27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

En 2008 fue detenido por las autoridades mexicanas al haber decapitado con su equipo a doce personas y haber esparcido los cuerpos por todo la ciudad

Moisés Escamilla "Gordo May", el narco que sembró el pánico en Yucatán y murió por coronavirus

Gordo May, arriba el tercero de izquierda a derecha, junto al resto de su equipo.
Gordo May, arriba el tercero de izquierda a derecha, junto al resto de su equipo.
Moises Escamilla, mejor conocido como "Gordo May", fue uno de los líderes de sección del Cártel de Los Zetas. En 2008 fue detenido por las autoridades mexicanas al haber decapitado con su equipo a doce personas y haber esparcido los cuerpos por todo la ciudad de Cancún. El último cuerpo encontrado pertenecía a un joven de 16 años y llevaba consigo una advertencia y amenaza directa al secretario de seguridad de por aquel entonces,Luis Felipe Saidén Ojeda, quien rápidamente negó tener relación.

Su nombre era Moisés Escamilla, pero era mejor conocido en los círculos del narcotráfico como “El Gordo May”, quien murió a causa del coronavirus mientras cumplía condena en la prisión de Puente Grande, en el Estado mexicano de Jalisco por decapitar a doce personas en Cancún.

Se trataba de un líder de zona del Cártel de Los Zetas, los mayores rivales del Cártel del Golfo. Llevaba recluido 11 años y cinco meses. Dentro de la prisión era considerado tanto por los otros reclusos como por el personal como un sujeto de alta peligrosidad ya que cumplía una condena de 37 años por cargos de delincuencia organizada, posesión de armas de fuego de uso exclusivamente militar y por un episodio en ocurrido en 2008 en el que decapitó a 12 personas.

Prisión de Puente Grande en Jalisco, donde murió Gordo May.

El personal médico responsable de la reinserción social en el penitenciario de Jalisco confirmó que el asesino se encontraba padeciendo de dificultades respiratorias y manifestaba un cuadro sintomático que coincidía con el provocado por el Covid-19, así que fue ingresado en el área médica donde estaría hasta su muerte el 8 de mayo.

Trayectoria criminal

Escamilla fue detenido el 28 de agosto de 2008 mientras se encontraba en la urbanización mexicana Fraccionamiento Azul, ubicada en la ciudad turística de Cancún. Era el líder de la célula conocida como “Vieja Escuela” junto a él se detuvieron a otros ocho individuos relacionados al caso de las decapitaciones. Según las autoridades, “El Gordo May” era el encargado del tráfico de cocaína en Cancún.

Su método de trabajo consistía en tener una serie de informantes, denominados en el argot mexicano como “halcones” que le informaban de todos los movimientos de la Policía mexicana. Este cuerpo de informantes se componía presuntamente de civiles y policías municipales.

En 2008 la ciudad turística de Cancún se vio sacudida por el descubrimiento de 12 cadaveres decapitados

Junto al narcotraficante también fue detenido el encargado de su cuerpo de halcones, José de Jesús Recinos Ramos, mejor conocido como “Chuy”. Él se encargaba de coordinar a los informantes y dar los chivatazos personalmente a Escamilla.

Otros miembros que también cayeron ese día fueron David Trejo Gómez, alias “El Flaco”, quien se dedicaba a la compra de vehículos para la organización; Santiago Jiménez Alejo, “Alejo”; Adrián Sánchez Escobar, alias “El Monquiqui”, sicario al servicio de “El Gordo May”; José Adalberto Magdonald Pérez, “El Beto” quien alternaba sus actividades de sicario con las de transportista de la mercancía; Isidro Álvarez, escolta y chofer del líder del Cártel; Pedro Álvarez Narro, “El Perico” y Margie Guadalupe Novelo.

Captura y registro

Durante la captura y registro del domicilio las autoridades incautaron diversas armas, mercancía y otros bienes dedicados a actividades ilegales. Entre las armas se encontraban dos fusiles Bushmaster, un fusil AK-47, una Beretta 92FS, dos granadas de fragmentación, cargadores de diversos calibres.

La organización también tenía diversas matrículas falsas que utilizaban para mantener oculto el vehículo que usaban para las entregas, un Chevy Monza. El resto de objetos eran aparatos de tecnología móvil y diversas cantidades con drogas de diseño, además de 50 paquetes y una bolsa con marihuana.

Luis Felipe Saidén Ojeda.

Los actos de estos narcotraficantes podrían ser considerados irónicos, ya que el año en el que decidieron ejecutar a 12 personas decapitándolas, el por aquel entonces, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Roberto Campa, había calificado Yucatán como uno de los estados más seguros de México. A día de hoy los mexicanos recuerdan ese episodio como uno de los más sangrientos en la historia del país.

Las víctimas habían sido decapitadas de un corte limpio, pero las autopsias revelaron que habían sido torturados antes de diversas maneras, lo que hizo pensar a los investigadores que se trataba de un ajuste de cuentas con una banda rival. Primero se encontraron 11 cuerpos con las manos atadas a la espalda, algunos tenían la espalda descubierta, otros estaban desnudos completamente. La mayoría tenían tatuajes relacionados con el mundo del narcotráfico.

Unas horas después apareció el último cuerpo, en el municipio agrícola de Buctzotz, al este de Yucatán. Este cuerpo había sido envuelto en una bolsa negra y cubierto con piedras, a su lado habían escrito un cartel que rezaba a modo de advertencia: “Por no respetar los tratos, tú eres el culpable de lo que pase, Luis Felipe Saidén Ojeda”, una referencia al secretario de Seguridad de México en aquella época, quien se apresuró a desmentir que tuviese alguna relación con el Cártel de Los Zetas. Tiempo después los investigadores revelarían que el último cuerpo pertenecía a un joven de tan solo 16 años.

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