17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

El hombre de 77 años que disparó al asaltante de su finca, ha sido enviado a prisión al igual que ocurrió en su día con el yerno de los Tous

Caso anciano Ciudad Real: La utilización de armas para la defensa de la propiedad privada ya sucedió otras veces en España

La reciente entrada en prisión de un hombre de 77 años de Ciudad Real que disparó su escopeta de caza contra un atracador ha reabierto el debate acerca de la necesidad de una ley que permita a los ciudadanos españoles defender su propiedad privada utilizando armas de fuego. Lamentablemente, este no ha sido el único caso que ha tenido lugar en los últimos años, algunos ciudadanos de otras partes de nuestro país han sufrido situaciones similares.

El debate sobre el uso de armas de fuego para la defensa de la propiedad privada en España se encuentra más vivo que nunca. Debido al ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del hombre de 77 años de Ciudad Real que disparó contra una persona que había entrado en su casa de manera ilegal, una gran cantidad de ciudadanos no logran entender cómo es posible que, por culpa de las leyes actuales de nuestro país, una persona que defiende su hogar de la invasión de un ladrón termine en el calabozo y acusado de un delito de homicidio.

Desgraciadamente, en los últimos años, este tipo de casos ha tenido lugar en otras ocasiones. El denominador común ha sido el apoyo mostrado por parte de la opinión pública, circunstancia insuficiente para la Justicia.

El interminable caso Tous

Nueve largos años hicieron falta para que el caso Tous llegara a su fin en los juzgados de la Audiencia de Barcelona, un periodo de tiempo que demuestra la clara dificultad que acompaña a este tipo de situaciones. En esta ocasión, Luis Corominas, el yerno de los propietarios de la conocida firma de joyería, aceptó ser condenado a una pena de dos años de prisión por haber disparado mortalmente a uno de los hombres que intentó asaltar la casa familiar situada en Sant Fruitós del Bages en el año 2006.

Luis Corominas junto a sus abogados en la Audiencia de Barcelona.

Lo curioso de este caso es que el mismo tribunal con el que firmó el acuerdo en el año 2015 le absolvió cuatro años antes, ya que consideró que Corominas actuó en legítima defensa preso de un “miedo insuperable”, pero debido a que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y posteriormente el Tribunal Constitucional estimaron el recurso de la Fiscalía, si no se hubiera llegado a un acuerdo, el juicio tendría que haberse repetido.

El relato que defendió la Fiscalía para lograr que Corominas fuese condenado también llama la atención. En un primer momento, la institución explicó que el hombre disparó dos veces y a menos de un metro de distancia de los asaltantes de manera consciente pero, tiempo después, cambiaron su versión para afirmar que Luis efectuó los disparos desde su coche para impedir la huida de los asaltantes, que iban montados en otro vehículo.

Además de los dos años de prisión, Luis Corominas tuvo que indemnizar a la viuda del fallecido con 300.000 euros y a sus padres con 70.000 euros más, un hecho que, unido a su falta de antecedentes penales, fue valorado por el ministerio público, que no se opuso a la petición de la defensa del yerno de los Tous de que le fuera suspendida la ejecución de la pena.

El pueblo Tenerife se vuelca con Jacinto

En 2015, Jacinto Siverio, un vecino del municipio tinerfeño de Arafo que entonces tenía 80 años, fue testigo de cómo dos asaltantes enmascarados entraron en su vivienda armados con un formón y una pistola (que luego se supo que era falsa) con el objetivo de robar sus pertenencias más valiosas. Para intimidar a Jacinto, los ladrones agredieron brutalmente a su esposa y pusieron la pistola en la sien del hombre pero, en un acto de valentía, el jubilado simuló que iba a sacar dinero de su armario y cogió un revolver, con el que trató de ahuyentar a los asaltantes.

Jacinto Siverio junto a su abogado.

Pese a que la intención de Jacinto era disparar al suelo, la mala suerte decidió que uno de los proyectiles terminara impactando en uno de los atracadores, que falleció desangrado pocos minutos después. Como consecuencia de los hechos, el hombre fue acusado de los delitos de homicidio y de tenencia ilícita de armas.

En el primer juicio, pese a que la fiscal y la defensa solicitaron la absolución de Jacinto del delito de homicidio al tratarse de un caso de legítima defensa, el jurado consideró que era culpable y fue condenado a dos años y medio de prisión por homicidio y a otros dos años por tenencia ilícita de armas, además de obligarle a indemnizar a la madre del asaltante fallecido con 20.000 euros.

Tres meses después de que se notificara la sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias decidió anular el juicio al entender que el veredicto del jurado no estaba fundamentado, una resolución que apoyó posteriormente el Tribunal Supremo y que fue muy celebrada por los ciudadanos de Tenerife, que no dejaron de apoyar al anciano en ningún momento.

No fue hasta el mes de septiembre del año 2020 cuando este caso llegó a su fin debido a que la acusación particular que representaba a la madre del ladrón fallecido se retiró de la causa. Jacinto solo fue condenado por tenencia ilícita de armas, una pena que se suspendió y que no tuvo ninguna consecuencia para él.

El atraco frustrado en Porreres

Tal y como afirma la víctima de este caso, en diciembre del año 2017, un grupo de cuatro personas armadas con una pistola y cuchillo se presentó en la vivienda de Pau Rigo, un extrabajador jubilado de Banca March que en ese momento dirigía una empresa de máquinas tragaperras, con el objetivo de hacerse con el dinero de su caja fuerte. En esa ocasión lograron robar unos 30.000 euros pero, no contentos con eso, decidieron volver unos meses después, aunque en esta segunda ocasión, el intento de robo terminó de manera trágica para uno de ellos.

Pau Rigo a su llegada a los juzgados de Manacor.

Tal y como explicó el informe final de la autopsia realizada al ladrón fallecido, el anciano realizó un disparo a corta distancia focalizado en el abdomen. Esta circunstancia coincidiría con la versión de Rigo, quien afirmó que disparó al asaltante en legítima defensa cuando este se le echaba encima y después de sufrir un gran número de agresiones por parte de los atracadores, que estaban armados con patas de cabra. Sin embargo, el hermano del fallecido, que le acompañaba en el atraco, negó la versión de Pau y explicó que el hombre disparó cuando ya estaban huyendo de su casa con el botín.

Debido a este traumático episodio, tanto el dueño de la vivienda, que está siendo investigado por un delito de homicidio, como su mujer, que también estaba presente durante el atraco, se encuentran muy afectados psicológicamente y tienen un miedo constante a que algunos delincuentes les vigilen y les persigan con el objetivo de hacerles daño.

El caso de Casimiro Villegas y el anciano de Ciudad Real

Tal y como informó Elcierredigital.com, el expolicía local de Sevilla, Casimiro Villegas, sufrió un caso muy similar a los mencionados, un hecho que le ha motivado a defender a las personas que, como el anciano de Ciudad Real, se vean obligados a utilizar un arma de fuego para defender su propiedad de los atracadores.

Imagen de Casimiro Villegas.

En el caso de Villegas, el hombre, que entonces tenía 47 años, tuvo que enfrentarse a cuatro delincuentes que habían entrado a su casa a robar de madrugada, por lo que decidió utilizar su arma reglamentaria, un acto por el que la Justicia pedía 20 años de prisión y que pagara 300.000 euros de indemnización a los ladrones aunque, en primera instancia, la condena se ha rebajado a dos años y medio de cárcel y 30.000 euros de responsabilidad civil, pero Casimiro continúa luchando por reducirla aún más.

Pero, ¿Qué ocurre si la víctima no puede defenderse?

Todos estos casos tienen una gran cantidad de similitudes con los hechos que han tenido lugar esta misma semana en Málaga, pero con una diferencia, pues en esta ocasión, la víctima no ha tenido tiempo de defenderse, y es que la Policía de la ciudad andaluza ha encontrado el cadáver de un anciano de 88 años en su vivienda con heridas de arma blanca. El principal sospechoso de este crimen es su propio hijo pero aun así, una gran cantidad de personas se preguntan si la víctima podría haber salvado su vida si en España existiera una ley que permitiera utilizar armas de fuego para defender la propiedad privada.

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