04 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Durante sus primeros cien días se ha dedicado a cultivar hortalizas, a ver la televisión, a realizar gimnasia y a escribir su diario

La salud de Iñaki Urdangarin no acarrea ningún cuadro de depresión ni está medicado, según los informes que obran en poder de Interior

El pasado martes se cumplieron cien días de la estancia del marido de la infanta Cristina en la prisión abulense de Brieva. Allí está internado en un módulo del que es el único habitante. Esta soledad se ha convertido en su mayor enemigo. Sin embargo, según ha podido saber El Cierre Digital, Urdangarín no tiene ningún cuadro clínico de depresión, ni está medicado al respecto, tras ser estudiado por el equipo de la prisión de mujeres de Brieva. Y así obra en poder de Instituciones Penitenciarias

A pesar de los constantes rumores sobre la salud de Iñaki Urdangarín y la posibilidad de que  sufra una preocupante depresión que le tiene sumido en un profundo decaimiento, las informaciones oficiales, que obran en poder de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y a las cuales ha tenido acceso El Cierre Digital, confirman lo contrario. Si bien es cierto que su internamiento en la cárcel de Brieva, en un módulo en el que es el único habitante, ha minado su ánimo y ha convertido su soledad en su mayor enemigo, al no tener contacto con otros presos, el marido de la infanta Cristina no tiene, por el momento, ningún cuadro médico de depresión. Los informes oficiales realizados tanto por la psicóloga, la pedagoga y la médico de la prisión de Brieva señalan que el estado de salud del ex duque de Palma está dentro de los parámetros adecuados.

La vida en la cárcel

Cuando se acaba de cumplir cien días desde que el cuñado el Rey de España, Iñaki Urdangarin, entrara en la prisión de Brieva, su vida penitenciaria ha ido cambiando poco a poco. El marido de la infanta Cristina de Borbón consiguió que Instituciones Penitenciarias le colocara en su módulo varios aparatos de gimnasia para que realice ejercicio físico todos los días. Así, dispone de una cinta para correr, una bicicleta estática y unas espalderas. Todo ello para que el cuñado de Felipe VI luche contra su principal enemigo, la monotonía y soledad. Además, para poder realizar su última afición deportiva, el running, se le permite acudir cada tarde en solitario al polideportivo que tiene la cárcel de Brieva. Para no coincidir con las cerca de 200 presas que cumplen condena en los diferentes módulos de mujeres, Iñaki Urdangarin se desplaza desde las 15:00 hasta las 16:30 solo en compañía de un funcionario. A esa hora, después de comer, es cuando todas las reclusas están en sus celdas descansando.

También desde hace unas semanas, Iñaki Urdangarin ha comenzado en la cárcel con una sorprendente afición, el cultivo de verduras y hortalizas. Al ser el suelo de su patio de recreo de cemento, Urdangarin cultiva tomates, pimientos y otro tipo de vegetales en grandes maceteros. El módulo de hombres de la cárcel de Brieva ya albergaba una gran cantidad de material de jardinería, desde sustrato a macetas y, por supuesto, todo tipo de herramientas. Todo proviene del tiempo que estuvo en la cárcel Luis Roldán, aunque el gusto por la botánica del ex director General de la Guardia Civil era completamente distinto. El hobby de Roldán era el cuidado de bonsáis.

No tiene una zona especial para el cultivo. Igual que hacía Luis Roldán con los bonsáis de exterior, utiliza parte del estrecho patio (25 metros de largo por 7 de ancho) para colocar las macetas en las que se afana en cuidar sus hortalizas.

Escribe un diario

La última afición de Iñaki Urdangarin es escribir. Según fuentes penitenciarias, el marido de la infanta Cristina está escribiendo un diario de sus vivencias en la cárcel. A día de hoy, no se sabe si lo publicará y verá la luz. Por el momento, no ha solicitado ampliar sus estudios, a pesar de la facilidad para conseguir material y cursar cualquiera de las titulaciones oficiales que ofrece la UNED. Ve fundamentalmente la televisión, con la que pasa fundamentalmente la mayor parte de su tiempo libre. Tiene un receptor dentro de su habitáculo, al igual que tenía el ex director general de la Guarida Civil Luis Roldán, pero no dispone de canales de pago ya que los módulos de la prisión de Brieva no dispone de fibra óptica.

Visitas todas las semanas

Estas aficiones tan solo aminoran la dura y solitaria estancia en la prisión de Brieva. Según sus más allegados, ‘’la soledad está acabando con su salud. Está muy deprimido y esto está acabando con él. Por suerte, cuenta con las llamadas y las visitas de toda su familia, incluida su mujer la infanta Cristina’’. Por eso, su familia está siendo el mayor apoyo, no dejando de visitarle todas las semanas. Desde que Iñaki Urdangarin entró en la prisión de Brieva el pasado 18 de junio al menos ha recibido una visita por semana. La más importante fue la de su mujer, la infanta Cristina de Borbón. Seis días después de su ingreso, el pasado 24 de junio, recibió su primera vista real. La hermana del Rey Felipe VI tuvo la aparente complicidad y facilidades añadidas, tanto del secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz González, como del director de la cárcel de Brieva, Jesús Martín, que lleva en el cargo desde pocos meses después de la inauguración en 1989 de este centro penitenciario y que ha ordenado el control de cualquier información sobre su huésped ilustre, con un control extremo de los propios funcionarios que le vigilan. La infanta, a diferencia del resto de los familiares de presos, no tuvo que esperar turno a la entrada. En menos de 5 minutos pasó todos los controles y entró directamente al locutorio.

El sobrino de Urdangarin, Lucas, ha sido una de las personas que le ha visitado

Otras visitas que ha recibido Iñaki Urdangarin ha sido la de su madre Claire Liebaert, sus dos hijos mayores -Juan Valentín y Pablo Nicolás-, sus hermanos Mikel, Clara, Laura y Ana y la de su sobrino Lucas Cui Urdangarin, de 28 años, hijo de su hermana Ana Urdangarin y Carles Gui, y muy unido a su tío. Todos por separado, para conseguir dar un apoyo continuado a Iñaki Urdangarin a la vez que pasar más desapercibidos. Además, se especula que la infanta Elena habría podido también acudir a ver a su cuñado, pero no hay ninguna certeza. Tampoco Instituciones Penitenciarias confirman una posible visita de la reina emérita Doña Sofía a la prisión de Brieva, un hecho que por seguridad deberían conocer con anterioridad.

Refugiado en la religión

Además de las visitas del ámbito familiar, Iñaki Urdangarin se ha refugiado en sus férreas convicciones religiosas, recibiendo los oficios religiosos tanto por parte del párroco de la prisión, como de las monjas que acuden a prestar atenciones religiosas y de formación en talleres al resto de reclusas. El cuñado de Felipe VI recibe en su módulo tanto la comunión como los consejos espirituales, ya que no puede acudir a la capilla de la prisión.

Esta es su solitaria vida en prisión que le tiene sumido en un profundo decaimiento, pero que todavía no ha ofrecido un cuadro clínico de depresión a pesar de los insistentes rumores. La vida en la cárcel es dura. Esto no es un hotel de cinco estrellas y todos los presos tienen momentos de bajón, máxime cuando se acerca el invierno y más si se trata de una prisión tan fría e inhóspita como la de Brieva, en Ávila afirman a El Cierre Digital fuentes penitenciarias.

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