos cazando acabaron con su mandato. No era la actividad cinegética lo que escandalizó sino la compañía. Junto a Fernández Bermejo se podía ver a Baltasar Garzón, por entonces magistrado-juez de la Audiencia Nacional que se encontraba instruyendo el ‘Caso Gürtel’ que afectaba al Partido Popular. El principal partido de la oposición, liderado por Mariano Rajoy puso el grito en el cielo ante lo que se consideró una falta de parcialidad por parte del notario mayor del Reino.

Tras semanas de críticas, el titular de Justicia dimitió en una fecha cuando menos simbólica para la democracia en España, el 23 de febrero, pero en este caso de 2009. Este final oscureció sus dos años de mandato que pasó por la tramitación de las demandas de ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y de la ANV (Acción Nacionalista Vasca) y su reforma del Estatuto Fiscal.

Ahora ha anunciado su jubilación. Llegó a la cartera ministerial en febrero de 2007 cuando el PSOE decidió que Fernando López Aguilar fura el candidato del partido para presidir Canarias. Su inmediato predecesor lo definió como “un jurista profesional de reconocida competencia apto para esta responsabilidad”. Sin embargo, el PP de Rajoy la calificó como “ultraizquierdista”.

Fernánez-Bermejo y Garzón. 

Fernández Bermejo tenía una larga trayectoria en la Justicia antes de dar el salto a la política. Nacido en pueblo abulense de Arenas de San Pedro el 10 de febrero de 1948 y tras licenciarse en derecho ingresó la carrera fiscal en 1974 en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife donde estuvo hasta diciembre de 1976.

Ocupó luego diversos puestos en las Fiscalías de Cáceres y Segovia y también en la Administración, donde fue asesor ejecutivo del ministro de Justicia, Fernando Ledesma, entre 1986 y 1989, durante el segundo mandato de Felipe González.

Miembro de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) el 16 de junio de 1989 fue nombrado fiscal del Tribunal Supremo y destinado a la Sección de lo Contencioso-Administrativo, donde permaneció hasta marzo de 1990, en que pasó a la Sección de lo Penal. El 10 de julio de 1992 fue nombrado fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). Fue en este puesto en el que obtuvo cierta relevancia mediática debido a la investigación sobre el exgobernador del Banco de España Mariano Rubio y sobre la muerte del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, apuñalado en diciembre de 1998 en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón, en Madrid.

En el punto de mira del PP

Fue en esos años cuando comenzó su mala relación con el partido conservador. Todo arrancó cuando Fernández Bermejo inició una investigación sobre la planta incineradora de Valdemingómez, que lo enfrentó públicamente con el Ayuntamiento de Madrid presidido por José María Álvarez del Manzano y la entonces Ministra de Medio Ambiente Isabel Tocino. El cruce de declaraciones entre el fiscal y las ministras ocuparon los titulares de los medios en esos años.

Llegó a demandar el exministro de Justicia José María Michavila. 

Lo peor llegó cuando criticó públicamente la ley de juicios rápidos que impulsó el Gobierno de José María Aznar. Tanto se excedió en sus opiniones que el 28 de marzo de 2003, la Fiscalía General del Estado abrió diligencias informativas contra él por afirmar que la ley fracasaría “no haberse elaborado un proyecto económico”.

Fernández Bermejo por su parte demandó en el Tribunal Supremo al entonces ministro de Justicia José María Michavila por acusarle de estar en rebeldía. El 3 de mayo de 2004 el Alto Tribunal absolvió al ya exministro Michavila por considerar que no vulneró el derecho al honor del Fiscal.

Tras estas polémicas siguió con su meteórica carrera fiscal siendo el 15 de junio de 2004 elegido nuevo Fiscal Jefe de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. Recibió cuatro votos a favor, entre ellos el del Fiscal General Cándido Conde-Pumpido

Cuando dio el salto a la política planteó una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dirigida a dotar de mayor autonomía a los Fiscales en la instrucción criminal. Algo que ni él ni sus sucesores en Justicia fueron capaces de llevar a cabo y que en estos momentos vuelve a plantearse por el actual ministro, también del PSOE, Juan Carlos Campo. Sus problemas a este respecto le acompañaron hasta el final de su carrera ministerial cuando, cinco días antes de dimitir por las polémicas fotos de la cacería, con una huelga de funcionarios de Juzgados de las comunidades autónomas sin transferencias en materia de Justicia. Dicen que escarmentado por su paso por la política volvió a su puesto de Fiscal del Tribunal Supremo intentó pasar siempre desapercibido.

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