18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

La Policía Metropolitana británica se gastó 4,5 millones de euros en una investigación que involucró a conocidos cargos públicos de Inglaterra

La mancha negra de Scotland Yard: Un pedófilo engañó durante dos años a los investigadores para sus propios intereses

Carl Beech engañó durante dos años a Scotland Yard una de las policías más respetadas de Inglaterra
Carl Beech engañó durante dos años a Scotland Yard una de las policías más respetadas de Inglaterra
Entre 2014 y 2016, Carl Beech, de 51 años, mintió a la policía asegurando que desde los siete hasta los 16 fue abusado por un grupo de políticos, militares y responsables de los servicios secretos británicos. Mientras acusaba a personas importantes de las altas esferas de Inglaterra, este hombre tenía en su poder una serie de imágenes de abusos a menores e incluso había instalado una cámara para espiar a un joven.

Scotland Yard sufrió un duro golpe cuando se dieron cuenta de que un hombre les había estado engañando durante dos años. La policía londinense creyó a Carl Beech, de 51 años, el cual había denunciado que desde que tuviera siete años hasta los 16 estuvo sufriendo abusos sexuales por parte un grupo de políticos, militares y responsables de los servicios secretos británicos.

En esta historia inventada, el hombre contaba que recibió brutales palizas y que le encerraban en habitaciones llenas de avispas. Incluso aseguraba que le desnudaban y le ponían arañas encima por mero entretenimiento y que si gritaba se las harían tragar. También señalaba que le rompieron algunos huesos en varias ocasiones y que estuvieron a punto de cortarle los genitales con una navaja oxidada.

Como colofón de esta fábula, Beech terminó diciendo que presenció el asesinato de otros tres menores que, al igual que él, fueron utilizados para orgías salvajes de estos supuestos miembros de las altas esferas británicas.

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Carl Beech engañó durante dos años a Scotland Yard

Tras escuchar este testimonio, la Scotland Yard, término utilizado para la Policía Metropolitana de Londres, llevó a cabo una investigación en la que gastaron 4,5 millones de euros. Pero no solo fue la policía la que se creyó su historia, los medios de comunicación y los diputados del Parlamento de Westminster también. Tan creíble fue su historia, que llegó a recibir una indemnización de 23.000 euros de los fondos públicos.

La doble vida de Carl Beech

Mientras este hombre contaba lo mal que lo había pasado durante su infancia y adolescencia, por otro lado, acumulaba cientos de imágenes de abuso a menores e incluso había instalado una cámara para grabar en secreto en el baño de un joven.

Al enterarse de aquello, la Scotland Yard quedó con las vergüenzas al aire y tuvo que detener a Beech, un hombre divorciado y padre de un adolescente, que finalmente en junio fue condenado a 18 años de prisión por, entre otras cosas, obstrucción a la justicia y fraude.

Han tenido que pasar cuatro meses para que vea la luz esta investigación realizada por el juez retirado Richard Henriques, el que fuera responsable del Tribunal Superior de Londres, sobre los fallos de la que posiblemente pueda ser la operación más desastrosa en la historia de este cuerpo de seguridad tan respetado en Inglaterra.

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En realidad era Carl Beech el verdadero pedófilo

Varias personas importantes del país británico fueron investigadas: Sir Edward Heath, antiguo primer ministro; Sir Maurice Oldfield, persona a cargo del servicio de Inteligencia MI6; Harvey Proctor, político conservador que perdió su casa y su trabajo, y Lord Brittan, exministro de interior que falleció durante la investigación.

Beech aprovecha la conmoción por el caso “Jimmy Savile”

Carl Beech acudió por primera vez a Scotland Yard para denunciar los supuestos abusos en el año 2012, un año en el que el Reino Unido estaba todavía conmocionado por el escándalo de Jimmy Savile. Este DJ y presentador de la BBC, que incluso había recibido el título de “Sir” por la reina Isabel II, había abusado de 200 menores en las décadas de los 60 y 70. En primera instancia la Policía Metropolitana dervió a Beech a las autoridades de Wiltshire, lugar en el que este estafador decía que haber sufrido los abusos.

Nacido como Carl Stephen Gass en 1968, sus padres se separaron cuando era pequeño. En 1976 su madre se casó por segunda vez, esta vez con Raymond Beech, un soldado destinado en Wiltshire, por lo que Carl cogió su apellido. El matrimonio solo duró unos meses y tanto el pequeño Carl como su madre se mudaron al Condado de Oxfordshire, situado en el sureste de Inglaterra, para más tarde recalar en un suburbio de Londres.

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El caso de Jimmy Savile fue uno de los más sonados en Inglaterra

Todo era una gran mentira. Lo que en realidad hacía el estafador era dar fotos de sospechosos y lugares potencialmente relevantes de casos de niños desaparecidos de los que había estado hablando la prensa. Su imaginación era incontable, ya que esto lo mezclaba involucrando a personas públicas que jamás había visto en su vida.

La historia del Fred imaginario

La historia prosigue y entra en escena un tal “Fred”, un hombre, que al igual que Carl, había sido víctimas de aquellas atrocidades y con el que todavía tenía contacto. Producto de la situación, en diciembre de 2014, el detective Kenny McDonald de Scotland Yard ofreció una rueda de prensa donde aseguraba que el testimonio de Beech era “creíble y verdadero”.

Las autoridades quisieron contactar con el supuesto Fred, pero solo recibieron un correo: “Nick y yo atravesamos el infierno juntos, pero él ha lidiado con ello mucho mejor de lo que yo lo haré nunca. He recibido una amenaza que me tomo muy en serio. No he hablado con Carl sobre esto, pero si me pueden rastrear a mí, pueden rastrearle a él también”.

Después de que los detectives examinaran la cuenta de correo encriptada descubrieron que el propio Beech había sido el autor de ese mensaje en el que mencionaba a un tal Nick, que tampoco existía.

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Carl Beech cuando fue arrestado

Comenzaban las interrogantes sobre el caso y el barco de Carl comenzaba a hacer aguas. El último agujero lo hizo Harvey Proctor, que convocó una rueda de prensa donde explicaba la carencia de todo tipo de pruebas. Los medios, al verse también envueltos, pidieron a la Scotland Yard a que diera explicaciones sobre una serie de incongruencias.

Carl Beech emprende una fuga al ser pillado

Scotland Yard tramitó el caso a la Policía independiente de Northumbria para que investigara a Beech. Cuando los agentes llegaron a su casa situada en Gloucester el 2 de noviembre de 2016 comprobaron que él era el pedófilo. En dos ordenadores portátiles y en un iPad tenía decenas de imágenes de abusos sexuales a menores.

En uno de los dispositivos, los efectivos policiales vieron como había instalado una cámara en el baño de un chico joven para grabarle en secreto. Para aquel entonces, había recibido la indemnización de 23.000 euros, que usó para adquirir un coche de la marca Mustang. También se encontró en la casa de Beech historias violentas sobre pedofilia escritas por él.

Beech, que fue voluntario de la Sociedad Nacional para la Eliminación de la Crueldad con los Niños, fue despedido como director de dos escuelas locales y suspendido de su papel en la Comisión para la Calidad de los Cuidados británica.

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Carl Beech posa delante de su casa

Fue acusado de seis cargos relacionados con las imágenes y un cargo de voyerismo. Un año después fue acusado de doce cargos de obstrucción de la justicia y uno de fraude. La navaja con la que supuestamente quisieron castrarle, la utilizaba su abuela para cortar fruta. Una imaginación sin límites la de este individuo.

Beech estaba obligado a personase ante los juzgados, pero hizo totalmente lo contrario, huir. Lo encontraron en la estación de tren de Gotemburgo. Se había movido utilizando distintos nombres y seis teléfonos. En julio de 2019, fue condenado a 18 años de prisión.

Hasta 43 errores que desnudaron a Scotland Yard

En su investigación, el juez Henriques asegura que la Policía Metropolitana cometió hasta 43 errores garrafales. El primero de ellos, anunciar en rueda de prensa, cuando la investigación estaba en su fase inicial, que creían en el testimonio de la supuesta víctima sin cuestionarlo.

Otro fue que los agentes de este cuerpo policial no leyeron la entrevista anterior de Beech con la Policía de Wiltshire, que podría haber revelado inconsistencias en su relato del supuesto abuso. Además, los detectives del caso no priorizaron la búsqueda de testigos importantes.

La Policía quería evitar que Beech se enfadara, ya que reflejaba su incomodidad y pedía que lo mantuvieran al tanto de los avances. Por ejemplo, su madre no fue contactada durante más de seis meses, pese a que su hijo estuvo viviendo con ella a lo largo del periodo en el que se cometieron los supuestos abusos sexuales.

Los agentes también tardaron meses en encontrar a todos los chicos llamados Scott de la escuela secundaria de Beech para descartar la posibilidad de que alguno de ellos hubiera sido asesinado en Londres. Incluso hubo dos detectives que fueron enviados a Australia para hablar con un antiguo estudiante.

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Carl Beech en uno de sus juicios

 

Ante la gravedad de estos errores, la fiabilidad del cuerpo de Scotland Yard ha sido puesta en duda, ya que un grave error policial estaba dejando en libertad a un pedófilo, mientras pudo encerrar a otras personas que eran inocentes.

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