05 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Antes de prometerse con Juan Carlos I estuvo a punto de casarse con Harald de Noruega y se habló de Enrique de la Mata Gorostizaga y Alfonso Díez

Los hombres de la Reina Sofía: Un rey nórdico y dos rumores nunca confirmados

La Reina Sofía.
La Reina Sofía.
Al contrario que ocurre con su marido Juan Carlos I, a doña Sofía apenas se le conoce algún amor que no sea el Rey Emérito. Antes de casarse en 1962 con Juan Carlos pudo hacerlo con Harald de Noruega. Tras unirse al que se ha sido Rey de España entre 1975 y 2014, la Reina ha protagonizado unos tímidos rumores que en los años ochenta la vinculaban con el político Enrique de la Mata Gorostizaga y, más recientemente, con Alfonso Díez.

Si hay un nombre inevitablemente unido a Juan Carlos I es el de Sofía de Grecia, la princesa helena que se convirtió en su consorte y que continuó a su manera la triste historia de las reinas consortes de España. La imagen que estas mujeres han dado para la Historia se divide en dos grupos: Las manipuladoras y perversas como Isabel Farnesio y las tristes y amargadas a base de aguantar infidelidades como Victoria Eugenia de Battenberg. Sin lugar para los matices.

Sofía de Grecia fue definida por su propio marido como “una gran profesional” en el libro de memorias que le dictó a José Luis de Vilallonga (El Rey, Plaza y Janés, 1993). Durante años el complemento perfecto de Juan Carlos I. Incluso su imagen ganó adeptos en detrimento de la del Rey conforme su fueron conociendo informaciones sobre las amigas entrañables del monarca como Marta Gayà y Bárbara Rey.

Lo cierto es que el matrimonio entre Juan Carlos y Sofía se organizó en apenas unos meses y cuando el 14 de mayo de 1962 se daban el sí quiero en la catedral de Atenas, ella era la hija de unos Reyes en ejercicio que venía de una historia frustrada con Harald de Noruega y él, hijo de unos Reyes en el exilio cuyo futuro dependía de la voluntad de un dictador, Francisco Franco, que lo había criado a su sombra, pero sin darle esperanzas ciertas sobre su futuro.

Sofía y, sobre todo su madre, la Reina Federica entendieron rápidamente que la mejor forma de garantizarse un futuro era plegarse a los usos y decisiones del dictador. Entre 1962 y 1975, Juanito y Sofi, como se llamaban en privado, formaron un equipo compacto con un objetivo claro: Que la corona de España volviera a ceñirla un Borbón. Esos años son a los que doña Sofía se refiere como “la época en la que no éramos nadie” (Pilar UrbanoLa Reina, Plaza y Janés, 1996).

Juan Carlos y Sofía salundo a Harald de Noruega. 

Durante años se ha mantenido a la versión oficial de que Juan Carlos fue el primer hombre en la vida de Sofía de Grecia. Ella en el citado de libro de Pilar Urbano asegura “Juanito fue el primeo y el último”. La verdad es bien distinta. En 1959 toda la prensa rosa europea se hizo eco del romance entre el heredero del trono noruego, el apuesto Harald y la hija mayor de los Reyes de Grecia.

Según la propia Reina confesó ante su biógrafa Pilar Urbano fue la prensa quién prácticamente se inventó el romance real. Sin embargo, no fue así. De hecho, el final del peculiar noviazgo fue por un asunto poco elegante para la hoy Reina Emérita de España. El Gobierno noruego no consideraba que la dote que el parlamento griego ofrecía fuera suficiente. Grecia un país mucho más pobre que el nórdico. Lo cierto es que Harald no debió sufrir especialmente mucho ya que, en esas fechas, ya había empezado su relación con Sonia Haraldsen, una dependienta de un centro comercial. Después de años recibiendo negativas de la Casa Real, el Parlamento y los distintos gobiernos, Harald y Sonia se casaron en 1968.

Dos rumores que nadie confirmó

Tras su matrimonio con Juan Carlos I, Sofía parece haberse librado de protagonizar escándalos. Su imagen siempre ha sido vendida por los medios como la más impoluta de la monarquía. Sólo en 2008 sus opiniones sobre el aborto y el matrimonio igualitario generaron controversia.

Su papel siempre ha sido como de estatua sin reacción ante las relaciones fuera del matrimonio de Juan Carlos I. Sólo en los primeros tiempos de la monarquía pareció tener un arrebato de celos. Fue en enero de 1976, dos meses después de acceder al trono, doña Sofía recibiría el primer golpe importante a sus sentimientos. Según autores ya citados como Pilar Eyre o Jaime Peñafiel, en esa fecha la Reina descubrió in fraganti al monarca en compañía femenina.

Enrique de la Mata Gorostizaga. 

La reacción de la Consorte dejó al Gobierno postfranquista de Arias Navarro sorprendido. Doña Sofía viajó sin avisar a nadie en compañía de sus hijos a Madrás (India) para refugiarse con su madre. La Reina Federica y la Princesa Irene se habían exiliado en esta ciudad hindú tras ser depuesta, mediante un referéndum, la monarquía en Grecia. En el país asiático la madre y la hermana de la Reina de España se habían instalado siguiendo a un peculiar santón hindú que las influiría sobremanera en el futuro.

El entonces Ministro de Exteriores José María de Areilza viajó a la India para recriminarle a la Reina que se llevara a los posibles herederos de la Corona sin previo aviso. Entre el Ministro y la Reina Federica convencieron a doña Sofía de que debía volver a España. El asunto se vendió como una visita de la Reina a su madre que “tenía problemas de salud”. La prensa, sometida a un férreo control, silenció el incidente. Sólo la revista Sábado Gráfico dedicó un suelto al incidente bajo el título descriptivo de Prudencia Majestad, no sabemos si dedicado al Rey o a la Reina.

Entre los rumores que han rodeado la figura de doña Sofía rara vez han aparecido supuestas amistades con otros hombres. En los años ochenta la maledicencia hablaba de una cercanía especial con Enrique de la Mata Gorostizaga. En esos años este político español estaba al frente de la Cruz Roja Internacional por lo que constantemente coincidía con la Reina Sofía en numerosos actos oficiales y benéficos.

De la Mata accedió en 1960 al Cuerpo de Registradores de la Propiedad y ocupó varios cargos hasta que se puso, en 1967, al frente de la Cruz Roja de España. Dos años más tarde, se hace cargo de la Dirección General de Seguridad Social. En la Transición fue Ministro de Relaciones Sindicales en el primer gobierno de Adolfo Suárez (1976-1977). En ese tiempo se legalizaron los sindicatos y desapareció el Sindicato Vertical creado durante el franquismo.  Luego fue diputado de la UCD por Teruel. Y desde 1978 volvió a presidir la Cruz Roja. En 1981 se puso al frente de la Cruz Roja Internacional. Falleció en 1987.

Otro rumor, fue más reciente y tenía el nombre de alguien conocido de la prensa del corazón: Alfonso Díez, el viudo de la Duquesa de Alba. Fue la escritora Pilar Eye, autora de la completa biografía La soledad de la Reina (La Esfera de los Libros, 2012), quien habló de la especial amistad entre Díez y Sofía de Grecia en enero 2018. Según Pilar, el viudo de Cayetana de Alba habría estrechado su relación con la Reina cuando durante la enfermedad de la duquesa, llamaba para preocuparse por la evolución de la misma. Debido al estado de Cayetana era él quien hablaba con la Reina. El cine, el arte y las antigüedades son algunas de las pasiones que comparten.

Alfonso Díez y la Reina Sofía. 

Sin embargo, en la boda entre el nieto de Cayetana, Fernando Fitz James-Stuart, Duque de Huéscar, y Sofía Palazuelo, ni Sofía ni Alfonso, que asistieron como invitados, se saludaron públicamente. Unos días más tarde, la periodista Beatriz Cortázar aseguró que la “amistad entrañable” ente ambos “había llegado a su fin”. También insinuaba Cortázar que esta relación no hacía ninguna gracia en la Casa Real y que exigían a la Reina Emérita mantener “un perfil bajo”. Algo innecesario, porque esa es la tónica habitual en la vida actual de doña Sofía.

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