01 de junio de 2020
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FIN DE SEMANA

Los casos de los crímenes de Miriam Vallejo, Dana Leonte y Danisa Dragan tienen a sus principales investigados en la calle tras pasar por prisión

Analizamos el estigma social que les queda a los últimos sospechosos de asesinatos puestos en libertad

Dolores Vázquez, inocente del crimen de Rocio Wanninkof.
Dolores Vázquez, inocente del crimen de Rocio Wanninkof.
La perito judicial Eva Milla, especialista en psicología infantil, trastorno psiquiátrico e intervención social, explica en este artículo los últimos casos de imputados puestos en libertad, uno de ellos sin cargo. Casos que nos hacen reflexionar acerca de cómo estos detenidos se vuelven socialmente culpables con millones de pruebas que los imputan desde los medios de comunicación propiciando un juicio social que puede arruinar vidas para siempre.

El caso de Sergio Ruiz el presunto asesino de Dana Laonte, así como el de Mario en el caso de Denisa guardan ciertas similitudes con el caso de Rocío Wanninkhof y la mujer que fue acusada de asesinato y luego se probó su inocencia, Dolores Vázquez, que sufrió un infierno por la acusación de la familia y como ésta consiguió convencer a la sociedad de que su única y cierta asesina fue la amiga de la familia, y aun se puede recordar como la madre de Rocío, Alicia Hornos, destrozada de dolor, reclamaba la empatía social, asegurando que la misma acusada le había confesado el crimen de su hija. 

Todos son procesos humanos, mediáticos y empáticos con las emociones de las personas, pero desde luego no ciertos ni garantistas de derechos en un estado donde la presunción de inocencia aún no se sabe respetar principalmente por los medios de comunicación que se hacen eco de las voces de familias, amigos, o terceros deseosos de dar cobertura a sus audiencias que a su vez reaccionan ávidos de información, en algunos cosas o morbosa e innecesaria que lejos de respetar los derechos de las personas se convierten en juicios paralelos.

Sergio Ruíz y Dana Leonte.

De ser inocentes, quién devuélvele a estas personas y sus familias el horror al que han sido sometidos y sentenciados de por vida. Toda la vida, incluso puestos en libertad sin cargos, llevarán sus mochilas cargadas de negros recuerdos y de juicios sin fundamento, porque la justicia dice que son inocentes, y la justicia, los jueces, los magistrados, las salas, las audiencias provinciales son nuestra única garantía de veracidad sobre quién es culpable y quién no.

¿Cómo continuar viviendo después de ser el asesino de alguien juzgado injustamente?. Difícil camino queda por delante, explicarle a cada persona que te conoce, convencer a cada jefe que te contrata, explicar a cada cliente que debe contratarse un servicio o dar crédito y confianza a las nuevas parejas o los hijos que queden por venir. Complicado camino emocional, injusto y del que nadie en esta vida está libre.

Sergio Saez, detenido por el crimen de Miriam Vallejo.

Los errores mediáticos de esta índole en raras ocasiones pueden resarcirse económicamente ni socialmente. Nadie libró a la inculpada por el crimen de Rocío de tantos años pasados con la angustia terrible de sentir que nadie la creyó. Imposible compensar todos aquellos días donde un minuto tras otro salía en la televisión en múltiples programas con un montón de testimonios que apuntaban sin ningún género de dudas a que ella era la asesina.

La sociedad, además olvida con mucha facilidad el daño que hace y basta con el silencio para dejar de hablar de las personas que antes han sido calificadas de manera implícita de monstruos inhumanos incapaces de tener sentimientos. Callar, silenciar, es la manera que los medios de comunicación tiene de olvidar sus errores, y de esta manera en un pacto secreto no explícito, se obvia lo más importante, los derechos arrebatados a los imputados de no ser juzgados hasta que realmente no lo haga un juzgado con todas las garantías. 

A veces este tipo de decisiones no son más que el resultado de errores judiciales o así quedará para siempre, en apariencia ante la falta de culpables a los que imputar las atrocidades. A veces años después aparece el culpable real, otras veces, nunca más sabremos del caso, pero las ganas de información que prima en la humanidad hará que de nuevo se juzgue, que de nuevo se sentencie, que una vez más tenga peso la notica fácil, sin contrastar, que cuenta alguien en algún lugar y se hace eco sin garantías de veracidad.

Mario Tabanero, acusado de participar en el asesinato de Denisa Dragan.

Son tres casos en muy poco tiempo, Miriam Vallejo, de Meco, Dana Leonte en Málaga y Denisa Dragan en Alcorcón, a los que los jueces dejan en libertad sin cargos o al menos solo con indicios por falta de pruebas definitivas, reflexionemos, las acciones no se pueden juzgar desde el sofá, desde la oficina o desde el café de los programas matutinos que se utilizan para capataz audiencias, se juzgan por jueces y personas preparadas que aunque a veces puedan comentar equivocaciones son muchos más los aciertos, pues prueba de ello es la estabilidad social de la que goza nuestro país en cuanto a seguridad se refiere.

Hay que informar con cuidado, con precisión sin añadir contenido de opinión dañina sin tener pruebas para ello , incluso creyendo que se tienen siempre se debe poner la información en cuarentena para evitar que haya más víctimas que las producidas en los hechos que se juzgan.

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