21 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Han llegado a transportar hasta 300 kilos de marihuana en féretros

Droga en ataúdes y otras formas de transportar estupefacientes durante la cuarentena

Droga incautada de un ataúd.
Droga incautada de un ataúd.
Durante el confinamiento se han mantenido constantes los intentos de los camellos por transportar droga. Como otros negocios, el trafico de estupefacientes debe mantenerse para que no se estanque la economía de aquellos que arriesgan su libertad a cambio del beneficio que supone trabajar en el mercado de la droga. Es por ello que algunos narcos siguen reinventándose para conseguir hacer llegar el producto hasta el consumidor aprovechando las pocas brechas que deja la cuarentena.

La crisis del coronavirus parece remitir, sin embargo, algunos países aún se encuentran luchando con las consecuencias del mismo y han tomado medidas para intentar asegurar que los contagios dejen de proliferar. Aprovechando las secuelas que el virus ha dejado, muchos narcotraficantes han decidido que el límite es la creatividad y se han adaptado a los tiempos que corren para llevar a cabo el traslado de su producto.

El 18 de junio el portal de noticias culturacolectiva.com publicó un artículo donde los protagonistas, una banda de narcotraficantes brasileños, utilizaban ataúdes para transportar hasta 300 kilos de marihuana.

Los camellos han intentado hacer uso de "narcoataúdes".

La operación se llevó con trajes especializados que el personal médico utiliza para tratar los casos de contagio. Entre cuatro jóvenes llevaban un ataúd a cuestas y cuando la gente se mostraba interesada en saber lo que ocurría y a donde se dirigían los jóvenes narcos, estos simplemente contestaban que llevaban una víctima del Covid-19 y era necesario que todos los demás mantuviesen las distancias.

Cuando se detuvo a un joven de 22 años para interrogarlo respecto este dijo no saber que había en el féretro y que solo cumplía con su trabajo. La policía explicó que las drogas habían sido escondidas en dos ataúdes sellados y listos para ser trasladados.

El coronavirus agudiza el ingenio

Como el ejemplo de la droga en ataúdes, muchos otros narcotraficantes han encontrado formas variadas de trasladar su producto utilizando el coronavirus como una excusa para llevar a cabo sus planes. En Colombia fueron incautados 110 kilos de cocaína que eran transportados en una ambulancia.

Los traficantes fueron sorprendidos por un control que detuvo al vehículo para preguntar el destino y motivo del desplazamiento de los pasajeros como dicta la mayoría de protocolos de cuarentena para evitar la propagación del Covid-19. El nerviosismo del conductor que había respondido provocó una reacción de alerta en los agentes que decidieron realizar una inspección minuciosa del vehículo.

Las narcoambulancias son un truco bastante clásico en Latinoamérica.

La droga fue encontrada en el asiento del “familiar” del paciente trasladado, quien había fingido sus síntomas para tratar de ofrecer una apariencia más convincente durante la operación de traslado. Los esfuerzos de los narcos para intentar saltarse los controles no escatimaron en decoración. Tenían instrumental quirúrgico de pega y la ambulancia era real. El detalle fuera de lugar es que la misma había expirado su contrato hacía más de un mes.

Los cuatro ocupantes fueron apresados y quedaron a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de tráfico de estupefacientes. Según las cifras de la institución, desde el inicio de la pandemia se han incautado hasta 37 toneladas de estupefacientes, de las cuales dos corresponden a clorhidrato de cocaína.

Renace un viejo truco y surgen otros más sutiles

Debido a las mayores restricciones con respecto al tráfico aéreo, los narcos han recurrido a una antigua forma de traslado: los narcosubmarinos. El 13 de mayo el Comando Sur de Estados Unidos interceptó el primer narcosubmarino en el Pacífico Oriental. Más concretamente se trataba de un “buque de bajo perfil”, vehículos marinos con una capacidad de sumergirse de manera parcial en el agua para dificultar su detección. Debajo de la cubierta tenía 1.406 kilogramos de cocaína. Al día siguiente, el 14 de mayo, un destructor de la Marina interceptó otro narcosubmarino, este contenía 1.306 kilogramos de cocaína. Dos días después se interceptó la tercera embarcación con una cantidad igual a la de la anterior, 1.306 kilogramos de droga.

Hasta hace un tiempo el método más común en núcleos urbanos era que el camello habitual se disfrazase de repartidor de comida a domicilio y llevase las drogas a domicilio. Es un método que funcionó durante un tiempo, hasta que la Policía lo detectó.

Los narcosubmarinos también son un clásico del transporte de drogas

Pero algunos insisten en el método y hace un tiempo, durante el mes de mayo, fue detenido en Barcelona un repartidor al que le encontraron sustancias estupefacientes en su cargamento cuando pasaba por un control. Estuvo retenido 6 horas en la comisaría, lo que supondría más de la mitad de su jornada de trabajo, pero es que al parecer el joven no conocía el contenido de su transporte.

El truco del contrabando mediante repartidor fue tan usado que el portavoz del sindicato de repartidores denominado Free Riders, Roberto Castro, explicó el fenómeno de la siguiente manera: “Los traficantes y consumidores se encuentran con el problema de que no pueden hacer llegar las sustancias y cada vez más utilizan esta alternativa”, aclaró además que el repartidor no suele tiene ningún conocimiento de lo que está llevando: “Legalmente se conoce como autor mediato, es decir, el delincuente manipula a una persona que no sabe que está cometiendo un delito”.

A pesar de esto, no todos los que han sido atrapados con drogas bajo la insignia de una empresa de reparto eran inocentes, algunos camellos han decidido simplemente adquirir la bolsa característica de estas empresas para hacer los envíos. En Valencia fue detenido un joven que intentó esquivar a los agentes de policía en su bicicleta "de reparto", dentro de su bolsa hallaron 575 euros y varios paquetes envueltos en papel de aluminio que desprendían un fuerte olor a marihuana. En Alicante otros dos jóvenes que utilizaban este sistema fueron detenidos en un laboratorio que se ocultaba tras la fachada de peluquería. Dentro fueron incautados 57 gramos de cocaína, todas las herramientas para la adulteración de sustancias, pequeñas cantidades de marihuana y 620 euros en efectivo.

Algunos se la juegan en la carretera

En cuanto a medios de transporte de gran escala, los cargamentos tienen que ser aún menos llamativos para evitar la atención indeseada o excesivas preguntas en los controles. Este pasado jueves en Badajoz, un camión de transporte fue detenido con cinco kilos de hachís y 200 gramos de cocaína en la carretera A-66 en la zona municipal de Almendralejo. La droga se había ocultado en dobles fondos practicados a un par de neveras portátiles que en su interior contenían comida y bebida. El conductor había explicado que era temporero en la recolección de fresas y era su manera de transportar sus alimentos. Sin embargo, al no justificar la circulación fuera de los límites establecidos dentro de la cuarentena los agentes decidieron investigar las neveras.

Los agentes de Policía están entrenados en leer el lenguaje tanto hablado como gestual de las personas y la mayoría de los narcotraficantes no están preparados para superar un pequeño interrogatorio, lo que acaba delatándolos.

Algunos narcos prefieren probar suerte e intentar ir por carretera.

Lo de los camiones de transporte parece ser la medida más frecuente, quizá como alternativa a los medios navales que están siendo intervenidos de manera masiva en las costas de la Península. Pero los controles están siendo el peor de los enemigos para los camioneros narcotraficantes. En Granada, en la A-7 a la altura de la ciudad de Motril fue detenido en un control un conductor que transportaba 32 fardos de hachís, equivalentes a una tonelada del producto. Dentro del vehículo los agentes también encontraron un millón de euros repartidos en tacos envueltos el film transparente que, de comprobarse la naturaleza ilícita de estos, pasarán a las arcas del estado.

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