22 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

El grupo disidente norcoreano autodenominado Cheollima Civil Defense (CCD) reivindicó el asalto a través de un comunicado en Internet

Un mexicano residente en EE.UU., Adrian Hong Chang, lideró el asalto a la Embajada de Corea del Norte en Madrid

La Embajada de Corea del Norte en Madrid.
La Embajada de Corea del Norte en Madrid.
El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha levantado el secreto del sumario decretado sobre la investigación por el asalto a la Embajada de Corea del Norte en Madrid del pasado 22 de febrero. El juez apunta a la comisión de los delitos de allanamiento de morada, detenciones ilegales, lesiones, falsificación documental, amenazas y robo, cometidos por la organización criminal y ha emitido orden de detención contra los líderes, un mexicano, un estadounidense y un coreano.

En el auto de José de la Mata que abre diligencias, el magistrado hace un relato de lo sucedido antes, durante y después del asalto y apunta a un grupo de 10 personas liderado por un ciudadano de México y residente en Estados Unidos llamado Adrián Hong Chang y en el que también habrían participado los ciudadanos estadounidenses Sam Ryu y de Corea del Sur Woo Ran Lee. El juez De la Mata emitió también dos órdenes de detención internacional contra el cabecilla, Adrian Hong Chang, y otro miembro de la organización criminal de diez personas que asaltó la Embajada, Sam Ryu, ciudadano estadounidense.

El líder del asalto, Adrián Hong Chang, entró en contacto cinco días después con el FBI de Nueva York a fin de facilitar información y el material audiovisual supuestamente obtenido.  Además, manifestó que, bajo su propia voluntad, llevó a cabo los hechos junto con un grupo de personas que no identificó.

Armas simuladas

El juez De la Mata detalla todos los preparativos del asalto desde los días previos en que se preparó la acción hasta la misma mañana de los hechos, cuando Hong Chang compró en una tienda de Madrid material táctico y de combate consistente en 5 fundas de pistola de extracción rápida, 4 cuchillos de combate, 6 pistolas simuladas HK, 1 sobaquera, 4 gafas de tiro, 5 linternas tácticas o 5 grilletes de tipos diferentes.

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata.

Entre los días 20 y 22  de febrero otros cuatro miembros del grupo, entre ellos Ram Lee y Sam Ryu, compraron también diverso material en una ferretería que incluía una cizalla, varios desencofradores, 33 rollos de cinta de doble cara, cinta americana, alicates o una escalera telescópica, entre otros útiles.

En el auto el juez explica cómo Hong Chang se presentó en la Embajada de Corea del Norte a las 16:34 horas del 22 de febrero y pidió ver al Encargado de Negocios, Yun Sok So, al que ya conocía de una visita previa en la que se había hecho pasar por empresario. Aprovechando un descuido del personal, franqueó el paso a otros miembros del grupo que se encontraban apostados en el exterior y penetraron en el interior portando machetes, cuchillos, barras de hierro y armas cortas simuladas “y comenzaron a golpear violentamente a sus ocupantes, hasta que consiguieron reducirlos y colocarles grilletes y bridas para inmovilizarlos”. Los empleados que estaban dentro entonces eran Jang Ok Gyong, Kyong Jin So, Song Guk Jang, Song Ji Choe, Hak Rim Ju, Cho Sun Mi y el encargado de negocios, Yun Sok So.

De acuerdo con el relato de hechos de la resolución judicial, una de las personas que se encontraban retenidas, una mujer, pudo saltar desde el primer piso  -que le provocó lesiones, en concreto de cadera- y escapar por una de las salidas, donde fue vista por un ciudadano que la ayudó y solicitó asistencia sanitaria y policial, lo que motivó que un equipo del SAMUR se desplazara hasta el lugar, así como un indicativo policial.

Los agentes policiales, una vez en el lugar y tras establecer un perímetro de seguridad, llamaron a la puerta de la embajada, donde les abrió el propio Adrian Hong Chang, quien se había colocado una chaqueta con un pin con la cara del presidente de la República Popular de Corea y se presentó como alto representante del organismo, indicando a los agentes que no había ningún problema en el interior y que si había alguien herido debían comunicarlo oficialmente al consulado.

Tras 60 minutos en la sala de reuniones, tres de los asaltantes, prosigue De la Mata, se llevaron al encargado de negocios a una de las habitaciones del sótano y allí dos de ellos le incitaron a abandonar Corea del Norte, “identificándose como miembros de una asociación o movimiento de derechos humanos para la liberación de Corea del Norte”. Cuando éste les aseguró que no traicionaría a su país y no desertaría, fue de nuevo maniatado y le volvieron a cubrir la cabeza con una bolsa negra.

Los asaltantes, según el juez, retuvieron durante varias horas a las personas que se encontraban en la embajada -manteniéndoles inmovilizados con grilletes y bridas y golpeándoles- y se apoderaron de un par de pendrives, dos ordenadores, dos discos duros (uno de ellos de almacenamiento de imágenes de seguridad) y un teléfono móvil.

Seguidamente, se apoderaron de tres vehículos propiedad de la embajada y la mayor parte del grupo asaltante procedió a abandonar el lugar alrededor de las 21.40 horas, dejando en el interior de la legación a “las personas que habían detenido inmovilizadas con bridas y grilletes”. Con posterioridad, Hong Chang y otro de los asaltantes salieron de la Embajada de Corea del Norte por la parte trasera y tomaron otro vehículo.

Huida a EE.UU.

Tras el asalto, Hong Chang se desplazó a Lisboa y de allí salió inmediatamente en un vuelo con destino a Estados Unidos, a donde llegó el 23 de febrero al aeropuerto de Newark, en New Jersey. Cuatro días más tarde, el 27 de febrero, desde Nueva York, siempre según la resolución del Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, Hong Chang entró en contacto con el FBI de Estados Unidos con el fin de facilitar información relativa al incidente, así como del material audiovisual supuestamente obtenido.

Declaró a los agentes del FBI que, bajo su propia voluntad, llevó a cabo el asalto en la Embajada de Corea del Norte junto a un grupo de personas no identificado, “dando superficiales detalles de cómo se llevó a cabo el asalto y aseguramiento de edificio. Tras este, el grupo criminal procedió a registrar la embajada en busca de armas y "otras cosas". Una vez huyeron, el grupo se dividió en cuatro grupos y se dirigieron a Portugal, volando Hong Chang desde Lisboa a Nueva York”, explica De la Mata. El grupo asaltante portaba cuchillos y pistolas de airsoft al parecer previo al asalto, indica el auto. 

Un grupo disidente reivindica la acción

El grupo disidente norcoreano autodenominado Cheollima Civil Defense (CCD) reivindicó a través de un comunicado difundido por Internet el asalto a la Embajada de Corea del Norte en Madrid del pasado 22 de febrero, pero negó que se tratara de "un ataque" ni que hubiera "otros gobiernos" implicados.

El periódico 'The Washington Post' ya publicó a mediados de este mes que este grupo disidente, también conocido como Free Joseon, era el responsable del ataque a la Embajada citando a "personas familiarizadas con la planificación y ejecución de la misión".

Tras conocerse este auto y días después de las informaciones periodísticas que implicaban a la CIA, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense subrayó ayer que el Gobierno de Donald Trump "no tuvo nada que ver con esto". La Administración estadounidense negociaba un plan de desarme nuclear con Corea del Norte, finalmente frustrado, en los días en que se llevó a cabo el asalto.

En un escrito publicado en Internet bajo el título 'Información sobre Madrid', y fechado el 26 de marzo, Cheollima Civil Defense ha asegurado que el asalto respondió a "una situación urgente" en la Embajada, a la que fueron invitados, y ha subrayado que en el transcurso de esta acción "nadie fue amordazado o golpeado" y que los funcionarios fueron tratados "con dignidad" y con el necesario "cuidado". Esta versión contradice totalmente el auto del juez De la Mata.

Asimismo, el grupo disidente ha defendido que no se utilizaron "armas" por respeto a España y, en este sentido, se disculpa con las autoridades españolas por cualquier "inconveniente" causado al haberse visto atrapadas en medio de una situación "difícil".

 

El grupo disidente también señaló que este incidente no guarda relación con la fallida cumbre nuclear de Hanoi entre el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente Donald Trump que tuvo lugar en fechas próximas al asalto de la Embajada.

Finalmente, el grupo aseguró no poder compartir más información sobre este acción en estos momentos "para proteger" a quienes buscan su ayuda y quienes se arriesgan por proteger a los demás. "Seguimos participando en trabajos extraordinariamente sensibles en todo el mundo", aclararon.

 

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