19 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El gobierno no ha podido renovar su mandato al estar en funciones y éste ha sido remplazado por una mujer de su confianza dentro del espionaje español

Así ha sido la operación para sustituir interinamente al director del CNI, el general Félix Sanz Roldán, por su segunda, Paz Esteban

Soraya Sáenz de Santamaría, Félix Sanz Roldán y Paz Esteban.
Soraya Sáenz de Santamaría, Félix Sanz Roldán y Paz Esteban.
Diez años al frente de la Inteligencia española es mucho tiempo. En esta última década el general Félix Sanz Roldán ha vivido la amenaza integrista en España, el crepúsculo y abdicación de un Rey y el intento de secesión de una parte del territorio. Además logró mantenerse en el puesto tanto con el PP como con el PSOE. El viernes terminó oficialmente su mandato, ya que el gobierno no ha podido renovarlo porque está en funciones. Lo sustituye, de momento, Paz Esteban.

De momento, y de manera interina, la dirección del CNI lo ocupará la número dos de los espías españoles, Paz Esteban, que se convierte casi por azar en la primera mujer en dirigir el espionaje español. Nombrar un nuevo director del CNI no es algo que se deba hacer a la ligera y el gobierno tiene un problema porque sustituir a Sanz Roldán, después de diez años, no es tarea nada fácil, según las fuentes consultadas por elcierredigital.com.

Con José Bono en el ministerio de Defensa en junio de 2004 y recién cesada la cúpula de Defensa nombrada por su predecesor Federico Trillo, Bono decidió nombrar a Sanz Roldán jefe el Estado Mayor de la Defensa (Jemad), un militar profesional semidesconocido, aconsejado por el almirante Antonio Moreno Barberá.

El general Sanz Roldán.

Sin embargo, para el CNI nombró a Alberto Saiz, que tuvo que dimitir en 2009 tras ver como su nombre se implicaba en casos de corrupción económica. Rodríguez Zapatero, en contra del criterio de Carmen Chacón, entonces ministra de Defensa, que prefería a un civil, nombró a Sanz Roldán al frente del CNI. Chacón y Sanz Roldán no se llevaron bien y fue el general quien tuvo que interceder ante los socios americanos tras retirar a los soldados españoles de Kosovo que abrió la primera crisis con Estados Unidos.

Con la llegada de Rajoy al poder en 2011 todos en la Casa esperaban el relevo del general. Pero lejos de ser cesado se ganó a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y logró que el CNI dependiera solo y exclusivamente del ministerio de Presidencia, es decir directamente de ella. Sin embargo, este período de su gestión fue muy convulso, como el atentado de las Ramblas en Barcelona de hace dos años, que acabó con 16 muertos.

Dicen que los éxitos del CNI nunca se conocen porque solo se celebran a puerta cerrada, en la sede de la carretera de La Coruña, pero los errores tienen consecuencias trágicas y los fallos más graves se hacen públicos. Tanto que en la entrada del CNI hay una estatua en recuerdo de los siete agentes asesinados en Irak, para que ninguno de los 3.000 empleados de la Casa lo olvide.

El monumento a los agentes caídos del CNI.

En el “debe” de Sanz Roldán también hay que apuntar otros dos temas: la abdicación del Rey Juan Carlos ligada al escándalo de Corinna, apodada con el nombre clave de Ingrid en el CNI y el desafío secesionista. En el primero de los casos, algunos creen que el CNI debía haber forzado la abdicación del Rey Juan Carlos mucho antes de que saltaran los escándalos, potenciando la figura de Felipe VI como alternativa. Respecto al desafío secesionista de Cataluña, los expertos en Inteligencia reparten las culpas a partes iguales entre Gobierno y CNI, los primeros porque pensaron que terminando judicialmente con Artur Mas se acababa el problema y no supieron ver la figura emergente de Puigdemont y los segundos porque no detectaron las 10.000 urnas que se estaban importando desde China ni advirtieron seriamente al gobierno de la crisis que se avecinaba.

Poco se sabe de la vida personal del hasta hace poco jefe de los espías. En Google no existen referencias a su familia, mujer o hijos. Solo se conoce su biografía oficial, que nació en el pueblo conquense de Uclés, el 20 de enero de 1945. Que al general le gustan las órdenes militares y forma parte de la Real Cofradía de Caballeros Cubicularios de Zamora y además es Caballero de la también Real Orden del Monasterio de Yuste y medalla de oro de la Comunidad de Castilla-La Mancha en 2011. También es comendador de la Legión de Honor francesa y, a modo de anécdota, guardia civil honorario.

Pelea con Villarejo

Más sonada y conocida es su pelea con el excomisario Villarejo. En la famosa carta pública que Villarejo envió al presidente Pedro Sánchez, acusaba al dirigente del CNI de amenazar a determinados jueces de la Audiencia Nacional con datos de su intimidad para que dejasen de investigar temas que afectan al Centro Nacional de Inteligencia. Además, aseguraba que Sanz Roldán había trabajado en contra de intereses nacionales y a favor de países como Venezuela. El general se ha defendido provocando un cordón sanitario de seguridad alrededor del excomisario, depurando policías, abogados o periodistas que tenían contacto con Villarejo.

En 2015 el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tuvo que enfrentarse a Sanz Roldán, cuando se empeñó en unificar todos los servicios de Interligencia del país bajo su mando, Policía, Guardia Civil y de las Fuerzas Armadas (CIFAS), argumentando la conveniencia para la seguridad nacional. Rajoy lo tuvo fácil para negarse hasta en dos ocasiones, argumentó que ni Defensa ni Interior estaban dispuestos a ceder a su propuesta.

En febrero de 2015 incluso redactó un borrador de decreto ley para lograr su propósito, en base a una Ley Reguladora del Centro Nacional de Inteligencia (aprobada el 6 de mayo de 2002): la Autoridad Nacional de Inteligencia, que asumiría el CNI y los servicios de Inteligencia de Policía Nacional (Centro de Inteligencia Contra el Crimen Organizado); Guardia Civil (Servicio de Información de la Guardia Civil), y Fuerzas Armadas (Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas).

El exsecretario de Estado socialista Rafael Vera ya había intentando algo similar con Felipe González, esgrimiendo la amenaza de ETA, pero González se negó por no dar demasiado poder a una sola persona. Además, ningún aliado europeo tiene una figura similar y otra de las excusas para dar el no a Sanz Roldán es que los riesgos exteriores ya se evalúan desde el Centro Criptológico Nacional. El general fue renovado en su cargo en 2014 y con la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa continuó al frente de los espías españoles.

Paz Esteba, la nueva jefa de la Casa.

Su sustituta, de momento en interinaje se llama Paz Esteban López, la primera mujer en dirigir el CNI. Es Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid, ingresó en 1983, con 25 años, en el Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid), antecesor del CNI. Ocupó diversos puestos en la división exterior hasta 2004, para incorporarse luego a la cúpula del centro en tareas de planeamiento. Desde 2010 fue jefa del gabinete técnico del hasta este viernes director general, Félix Sanz, hasta su nombramiento como secretaria general del centro, el 12 de junio de 2017, convirtiéndose en la quinta mujer en ocupar este cargo, con rango de subsecretario y reservado para personal del CNI.

El servicio secreto español cuenta con unos 3.500 agentes, aunque en 2017 se aprobó ampliar la plantilla en 600 adicionales en un periodo de cinco años. Su presupuesto asciende a 282 millones de euros, de los que prácticamente 20 millones corresponden a gastos reservados. Habrá que esperar si Paz Esteban se consolida al frente del CNI o si da un paso atrás y el gobierno renueva a Sanz Roldán.

 

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