01 de abril de 2020
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FIN DE SEMANA

La Policia Científica encontró en Usera otras dos impresiones sobre el espejo de un baño, que pertenecen a un joven operador de televisión

Una huella de la mano izquierda en un bote de sosa cáustica vertida sobre el cadáver de Heidi Paz acorrala a César Román, el Rey del Cachopo

La huella dactilar corresponde al Rey del Cachopo
La huella dactilar corresponde al Rey del Cachopo
Una huella dactilar, en concreto la del dedo medio de la mano izquierda, perteneciente a César Román Viruete, el Rey del Cachopo, es una de las principales pruebas objetivas de cargo para acusarlo de asesinato y mantenerlo en prisión a la espera de juicio. La huella fue encontrada sobre un bote de sosa cáustica, cuyo contenido fue derramado sobre el cadáver de Heidi Paz. El bote, ya vacío, estaba dentro de un cubo de la basura, en una de las naves de Usera alquilada por Román.

Esta huella, determinante para situar en el lugar de los hechos a César Román, se encontró en la misma nave donde se hallaron los restos de Heidi Paz, su pareja. La prueba fue obtenida tras analizar uno de los botes de sosa cáustica, usada para intentar destruir los restos de la asesinada, un recipiente que fue encontrado por la policía en el interior de un cubo de la basura, dentro de la nave de Usera alquilada por César Román.

Tal y como ya adelantó Elcierredigital la huella sobre el bote de sosa pertenece al Rey del Cachopo. Según confirmó el informe realizado por el grupo adscrito al Sistema Automático de Identificación Digital (SAID), de la brigada de Policía Científica, aportado al sumario del caso, las pruebas se iniciaron el 16 de noviembre y finalizaron el día 22 del mismo mes.


Detalle de la botella analizada por Policía Científica donde estaba la huella.

Este informe de identificación lofoscópica, como se conoce en el lenguaje científico a la observación y estudio de las crestas dactilares, fue realizado por dos especialistas de la Policía y las conclusiones no dejan lugar a dudas, al cotejar 12 puntos claves de la huella, que coinciden en su totalidad con una de Román: “La huella con testigo nº L33.1 es el ordinal de la aplicación Personas (…) relativo a César Román Viruete, nacido el día (…)”. La huella fue obtenida en la parte superior de uno de los botes de sosa, cerca de la boca de la botella.

Como ya contó este diario el 7 de noviembre, la policía encontró dos botes vacíos de sosa cáustica, de la marca “Bosque Verde” y “Adrián”, respectivamente. Fue en este último, con una pegatina con la leyenda 2,30 euros, su precio, donde se encontró la huella de Román.

Lo sorprendente es que además se identificaron otras dos huellas de las 18 que se encontraron. Estas otras dos huellas, identificadas como L12 y L13, corresponden al pulgar derecho e izquierdo, respectivamente de una persona llamada P. Q. E., de 30 años de edad. Ambas fueron encontradas en el borde superior de un espejo, que estaba colgado en uno de los cuartos de baño. La Policía tendrá que interrogar todavía a esta persona para saber si guarda alguna relación con el crimen.


Una de las huellas encontradas sobre un espejo, de Pablo Q.E.

Según ha podido saber Elcierredigital, P. Q.E. es un cámara de televisión que dispone de un estudio propio donde realiza algunas producciones audiovisuales y ha realizado trabajos para una conocida agencia de noticias, así que no es de extrañar que hubiese alquilado en Madrid la nave de la calle Sebastián Gómez 3, en fechas anteriores, aunque es una de las cuestiones que quedan por investigar.

Esta hipótesis sería compatible con el hallazgo de un carnet de la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido,  a nombre de V.R.F.E., en el interior de un frigorífico  y de un ticket de aparcamiento del centro comercial Plaza Río 2.

César Román declaró que ese día no estuvo en esa nave

Durante la única declaración que Román ha realizado ante la jueza de instrucción número 32, el pasado 29 de noviembre, reconoció que cuando alquilaron el local “bajando unas escaleras había un barril grande de gasoil, había una gran cantidad de productos de limpieza y dio orden de que se limpiara la nave. No recuerda si había sosa cáustica, pero puede ser. Él no la ha llevado personalmente (sosa cáustica) a la nave. Si el bote de sosa cáustica estaba en la nave, lo ha podido coger o tocar”.

En esta misma declaración, el Rey del Cachopo, único investigado en esta causa, dijo que “el 5 de agosto no estuvo en esa nave. Estuvo en la nave de al lado, donde llegó en un taxi, desde su casa hasta la avenida de Andalucía número 10”. César Román habría ido, supuestamente, a ese otro local para dejar unos papeles en otra maleta, pero el registro policial efectuado en esa nave no encontró rastro de estos papeles.

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