01 de agosto de 2021
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EDICIÓN VERANO

La esquela de una fallecida de Lugo limitando a sus veladores resucita el desencuentro entre sucesores, como los del millonario Luis García Cereceda

'La guerra de las esquelas': Las rupturas familiares aparecen en las páginas de los periódicos

Las esquelas suelen decir mucho de los muertos, pero más de los vivos. Su tamaño, los nombres que se incluyen o la forma en la que están redactadas han puesto de manifiesto más cosas de las que algunas familias esperaban. Así, por ejemplo, en 2010 a la muerte del empresario español Luis García Cereceda se desató entre sus herederos la conocida como 'guerra de esquelas' poniendo de manifiesto los problemas familiares existentes. Más llamativa fue la de Francisco Paesa, un muerto que no lo estaba.

Alguien dijo que las esquelas eran el último comunicado de una persona. En ellas normalmente prima lo oficial y lo informativo: edad de la defunción, dónde tendrán lugar la exequias...

En los últimos días se ha viralizado una esquela por lo inusual de la misma. Se trata la de una mujer gallega llamada María Paz Fuentes Fernández. "Siguiendo mis principios y mi particular manera de decir las cosas, dispongo que: Ya que hace mucho que mi familia no es de sangre, impongo mi última voluntad para que se deje asistir a mi funeral, en el tanatorio, iglesia y cementerio a las personas que menciono. Al resto de gente que jamás se preocupó de mi vida. les deseo que sigan tan lejos como estuvieron", es el texto que acompaña a la esquela. 

Esta esquela se ha compartido a través de las redes sociales y ha generado todo tipo de comentarios. Sin embargo, no es la primera vez que las esquelas generan comentario en nuestro país. Algunas han sido protagonistas de capítulos cuanto menos esperpénticos. 

La guerra de las esquelas de García Cereceda

La muerte del empresario Luis García Cereceda, uno de los grandes nombres del felipismo e impulsor de la urbanización, en 2010, puso de manifiesto la guerra familiar entre sus descendientes que se hizo evidente con lo que algunos en la prensa nacional bautizaron como 'Guerra de las esquelas'. 

Las hijas de su primer matrimonio, Susana y Yolanda García Cereceda, todavía hoy viven inmersas en una guerra fratricida que ha llevado a la primera a ser imputada junto a su marido en la pieza separada número 3 de la macrocausa conocida como Tandem, donde se investigan los negocios ilícitos del excomisario José Manuel Villarejo. 

Esquela en 'El País'.

En este caso, todo obedece al encargo que la administradora de las empresas, Susana García Cereceda, su socio Francisco Peñalver y el jefe de seguridad David Fernández, hicieron a Villarejo entre 2012 y 2014 para posicionarse en la pugna por la herencia millonaria de su padre, el constructor Luis García Cereceda. En un guerra familiar frente a su otra hermana Yolanda y la exviuda Silvia Gómez Cuétara. A la muerte de García Cereceda, el popular empresario contó con hasta tres esquelas distintas en los tres principales diarios nacionales: El País, El Mundo y el ABC. Cada una desde una facción familiar distinta y a cada cuál más llamativa.

En el diario del Grupo PRISA era su hija Yolanda quien recordaba a su padre refiriéndose a él como "mi queridísimo emperador, creador de máxima belleza". En el apartado dedicado a los familiares dejaba claro quién, según ella, era la verdadera familia del empresario. "Su única verdadera emperatriz, Mercedes [primera mujer del constructor]; sus únicas herederas y reinas independientes por igual Susana y Yo; con sus propios reyes de corazón, Julián y Jaime, y sus príncipes mágicos, LuisAlFJ y Anya, ruegan una oración por su alma. El inmenso cielo… para los fieles arrepentidos".

Esquela en 'El Mundo'. 

En un tono más habitual era la esquela de la viuda de Luis García Cereceda, Silvia Gómez Cuétara, que escogió el diario El Mundo para publicar su esquela. La suya, aparentemente, mucho más conciliadora, incluía a todos los miembros de la familia. Eso sí, obviaba a uno de los yernos del empresario, Jaime Ostos Jr. unido a Susana García Cereceda.

Esta pareja causó muchos comentarios en la prensa porque, poco antes de conocerse su relación sentimental, el hijo de Jaime Ostos y Consuelo Alcalá había confesado su homosexualidad. Ostos Jr. vivía, al igual que su esposa, otra conocida guerra familiar, ya que se posicionó con su madre cuando ésta rememoró en un libro los presuntos malos tratos que había sufrido del torero. En el lado contrario, se encontraba la tercera esposa del diestro, la doctora María Ángeles Grajal y el hijo de ésta, Jacobo Ostos. 

Esquela de 'ABC'. 

Por último, los trabajadores de Yate y Procisa, las empresas del fallecido, fueron mucho más tradicionales y alejadas de las polémicas familiares. Como no podía ser de otra manera, se publicaron en el diario más tradicional para las esquelas, el ABC.  

La despedida de García Cereceda, a través de estas esquelas, fue la puesta en escena de una guerra familia que hoy, más de una década después, no se ha extinguido aún. 

Una esquela para un muerto que nunca existió 

De las esquelas más particulares que ha publicado la prensa española, una de ellas tenía vocación de señuelo. De engaño, para hacer pasar por muerto a alguien que estaba vivo y coleando: el exagente de los Servicios Secretos españoles Francisco Paesa. 

Protagonista de algunos de los episodios más escandalosos y llamativos del mundo del mundo del espionaje español, Paesa se puso en el punto de mira de toda la prensa cuando se vinculó a mediados de los 90 con uno de los escándalos más llamativos de la España de la época: el Caso Roldán. 

El Gobierno socialista destituyó a Luis Roldán el 3 de diciembre de 1993. Antes, José Luis Corcuera, a la sazón Ministro del Interior y al que Roldán estuvo a punto de sustituir, le había calificado de “hombre cabal”. El fiscal general del Estado llegó a decir que no había nada que investigar. Pero la jueza Ana Ferrer inició una investigación tras una denuncia presentada por el fallecido empresario jerezano José María Ruiz Mateos, apoyándose en recortes de prensa.

Esquela de Francisco Paesa. 

La Comisión Parlamentaria de investigación arrancó el 28 de febrero de 1994 con el fin de indagar sobre el grave caso de corrupción en la Guardia Civil. Comparecieron numerosos testigos, entre ellos el director del CESID y algunos mandos de la Benemérita que aseguraron no tener jamás conocimiento de actividades ilegales del que fuera su director general.

Pero al iniciarse estas investigaciones, Roldán se fugó de España. Lo hizo en abril de 1994. Y tras estar durante meses escondido en un piso de París, se entregó en el aeropuerto de Bangkok (Tailandia) en febrero de 1995. En 1998 fue condenado a 28 años de cárcel pero el Tribunal Supremo aumentó su pena a los 31 años. En 2005 pudo salir de la cárcel para ir a trabajar, con 58 años. Nada más firmar su semilibertad, Roldán tuvo que pasar cinco años acudiendo al Centro de Inserción Social (CIS) "Las trece rosas" a dormir.

Luis Roldán, el primer civil que dirigió la Guardia Civil, fue finalmente condenado, tras un juicio que duró dos años, a 31 años de prisión por cohecho, falsedad en documento mercantil, malversación de caudales públicos y estafa y delito contra la Hacienda Pública, tras apropiarse de más de 10 millones de euros gracias a las concesiones "a dedo" de obras en cuarteles. De ese dinero, no le quedó nada. Se lo llevó, supuestamente, su examigo e intermediario Francisco Paesa, aunque nunca hubo una investigación oficial al respecto.

En 1998 el diario El País publicó la esquela del exespía anunciando que había fallecido de un ataque al corazón en Tailandia. Incluso su familia le encargó varias misas gregorianas. Sin embargo, el CNI nunca se fió del todo de la desaparición de Paesa. La confirmación llegaría a través de las páginas de la revista Interviú a finales de 2005. Encontraron a Paesa en perfecto estado de revista en París. 

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