21 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

Tras permanecer ingresado desde el pasado 11 de marzo por complicarse su coronvarirus, 'Il Cavaliere' recibió el alta este sábado, eliminando rumores

Silvio Berlusconi sobrevive al Covid-19: La historia del polémico milanés que controla los medios y la política italiana

Silvia Berlusconi.
Silvia Berlusconi.
El tres veces primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, recibió este sábado el alta del hospital milanés en el que se encontraba ingresado desde el pasado 11 de marzo por complicaciones relacionadas con el tratamiento que recibe para superar las secuelas del coronavirus, informaron los medios italianos. Sólo hace unos días se especulaba incluso con un final fatal para el empresario y político poderoso.

Berlusconi es dueño de una personalidad cuanto menos llamativa y su irrupción en el mundo empresarial y el político sorprendió no sólo a Italia sino a toda Europa por su peculiar forma de entender el servicio público. A medio camino entre el populismo clásico y el liberalismo salvaje, este milanés llegó a ocupar el puesto de Primer Ministro en tres ocasiones distintas de la reciente historia italiana. 

Silvio Berlusconi nació en Milán en 1936 y la leyenda dice que comenzó su carrera como entretenedor en cruceros por el Mediterráneo. La leyenda iba a más y asegura que el milanés se sacaba un sobresueldo, además, ligando con turistas extranjeras. 

Berlusconi estudió derecho en la Universidad de su ciudad natal pero pronto comenzó en los negocios. En concreto en los inmobiliarios, aprovechando el desarrollo económico que vivió el país transalpino a principios de la década de los 60. Lo que se conoció como 'el milagro económico'. 

Berlusconi en su juventud. 

Fue en los setenta cuando comenzó a interesarse por los medios de comunicación, comprando varios periódicos locales a lo largo del país. En 1980 creó Canale 5. Empezaría así una década gloriosa para él en los negocios. Aprovechó las lagunas legales existentes en el país de cara a las televisiones privadas. No existían como tal y la RAI pública funcionaba como monopolio estatal. Sin embargo, Berlusconi creó varios canales locales que, siguiendo su Canale 5 de Milán, emitían lo mismo, siendo, de facto, una competencia para la única cadena existente a nivel estatal. 

A lo largo de la década de los ochenta se hizo con más periódicos y revistas, la editorial Mondadori, productoras de cine, salas de exhibición cinematográfica y para él, la joya de la corona, el Inter de Milán, el equipo de fútbol de su ciudad natal. Esta presidencia le dio gran relevancia pública dado el poder de penetración que el balompié tiene en la sociedad italiana. 

En esos años, Berlusconi contaba con la protección política de Bettino Craxi, el que fuera Primer Ministro italiano por el Partido Socialista Italiano (PSI) y que acabó exiliándose el país tras varias condenas por corrupción. 

El salto a la política

A principios de los 90 pasó, a través del holding Fininvest, a posicionarse en otros países como Francia, España o Turquía. Sin embargo, sus problemas con otros empresarios, en especial con Carlo de Benedetti, y las primeras leyes antimonopolio en el país empezaron a darle quebraderos de cabeza. Por eso resolvió entrar en política mediante el partido Forza Italia que mezclaba en el neoliberalismo salvaje con el nacionalismo más conservador. 

Con Bettino Craxi. 

La situación política del país le fue propicia, la corrupción generalizada en esos años, conocidos como Targentopoli, hizo que Berlusconi accediera al poder en coalición con la ultraderecha y los independentistas de la Liga Norte en 1994. Partidos tan distintos lo tenían difícil para funcionar y dos años después desaparecían del Gobierno. 

Sin embargo, ya quedaría unido a la política para siempre. En 1999 su partido arrasó en las elecciones europeas. Esto hizo que la formación de Berlusconi fuera aceptada en el Partido Popular Europeo (PPE). En las regionales que se celebraron en abril de 2000 el partido del 'Il Cavaliere' volvió obtener un gran éxito gracias a su política de alianzas con pequeños partidos afines. 

Berlusconi se preparaba para llegar de nuevo a la presidencia de la república y encontró, entre otros, el apoyo del patrono de la Fiat, Giovanni Agnelli. Sin embargo, otros advertían del peligro que podría suponer su llegada al poder, como el escritor Umberto Eco

La estrategia populista de Berlusconi arrasó. Forza Italia alcanzó un éxito considerable con el 29,4% de los votos en las elecciones del 13 de mayo de 2001 y logró la mayoría absoluta en ambas Cámaras del Parlamento (368 diputados y 177 senadores). 

Vida personal agitada

Los problemas no tardaron en llegar. El 5 de mayo de 2003 tuvo que comparecer ante un tribunal de Milán por presunto soborno a magistrados de Roma en el caso de la venta del grupo alimentario público SME. Sin embargo, el Senado aprobó una ley que impedía el procesamiento de los máximos representantes de los poderes ejecutivo, judicial y legislativo. Toda la prensa internacional acusó al líder italiano de utilizar para su servicio las instituciones del Estado. Sin embargo, Berlusconi se mantuvo siempre al frente del poder italiano hasta 2011, cuando la acumulación de escándalos personales y políticos provocaron su caída. 

Con Verónica Lario, su segunda esposa. 

A nivel íntimo, sus escándalos sexuales celebrando fiestas con mujeres jóvenes lo pusieron en el punto de mira internacional. Berlusconi es padre de cinco hijos (Marina, Pier Silvio, Bárbara, Eleonora y Luigi) y se ha casado en dos ocasiones. Entre 1965 y 1985 lo estuvo con Carla Dall'Oglio. Ese mismo año se casó Verónica Lario con la que llevaba saliendo desde hacía años. Lario trabajaba como actriz en películas de alto contenido erótico. Una de ellas, con escenas lésbicas junto a Antonia dell'Atte. Lario y Berlusconi se divorciaron en 2010 tras años de aguantar públicamente sus infidelidades. Desde 2012, el expolítico italiano sale con Francesca Pascale. 

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