20 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Guardia Civil no descarta ninguna línea de investigación por rocambolesca que parezca en la desaparición de la joven madre rumana tras los whatsapp

Caso Dana Leonte: se investiga que un tercer implicado hubiese encendido su teléfono móvil

Dana Leonte en su casa de Arenas.
Dana Leonte en su casa de Arenas.
Ya ha pasado más de un mes desde que la joven rumana Dana Leonte desapareciera de su casa en la localidad malagueña de Arenas y muchas son las incógnitas que rodean este caso, ya que gran parte sigue bajo secreto de sumario y las investigaciones han girado de manera inesperada en las últimas semanas.

La apertura de una nueva diligencia incorporada al sumario ha dado un giro importante a toda la causa, tras conocerse que el teléfono móvil de Dana había sido encendido hace unos días.

Los investigadores no descartan ahora ninguna posibilidad y su pareja, Sergio Ruiz, que fue el principal y prácticamente único sospechoso desde el principio de la desaparición de Dana ha pasado a ser testigo, a pesar de que hay quien pudiera pensar que el teléfono lo tenía el propio Sergio y lo pudiese haber encendido para buscar una coartada más, los investigadores saben que esto es casi imposible y descartan esta posibilidad puesto que las comunicaciones de Sergio como las de todos los sospechosos están intervenidas desde el comienzo de las investigaciones.

La Guardia Civil en la zona donde se busca a Dana Leonte.

Así que, por descarte, el teléfono de Dana no lo estaría utilizando Sergio ni la joven, sino una tercera persona "que nada tiene que ver" con ninguno de los dos. De hecho, que los mensajes enviados por Sergio los días 13 y 14 de junio tras la desaparición de la mujer hayan sido leídos no significa que Dana continue viva, sólo que alguien ha leído esos whatsapps.

Mientras, la búsqueda de Dana continúa desde hace un mes en el radio de 27 kilómetros cuadrados que comprenden el término municipal malagueño de Arenas y la zona próxima del castillo de Bentomiz. Durante todo este tiemop ni el despliegue de medios humanos ni el recurso a perros especializados han conseguido encontrar una sola prueba de que Dana Leonte siga con vida. No hay indicios, no hay pistas, nada sobre ella.

Adaptación a España

Dana llegó a España hace 14 años y es madre desde hace siete meses. Su adaptación a la vida y costumbres españolas es total. Sin embargo, su pareja Sergio tiene cada vez más claro que ella "se fugó con otro hombre", según confesó en varios medios de comunicación. Este diario ya publicó las conversaciones de whatsapp que tuvo Sergio con el supuesto prestamista de Dana, en el que aseguraba haberse llevado "mil doscientos euros que había en una copa" y una maleta con ropa que se había comprado hacía unos días.

Las primeras investigaciones apuntaban directamente a su pareja y por eso Segio fue detenido e interrogado en el cuartel de Vélez-Malaga. “Me tuvieron siete horas cuatro tíos diciéndome que me iban a caer veinte años y que sería mejor que hablara. Pero yo no he hecho nada, así que mejor que empleen su tiempo en investigar en otro lado”, señalaba el joven cuando le dejaron el libertad y volvió a su casa.

En medio de toda la investigación apareció Paco, el prestamista, harto de explicar que no es un prestamista profesional, sino que dejó 13.000 euros para que la mujer pudiera hacerse cargo de un bar en Vélez-Málaga, cerca de Arenas. Elcierredigital.com publicó las conversaciones entre Sergio y Paco mantenidas las primeras horas de la desaparición de Dana.

Aquí se producen las primeras versiones contradictorias entre todos los que rodean la ausencia de Dana. Este hombre dijo que "todo el mundo sabía que Dana no quería ser madre, que estaba muy agobiada desde que nació la niña", llegó a decir. Una versión contraria a la mantenida por la familia de la mujer, que dijeron que Dana estaba feliz con su hija y por eso precisamente “no se ha podido marchar voluntariamente. Nunca hubiera dejado sola a la niña. Algo malo ha tenido que ocurrir”, insistía su hermano Florin Leonte.

Giro de las investigaciones

Pero el giro dado durante los últimos días puede abrir un nuevo campo a la investigación, ya que se ha trasladado la idea de que la mujer esté con vida, como lo probaría el hecho de que habría activado su teléfono móvil, apagado desde su desaparición el 12 de junio, e incluso habría estado “en línea” y leído los mensajes enviados por Sergio.

El cambio es brusco, porque al principio del caso la Guardia Civil se inclinaba por considerar el caso como una desaparición voluntaria, pero tras algo más de dos semanas cambiaron de criterio e iniciaron una frenética búsqueda de la desaparecida. Se peinaron unos 27 kilómetros cuadrados en torno a la localidad malagueña de Arenas, inspeccionando especialmente barrancos, pozos, casas abandonadas y cualquier lugar donde pudiera haberse escondido voluntariamente o alguien haya podido ocultar su cuerpo.

Dana y su pareja Sergio.

Al final, el caso de Dana está repleto de hipótesis tan diferentes que ya casi nadie se aventura a dar por buena ninguna teoría. La familia de la joven rumana admitió que no era la primera vez que Dana desaparecía, “pero nunca como hasta ahora, durante tanto tiempo y sin ponerse en contacto con nadie”, señalaban.

Según están las investigaciones, cualquier aportación real y verdadera al caso parecería ser bienvenida por los agentes que trabajan en el más absoluto de los mutismos, quizás esperando que alguien cometa el mínimo error para atraparlo.

Mientras tanto, la Guardia CIvil continúa sus batidas por los alrededores y están a la espera de conocer los resultados de algunos elementos sospechosos que aparecieron durante la inspección del domicilio que ocupaban Dana y Sergio. También esperan el resultado de la geolocalización exacta del móvil de Dana cuando fue encendido, algo que puede parecer sencillo, pero que lleva aparejada tanta burocracia que muchos crímenes se resuelven antes de otra manera, sin la ayuda de las compañías de teléfonos. El caso recuerda a algunos veteranos investigadores de la UCO por su similitud al de Manuela Chavero, vecina de la localidad pacense de Monesterio, desaparecida hace ya tres años.

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