20 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

Así es la vida de este clan jerezano cuando se cumple el 88 aniversario del nacimiento del patriarca

El ocaso de una de las sagas familiares más famosas de las últimas décadas: Los Ruiz Mateos a punto de entrar todos en la cárcel

El clan Ruiz-Mateos en los buenos tiempos de bonanza.
El clan Ruiz-Mateos en los buenos tiempos de bonanza.
Los seis hijos varones de Ruiz-Mateos, empresario jerezano fallecido en 2015 y que el 11 de abril hubiera cumplido 88 años de edad, están a punto de ingresar en prisión para cumplir la pena impuesta por un juzgado de Mallorca, que los condenó por estafa en la venta de dos hoteles, después de que les fuese denegado el indulto que habían pedido. De esta manera, comienza el ocaso de una de las sagas familiares más famosas de las últimas décadas.

El pasado 11 de marzo casi toda la familia, excepto Begoña y Alfonso Ruiz-Mateos, es decir, once de los trece hijos del patriarca José María Ruiz-Mateos, junto con sus respectivas familias, se reunieron para comer con la matriarca, Teresa Rivero, recién operada de la espalda en la localidad madrileña de Aravaca, donde actualmente vive en duplex, tras abandonar por orden judicial su mansión en Somosaguas.

Los seis hijos varones ya habían preparado las maletas para ingresar si era necesario aquella misma tarde en una cárcel madrileña. Estaban ya dispuestos a cumplir los seis años de prisión a que fueron condenados por estafa continuada en la venta de dos hoteles, en Palma de Mallorca y Canarias.

La Sala Segunda del Tribunal Supremo condenaba en firme en octubre de 2018 a los seis hermanos varones Ruiz-Mateos Rivero (Zoilo, José María, Alfonso, Pablo, Francisco Javier y Álvaro) a 2 años y medio de prisión por un delito de estafa agravada, con inhabilitación especial para el ejercicio de actividades mercantiles y de comercio, y administración de sociedades mercantiles, durante el tiempo de la condena, y multa a cada uno de ellos de 24.000 euros, en relación a la compra de dos hoteles, uno en Mallorca y otro en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria).

Ruiz-Mateos con sus hijos.

El Supremo estimó parcialmente el recurso de los seis hermanos y redujo la pena que les impuso la Audiencia de Palma de Mallorca en julio de 2017, que osciló entre los cinco años y once meses, a los seis años y seis meses de prisión para cada uno de ellos. Luego pidieron, como último recurso, el indulto que todavía a día de hoy no tiene resolución gubernamental.

Por eso, quizá, la fortuna les vino a ver. Así, en el último momento su abogado logró paralizar el ingreso en prisión de los seis hermanos gracias a que todavía se está tramitaba el indulto. Por tanto, actualmente todavía no han ingresado en la cárcel, algo que sí podría ocurrir en cualquier momento.

Sin embargo, la familia Ruiz-Mateos tiene embargados e hipotecados casi todos sus bienes conocidos en España. La vida de los trece descendientes del fundador del holding de la abeja (seis varones y siete chicas) no pasa, en absoluto, por el mejor momento. Así, dos de los hermanos, Álvaro y Javier salieron de la cárcel de Navalcarnero hace unos cuatro meses, tras cumplir dos años y medio de prisión, condenados por varios delitos contra la Hacienda Pública y alzamiento de bienes.

Varias causas judiciales pendientes

Pero no es el único juicio que tienen pendiente los Ruiz Mateos, que aún tendrán que enfrentarse a una cincuentena de causas judiciales abiertas por toda España, por las que les han retirado el pasaporte y no pueden salir del país. El más grave es el denominado caso Nueva Rumasa, por el que les piden a los hijos 16 años de cárcel y que será juzgado, previsiblemente, antes del verano. Uno de los últimos varapalos judiciales lo recibieron del juzgado de lo Mercantil nº 11 de Madrid, condenándolos a pagar 92 millones a todos los acreedores de la sociedad José María Ruiz-Mateos, principal emisor de los pagarés de Nueva Rumasa.

Las investigaciones judiciales confirmaron que la familia Ruiz Mateos llegó a tener hasta hace poco tiempo unos 20 testaferros a los que pagaba mensualmente una cantidad por ello. Entre los presuntos testaferros utilizados están la peruana Susana Álvarez Ampuero y Zoilo Pazos Jiménez, sobrino segundo de José María Ruiz Mateos, y que fueron llamados a declarar también ante la Audiencia Nacional.

Teresa Rivero y José María Ruiz Mateos.

Otros dos hijos del patriarca, Pablo y Alfonso, están a la espera de ingresar en prisión para cumplir una condena de seis meses impuesta por la Audiencia Provincial de Madrid quien le denegó la petición de suspensión de pena. Ambos son autores de un supuesto delito de defraudación contra la Hacienda Pública a través de la empresa Virnax, de la cual eran administradores solidarios los dos. Ahora tienen recurrida esta suspensión de condena pero se espera que en breve se resuelva esta solicitud y que, según fuentes jurídicas, no se espera que se les pueda permutar por trabajos comunitarios como han solicitado. Todo apunta a que Pablo entrará en Madrid y Alfonso en Málaga, ya que vive en Marbella, en una urbanización en San Pedro de Alcántara.

De momento, solo los dos varones mayores están todavía a salvo de la más que inminente quema. Son José María hijo y Zoilo, el mayor. Sin embargo, sobre todos ellos, además de la última condena conjunta, pesa la instrucción del Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional sobre los pagarés de Nueva Rumasa. Precisamente, el juicio de los pagarés de Nueva Rumasa lleva un camino muy lento. Los perjudicados con el impago culpan de la lentitud a la dejadez inusual de la Fiscalía Anticorrupción. Y, además, a José María hijo le queda l resolución final de un difícil juicio en Valladolid por la venta de unos terrenos donde se le piden diez años de prisión. También les queda el juicio de los ERES en Sevilla y sus pagos al sindicalista Juan Lanzas a través de tres de sus sociedades.

Quedan ya muy lejos esos años de bonanza, de esplendor, de unidad familiar y de extravagancias del empresario gaditano. Sus disfraces y el cariño de parte de la ciudadanía hacia todo el clan jerezano han quedado ya para el olvido. Hoy, Teresa Rivero, vive en un dúplex situado en la localidad madrileña de Aravaca, en la calle Rigel, tras dejar el casoplon de Somosguas, su célebre cuartel general. Muy lejos queda ya la grandeza que poseían en dicha mansión, hoy en manos también de un banco.

Este inmueble donde vive ahora Teresa Rivero, era donde antes vivía Alfonso Ruiz-Mateos y que figura a nombre de la sociedad Aleanson S.L, una empresa que en su día perteneció al propio Alfonso y que luego se puso a nombre de una sociedad de Ángel Cabo, el supuesto testaferro de los Ruiz-Mateos en el desvío de activos de Nueva Rumasa y que también lo fue con el ex presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán.

Todos los bienes conocidos en España de los Ruiz-Mateos están hipotecados y muchos embargados. Entre ellos, figura su conocido chalé de El Buzo, en el Puerto de Santa María (Cádiz), la única propiedad emblemática que les quedó de la expropiación de la vieja Rumasa, hoy en manos de Bankpyme para avalar una de las propiedades inmobiliarias de José María Ruiz-Mateos hijo.

También el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Granada acordó en su día embargar cautelarmente varios bienes del patriarca de la familia y de dos de sus hijos (Javier y Álvaro) por importe de 618,26 millones de euros para cubrir el agujero patrimonial dentro la conocida empresa Dhul, en concurso de acreedores. Además, el titular de este juzgado, Blas González, también embargó los derechos de cobro que pudieran tener los tres por la venta de las principales empresas de Nueva Rumasa a la sociedad tapadera Back in Business, propiedad de Ángel de Cabo.

También la Justicia investiga lo movimientos realizados por la sociedad Bardajera, empresa que gestionó durante años la tesorería de las principales firmas de Nueva Rumasa, y que manejaba un sistema de caja única que sacó millones de euros de Clesa, Dhul, Carcesa, Hibramer y Quesería Menorquina, entre otras. Desde esta empresa, en concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, que fue gestionada por otro presunto colaborador del clan, Zoilo Pazos Jiménez, sobrino de José María Ruiz-Mateos, se produjeron varias salidas de dinero en efectivo con cargo a otra sociedad tapadera de nombre Janer and Bayli S,L., con sede social en un piso de un céntrico barrio madrileño.

Cisma familiar

El cisma familiar en el seno de los Ruiz-Mateos es hoy casi total. El problema reside ahora en que las siete hijas de Ruiz-Mateos se quedaron en su día colgadas, ya que el empresario valenciano Cabo les reunió tras coger Nueva Rumasa y les dijo a todos: "Aquí sólo hay bocadillos para seis, como os digo sólo seis bocados para repartir".

Un bocado que se quedaron los seis hijos varones, sin repartir nada con sus siete hermanas, según fuentes cercanas a ellas. Así, Begoña, la que más cerca estuvo de su padre en los últimos meses de su existencia, no se habla con el resto de hermanos. Paloma y Nuria viven en Sevilla, Socorro en Jerez, Rocío (la persona que llevó siempre la imagen de su padre) intentó irse a  Suiza junto a su marido, y Almudena y Patricia buscan un nuevo camino de futuro muy incierto.

José María Ruiz Mateos falleció hace casi cuatro años, con 84 años, en septiembre de 2015. Fuentes cercanas a la familia aseguran que "si el padre levantara la cabeza vería con pena que Begoña es prácticamente una apestada para sus hermanos y nadie le habla". Así vive hoy una de las sagas familiares más famosas de las últimas décadas en España, en decadencia dentro de su lado más oscuro.

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