28 de enero de 2020
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FIN DE SEMANA

Aunque los jóvenes no pueden campar a sus anchas, pretenden que la Dirección les deje entrar y salir cuando ellos quieran

Un análisis del polémico centro de menores de Hortaleza desvela si es o no un peligro para Madrid

Un menor saltando la valla.
Un menor saltando la valla.
Eva Milla, perito judicial especialista en psicología infantil, trastorno psiquiátrico e intervención social, explica en este artículo la importancia en cambiar el funcionamiento de los centro de acogida de menores para que estos no puedan entrar y salir de los centro cuando quieran, tal y como ocurre en el barrio madrileño de Hortaleza.

El fiscal de sala Coordinador de Menores Javier Huete, en una entrevista para la agencia EFE, negaba que los menores extranjeros sean responsables de realizar más delitos que nuestros menores nacionales y hace un llamamiento a la cordura para que desde los adultos no enseñemos a nuestros hijos a distinguir quien comete un delito. Efectivamente no se trata de quién comete un delito, sino que se erradique con medidas educativas, disciplinarias y sociales la comisión de ese delito. Se trata de tener autoridad sobre un menor, sea del color que sea o de la nacionalidad que sea.

El Coordinador se hace una pregunta durante la entrevista muy interesante con el fin de contestar a la que le hace el periodista interesado en lo que ocurre cuando los menores no desean seguir con el programa de acogida en el centro y roban o cometen algún tipo de agresión o delito. ¿Qué ocurriría en casa de un chico español si hiciera cosas incorrectas?

Pues lo que pasa es NADA, nada excepto denunciarle o llevarle ante la policía, cosa que muy pocos padres hacen porque no quieren ver a su hijo en un calabozo como es normal cuando se desarrolla un vínculo afectivo. Nada porque es imposible que las autoridades trabajen con los padres para que no hagan lo que quieran en las calles, o el padre denuncia o no se hace nada de oficio.

Javier Huete, fiscal de menores.

Con todo tipo de menores nada se puede hacer si tratamos al menor como el Rey del Mambo que tiene todos los derechos o lo convertimos en un delincuente común al que se llevan atado a la Grume (Grupo de Menores de la Policía). Lo mismo ocurre con los menores extranjeros de Hortaleza. Tienen todos los derechos.

¿Cómo que un centro abierto? Un niño español no entra y sale cuando quiere de su casa, y si desaparece se le pone una denuncia como niño que falta de su hogar para ser buscado. Lo que ocurre es que nadie pone una denuncia cuando un menor en Hortaleza no va a dormir al centro. Nadie puso una denuncia en el caso del niño Eyob, español, cuando faltó del centro de Hortaleza cuatro o cinco noches. No pasó nada hasta que no lo encontró la policía días más tarde por la denuncia puesta por sus padres previa a la estancia en el centro de acogida, 35 días en la calle y sin poder hacer nada.

Niños saltando la valla en Hortaleza.

El problema no es el Centro de Menores o donde está ubicado, el problema es la saturación de niños que hay dentro de Hortaleza en unas pésimas condiciones. Ellos y sus trabajadores sobreviven en un centro ruinoso. El problema no es que la sociedad sea hipócrita o falsa, como advierte el señor Huete, porque no quiere un centro de menores en sus barrios. Esto no se pregunta, esto se hace, se invierte, se decide y se paga, cueste lo que cueste porque hablamos de infancia. Se hace igual que las autopistas, los puentes, los hospitales etc., o acaso le preguntamos a los señores que van a ser expropiados de sus terrenos, si les apetece que lo sean. ¿Acaso contamos con alguien cuando pasa la autovía cerca de los barrios o la ampliación del aeropuerto por encima de pueblos enteros? No, no preguntamos, directamente ejecutamos en aras del interés común.

No nos engañen. Hortaleza es un centro de Menas en el que no interesa poner recursos ni cambiarlo de barrio. No echen la culpa a la sociedad. La sociedad se resiste a todo hasta que se lo impones. Acaso nos han preguntado si queremos pagar por la tarjeta de metro. No señores, un buen día llegan y la ponen a pagar obligatoriamente. Nos han preguntado si queremos que el centro de Madrid sea peatonal, no señores, llegan y lo hacen. Pues lo mismo con Hortaleza. Claro que son niños, la sociedad sabe perfectamente que son niños, pero lo saben las instituciones que deben proteger la infancia. Niños, algunos, que salen y entran cuando quieren, que roban, que consumen todas las drogas del mundo y que pululan día y noche sin un quehacer objetivo.

Un dato más, en Hortaleza no hay solo menores inmigrantes que llegan a España en situación de acogida. Hay menores españoles que están en situación de abandono porque sus padres han tenido que decirle a la Policía que no se los pueden llevar a sus casas, porque no se hacen con ellos o menores como en el caso de Eyob que deciden que es mejor vivir en la calle y Hortaleza los recoge y los reafirma en su postura de que es mucho mejor vivir en libertad. Increíble la incongruencia. “Menores y centro abierto” ¿Qué sentido tiene esto? ¿Un menor libre? Un menor nunca es libre hasta que es adulto, porque si le dejamos ser libre no podrá distinguir el bien del mal y gobernar su propia vida. Hasta que no comprendamos lo absurdo de la ley entorno a algunas situaciones, no acabaremos con la violencia de Hortaleza, ni con la creciente delincuencia juvenil que cada vez empieza a más temprana edad, ni española, ni inmigrante, ni ninguna.

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