01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

El consumo continuado para uso recreativo de este fármaco legalizado puede provocar episodios psicóticos, trastorno de conducta y bipolaridad

Rubifén, la llamada "droga de los pobres" se vende en farmacias a 5,71 euros y se asemeja a la cocaína

Rubifén en pastillas y en rayas
Rubifén en pastillas y en rayas
El pasado mes de noviembre un hombre fue detenido por robar Rubifén en una farmacia y comerciar ilegalmente con este fármaco. No es ni mucho menos el único caso de tráfico con este medicamento psicotrópico que tiene como principio activo el Metilfedina, por lo que recuerda a la cocaína.

El pasado mes de noviembre los Mossos d’Esquadra detuvieron a un hombre que robaba Rubifén de las farmacias para venderlo de forma ilegal. Este fármaco psicotrópico recuerda a la cocaína por su principio activo de Metilfedina, por lo que ha sido catalogado como la ‘droga de los pobres’.

El Rubifén se prescribe con receta médico y que basa su composición metilfenidato, un psicoestimulante similar a las anfetaminas. En España este medicamento se suele consumir a espaldas del médico. Un 6,8% de la población mundial entre los 12 y 49 años podría usar este fármaco como entretenimiento y no como terapia.

Este medicamento se usa para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y para pacientes que sufran de fatiga o depresión. ‘’El abuso crónico del metilfenidato puede producir una tolerancia importante y dependencia psicológica, con distintos grados de conducta anormal”, señalan desde el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

Consecuencias de su consumo continuado

El alto uso de este fármaco puede provocar episodios psicóticos, un trastorno de conducta que puede derivar en desafiar hacia otras personas y un trastorno bipolar. Esto hizo que en el año 2000 la Administración Americana para el Control de Estupefacientes concluyera con que “el metilfenidato produce unos efectos prácticamente idénticos a los de la cocaína’’.

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Una caja de 5mg de Rubifén

Las personas que consumen esta droga lo que buscan es rendir más en el trabajo o de forma recreativa. "Cuando el uso es lúdico, suele machacarse y esnifarse y, cuando se utiliza en el entorno de las oficinas, se suele ingerir por vía oral", apuntan desde la asociación dedicada a la reducción del consumo de drogas, Energy Control.

Por su acceso fácil y su precio moderado este medicamento ha sido rebautizado como ‘la coca de los pobres’, ya que una caja de pastillas de Rubifén o Medicebran puede comprarse por 5,71 euros.

Fernando Botana, psicoterapeuta y director del centro de tratamiento de adicciones SINADIC, advierte también sobre el clasismo que envuelve al consumo de ambas sustancias, la cocaína y compuestos como el Rubifén: "Habitualmente, la primera se asocia a los estratos altos de la sociedad, a los directivos, a los famosos, mientras que otras drogas se entienden como sustitutos más 'de barrio'. Y de ahí el término 'cocaína de los pobres', apoyado también por su bajo coste".

Desde la Región de Murcia, manifestaron que el consumo de medicamentos basados en el metilfenidato se multiplicó un 256% desde el año 2006 hasta 2014. Además, la crisis de 2008 provocó que la compra de este fármaco aumentara, incluso se han llegado a poner condenas a médicos por facilitar recetas de manera fraudulenta.

“Lo que todos ellos parecen desconocer son los peligros a los que se exponen consumiendo un medicamento que no les ha sido prescrito. Los niveles de dopamina aumentan de forma rápida y sobredimensionada, trastornando las funciones normales del cerebro. El aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, paranoias, insomnio y pérdida del apetito”, comentó médico María Nieves Marco.

Si bien en España su uso no está tan extendido como en Reino Unido o en Alemania, algunos estudios, como el de la revista BMC Psychiatry, comienzan a poner el foco sobre los números. En Estados Unidos, el panorama es diferente: según la fundación ‘Por un mundo sin drogas’, casi siete millones de norteamericanos admitieron consumir la variante Ritalín en 2006, lo que supuso un incremento de la estadística de un 80% en tan solo seis años.

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