26 de noviembre de 2022
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FIN DE SEMANA

EL COAG Y OTROS COLECTIVOS DEL SECTOR PIDEN UN PLAN DE VIGILANCIA A LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO Y QUE "ENDUREZCAN LAS PENAS A LOS DELINCUENTES"

Los agricultores denuncian la impunidad de robos de cobre: "Estamos muy desprotegidos"

El Cierre Digital en
/ Cables con el cobre extraído.
En los últimos dos meses se calculan 50 casos de robo con alunizajes de tractores en fincas del Campo de Cartagena (Murcia) donde, además de cobre, hurtan utensilios de hierro y acero, como puertas, postes o herramientas que posteriormente depositan en vertederos para su venta. El COAG y otros grupos del sector agrario denuncian la falta de un plan de vigilancia en zonas rurales y que "se endurezcan las penas a los delincuentes rurales".

Los agricultores y ganaderos españoles llevan años sufriendo robos en sus fincas que, lejos de disminuir, van en aumento. A los robos tradicionales de alimentación, o de producción, se les suma la sustracción del cobre a través de alunizajes en postes de riego o depósitos, que más tarde llegan al mercado negro.

Desde COAG piden que aumente la vigilancia en el campo y que las Fuerzas de Seguridad del Estado vigilen los puntos de venta donde se distribuye todo el material robado y que se controle e investigue este mercado ilegal de material agrícola que tanto les afecta, pues les supone una gran pérdida de dinero y producción.

El modus operandi que utilizan es la técnica del alunizaje, que consiste en utilizar un vehículo (normalmente un tractor) y estrellarlo contra el negocio para llevar a cabo los robos. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad están al día de lo que ocurre y uno de los principales problemas es que estos ladrones están muy bien estructurados, incluso alrededor de mafias internacionales.

Los agricultores y ganadores víctimas de estos robos vuelven a comprar el material que necesitan, que generalmente procede de lo anteriormente robado. Se convierte entonces para los ladrones en un buen negocio, por los beneficios que acaban teniendo. Según la Policía, estos grupos que roban suelen ser pequeños y su función es localizar el campo que les interesa y robar el material para después venderlo ellos mismos o a las mafias más grandes.

En muchos casos son menores de edad los que realizan estos robos. Los ladrones, en ocasiones aprovechan para llevarse la cosecha y el cultivo y dejan el campo y la finca destrozada, al romper las vallas o entrar en las casetas.

Miedo y sensación de desprotección entre los agricultores

"Es un problema muy grave lo que está sucediendo, y a ello se le unen los precios del mercado disparados y las dificultades para hacerles frente", explican fuentes agrarias a elcierredigital.com. Y no solo se produce daño en el coste que puede tener el cobre o el productor, sino que se deja sin riego a un invernadero o una plantación y esto supone una "pérdida de miles de euros" para los propietarios.

El Gobierno y las administraciones en general "no están dando soluciones", según expresan los afectados, "y afirman, para sorpresa de los trabajadores, que los robos están descendiendo". Ellos en cambio, se defienden: "Los robos van en aumento, lo que disminuyen son las denuncias porque entienden que la mayoría no sirven para nada". Por esto mismo, reclaman "más vigilancia en los campos y en las mercancías robadas y vendidas posteriormente y que se haga lo que sea necesario, incluso adaptar nuevas tecnologías para acabar con este problema, como la instalación de alarmas, cámara de vigilancia o vallas que impidan el camino a los campos".

robos_campo

Un Guardia Civil investiga un robo en el campo.

Las fincas no disponen de guardas rurales para su vigilancia y control y sería conveniente que se implantaran. Por último, piden que se "endurezcan las penas ante este tipo de delitos, para que el campo tenga justicia y la delincuencia rural no salga impune".

“Los robos están generando inseguridad en las explotaciones y, por tanto, a los empresarios”, declara Antonio Moreno, responsable de agricultura y agua de UPA Murcia ante elcierredigital.com. Según nos relata, "los robos de cobre están afectando de una manera muy directa a los agricultores del campo de Murcia, a quienes dejan destrozadas las instalaciones eléctricas, lo que conlleva la suspensión del uso de la maquinaria durante el tiempo de la reparación y, por tanto, supone un problema tanto económico como funcional".

Para la solución ponen el foco en la colaboración ciudadana. Los vecinos de la región y de los pueblos se conocen entre todos y cuando vean una persona o vehículo sospecho deben denunciar e informar a la Guardia Civil. "Son robos predeterminados, las bandas y personas que los organizan controlan a la perfección los horarios de los agricultores, la situación de los campos y un sinfín de detalles determinantes". Por ello, concluyen, "si en algún momento hay una sospecha, se deben sentir vigilados y que vean en peligro su 'libertad' de robar".

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