30 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

"El informe PISA (Pablo Iglesias, S.A.) no tuvo rigor policial alguno y ninguna credibilidad", asegura en su misiva al Juez García-Castellón

El excomisario Villarejo afirma en una carta que el PP impulsó a Podemos para debilitar al PSOE

Villarejo.
Villarejo.
El polémico excomisario Villarejo sigue sorprendiendo a la prensa y al Juez Manuel García-Castellón que instruye las piezas separadas de su caso. En una misiva dirigida al Magistrado el polémico expolicía confirma algo que durante años fue un rumor muy extendido: que fue una maniobra del PP “blindar a Podemos, para así poder quitarles votos al PSOE.

En su misiva de 10 folios, que ha hecho pública Confilegal, Villarejo expresa “su firme voluntad de llegar hasta el final en el esclarecimiento de los hechos” y para complementar con nuevos datos.

“Lejos de que Pablo Iglesias fuese objeto de una actuación para perjudicar, las órdenes recibidas en el Ministerio de Interior fueron en sentido contrario, esto es, ante una información que podría haber tenido incluso reproche penal, se boicoteó y se ocultó a la autoridad judicial”, denuncia Villarejo.

Fue una maniobra del PP para “blindar a Podemos, para así poder quitarles votos al PSOE, no pasó el filtro del staff de este partido centenario”, añade.

“De ahí que optaran por hacerme llegar el pendrive que contenía datos comprometedores desde el punto de visto de imagen”, señala.

Según Villarejo, la memoria USB se la hizo llegar el número 2 del Gabinete de Comunicación de la Moncloa, Alberto Pozas. 

Carta de Villarejo/ Cedida por el Confilegal.

Un dato sobre el que el comisario encarcelado claramente no es nada preciso. Porque Pozas fue, hasta el 8 de enero de 2018, director de Interviú. El 23 de junio de 2018, tras la moción de censura al presidente Mariano Rajoy, asumió la Dirección General de Información Nacional, dependiente de la Secretaría de Estado de Comunicación del Gobierno de Pedro Sánchez.

ozas le habría entregado el “pendrive” a Villarejo en la primavera de 2017 –entonces el PP estaba en el Gobierno con 137 diputados en el Parlamento– cuando todavía era director de Interviú y el PSOE estaba en la oposición.

Un hecho por el que fue imputado y que le empujó a presentar la dimisión en La Moncloa el 4 de abril de 2019.

La apertura de la pieza secreta del “caso Dina”, en marzo de 2019, a poco más de un mes de las elecciones generales y a dos meses y medio de las elecciones autonómicas y europeas, permitió a Iglesias construir el relato de que Villarejo y la “policía patriótica” o “cloacas del Estado”, habían tratado de hundir a Podemos espiándole.

“Lo que filtraron y publicaron los medios afectos al ‘pensamiento único’ es que Pablo Iglesias habría sufrido un espionaje político por parte del PP para no formar gobierno con el PSOE y como consecuencia de ello, Rajoy había sido presidente hasta lo moción de censura. ¡¡Menuda patraña!!”, subraya el comisario encarcelado.

Pablo Iglesias.

Según Villarejo, su “línea de investigación se boicoteó, con la intención de desacreditar cualquier información que en el futuro pudiera surgir, se envió a un inspector jefe de total confianza de la cúpula de Interior que se hizo con unas fotocopias que posteriormente fueron filtradas a la prensa”.

Esa fue lo que después se conoció como el informe PISA (Pablo Iglesias, S.A.), el cual, dice Villarejo, no tuvo “rigor policial alguno” y nula credibilidad, por lo que fue rechazado en las instancias judiciales.

“Gracias a esta maniobra, el PP blindaba a Podemos frente a cualquier investigación seria que pudiera llevarse o cabo en el futuro poro acreditar la relación de este partido con los servicios de espionaje extranjeros que actuarían en contra de los intereses españoles”.

Una investigación abortada

Villarejo relata que cuando trabajaba en inteligencia “como comisario jefe de Brigada de la Dirección Adjunta Operativa” descubrió que “existía un programa para financiar organizaciones políticas desde el extranjero”. 

Países como Venezuela, Cuba e Irán habrían organizado programas de ayudas a grupos con “vocación subversiva en lugares de interés estratégico en estos países”.

“España había sido escogida como banco de pruebas de este programa que, entre otros fines, pretendían movilizar movimientos populistas que alteraban la convivencia y/o que desestabilizaran la estructura política en vigor”.

En su carta a García Castellón, Villarejo revela sus fuentes: el almirante venezolano, Carlos Molina-Tamayo, refugiado en España después del intento de golpe de Estado a Hugo Chávez.

Este le mencionó a un tal Julio Rodríguez, coronel de los servicios secretos venezolanos, Aldo Lucena, vicealmirante, con una dilatada experiencia en el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), “junto con otros que más adelante pudieran estar en condiciones de colaborar”.

Alberto Pozas.

“A medida que fui avanzando pude conocer lo existencia de una serie de reuniones entre el G-2 (servicio secreto cubano) y el SEBIN con miembros destacados de Podemos, uno vez que supieron imponerse a los introductores españoles del Partido Comunista que habían sido los que les presentaron en Venezuela”, recalca.

“Entre otros, supe de la implicación en estos encuentros de un tal Miguel Rivera y de Manuel González, ambos miembros significativos de IU”.

González, abogado de profesión, fue el introductor de Podemos “tanto en Venezuela como en Irán”, y una de las fuentes principales de información del comisario investigado.

La financiación de Podemos 

De acuerdo con Villarejo, parte de la financiación a Podemos se hacía en efectivo, usando incluso la valija diplomática, en unos casos, y en otros, a través de sociedades instrumentales.

“Así como parte del entramado de cuentas bancarias que disponía PDVSA, como primera empresa estatal responsable del petróleo”, asegura.

Este abogado [González], tal y como me lo refirió personalmente, fue quien abrió los contactos o Monedero y otros dirigentes de Podemos en el entorno de la cúpula bolivariana y obtuvo, sin embargo, un trato desabrido, una vez que consiguieron ganar la confianza de Chávez, Maduro, así como el resto del equipo que financiaba los grupos insurgentes extranjeros”, destaca.

Dina Bousselham.

“Según supe por González, a partir de ese encuentro de 2008, se organizaron en uno serie de viajes a Caracas. Un grupo de trabajo que tendría como fin preparar una nueva vanguardia comunista, pero con elementos ajenos a los cuadros de Izquierda Unida, que se irían formando para constituir un nuevo y más creíble partido político para desestabilizar el bipartidismo acomodaticio que imperaba en España. Comenzaron por la acción de bajo nivel, mediante movimientos de masas populistas como el 15M, el acoso o las sedes de los partidos, del Congreso…”, asegura.

González, enfatiza Villarejo, le confesó que la estrategia política y la financiación se organizaron en reuniones, donde asistieron, como asesores, dos exdirigentes de ETA, responsables del servicio cubano y agentes del Servicio de Inteligencia Interior (SELIN). 

“Además de los procedimientos de pagos ya referidos o través del G-2 cubano, se establecieron unos fondos estructurales dotados con cien millones de dólares que serían manejados como apoyo, en función de las necesidades especiales que se produjeran si el crecimiento de estos grupos organizados paro desestabilizar regímenes democráticos, así lo imponían”.

Un confidente en Izquierda Unida

A través de esta “garganta profunda” de IU, Villarejo dice que se frustró la entrega de 2 millones en efectivo a Podemos que les sería entregado en la embajada de Irán en Madrid.

Todos y cada una de estos actuaciones en Venezuela, así como los pagos clandestinos a Hezbolá, Podemos y otros organizaciones, no se habrían podido llevar a cabo sin contar con la acción del entramado económico-financiero de la cúpula venezolana, personajes como Raúl Gorrín, Gustavo Perdomo, Alejandro Andrade, Juan Cordero, Adrián Velázquez, Claudia Díaz, Santi Soto, Nelson Meneses, Alejandro Betancourt, así como algunas estructuras como la ONT (Oficina Nacional de Tesorería), el SITME (Sistema de Control de Cambios) y el BCV (Banco Central Venezolano), entre otros”, atestigua.

“Empresas instrumentales formadas como estructuras o modo de racimo como Halifax1 Grupo Hancock1 Wiper, Vineyard, alguna de ellas de naturaleza ‘offshore’, que movían dinero a través de cuentas en bancos como Banplus, HSBC, EFG y CBH en Suiza, Barbados, Islas Caimán e incluso Delaware han movido ingentes cantidades de fondos con fines subversivos parte de los cuales terminaron en Podemos”.

El comisario encarcelado propuso a García Castellón que interrogase al general Hugo Armando Carvajal Barrios, exjefe de la Dirección General  Sectaria de Inteligencia Militar, a Rafael Reiter, persona de confianza de Rafael Ramírez, expresidente de la petrolera PDVSA, encargada de hacer los pagos en efectivo, ambos en prisión en España, y al matrimonio formado por Adrián Velázquez y Claudia Díaz Guillén, venezolanos, que se encuentran en España, además de al almirante Molina y a su “garganta profunda”, Manuel González.

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