25 de julio de 2021
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EDICIÓN VERANO

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de la capital fue designado por decisión personal de Pedro Sánchez y no repetirá en 2023 como cabeza de lista

Enfado socialista por el bajo nivel de Pepu Hernández en Madrid: "No está a la altura del cargo"

Pepu Hernández.
Pepu Hernández.
El bajo nivel político de Pepu Hernández como portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid está facilitando la legislatura a José Luis Martínez Almeida, que saca tiempo para hacer política estatal. Hernández fue un fichaje personal de Pedro Sánchez y no repetirá como cabeza de cartel en 2023.

El baile de caras en el PSOE madrileño se ha cronificado y las ocurrencias de los últimos años impulsadas por José Luis Rodríguez Zapatero o Pedro Sánchez se han saldado con mayúsculos fracasos.

Pepu Hernández fue designado por el actual presidente del Gobierno para ser el candidato a la alcaldía de Madrid en 2019. Pero el exentrenador de baloncesto está demostrando un bajo nivel que está enfadando al PSOE de Madrid. "No está a la altura del cargo", señalan fuentes socialistas consultadas por Elcierredigital.com.

Un cuarto de siglo de inestabilidad

Fue 1995 el año en el que Joaquín Leguina perdió la Comunidad de Madrid tras doce años de poder y en el que Juan Barranco, tras seis años en la oposición, no pudo recuperar la alcaldía para unos socialistas que habían reinando en la capital en los ochenta con el viejo profesor Enrique Tierno Galván.

Cuatro años después, el PSOE apostó por dos candidatos mediáticos sin relación con la Federación Socialista Madrileña (FSM): Cristina Almeida, recién fichada de IU a través del proyecto PDNI, que patinaba en la Comunidad y Fernando Morán, exministro de Exteriores y con buen cartel tras haber ganado varias europeas, que lo intentaba sin suerte a la alcaldía.

En 2003 el PSOE sí que tuvo algo que celebrar. No en la alcaldía, donde la 'zapaterista' Trinidad Jiménez cayó con estrépito. Pero sí en la Comunidad, con Rafa Simancas, que había sido ocho años portavoz socialista en el Ayuntamiento y ejercía como secretario general de la FSM. Cierto es que pocó duro la alegría porque el sórdido 'tamayazo' imposibilitó el cambio político.

Pepu Hernández. Foto: Flickr. 

En 2007 peor fueron las cosas: Miguel Sebastián no recogió siquiera el acta de concejal en el Ayuntamiento de Madrid tras haber mostrado en un debate la fotografía de una supuesta amante de Gallardón, y Rafa Simancas fue derrotado y renunció al liderazgo de la FSM.

Cuatro años después, Tomás Goméz se estrelló en la Comunidad y Jaime Lissavetzky en la alcaldía. Y en 2015, el tándem Ángel Gabilondo-Antonio Miguel Carmona no obtuvo premio. Cuatro años después Pepu fracasó en las municipales y Ángel Gabilondo obtuvo una 'amarga victoria' al no poder formar Gobierno.

Críticas a Pepu

Su ausencia en algunos plenos, su falta de conocimiento de la política municipal y su obsesión por aparecer como un concejal pegado a la calle están convirtiendo a Pepu Hernández en objeto de todas las críticas.

Esta situación se ha acrecentado en las últimas semanas después de su incomprensible decisión de no aceptar el puesto de secretario de Estado del Deporte, que era la oferta con la que Pedro Sánchez intentó apartarlo para que su portavoz adjunta en el Palacio de Cibeles, Mercedes González, cogiese proyección tras ser designada de facto como candidata a la alcaldía de Madrid por el PSOE para 2023.

Hernández se negó y Sánchez activó el 'plan b': González se convertía en nueva delegada de Gobierno, el barón madrileño José Manuel Franco tenía que tragar con el cargo como secretario de Estado del Deporte (y presidente del Consejo Superior de Deportes) e Irene Lozano callaba su amargura por tener que integrarse en la lista autonómica de Ángel Gabilondo como premio de consolación.

Con este baile de cargos intenta Sánchez dotar de estabilidad al PSOE madrileño, que tiene un líder 'sanchista' que lleva más de un cuarto de siglo en la política de la capital, José Manuel Franco, pero que no tiene el carisma suficiente para abrir ningún cartel.

El presidente del Gobierno, que intentó cortejar a Manuela Carmena para que abriese la lista municipal de 2019 y apartó a Purificación Causapié como posible líder del PSOE en la capital por no ser demasiado conocida, ahora quiere que Ángel Gabilondo obre el milagro el 4M a pesar de que ya soñaba con el puesto de Defensor del pueblo y que Mercedes González cobre proyección de cara a 2023.

Pepu Hernández gira a la derecha

Pedro Sánchez jugó hasta los 21 años en el Estudiantes, club baloncestista en el que ejerce como mito Pepu Hernández (tras más de tres décadas ligado al equipo y once de ellos como entrenador del primer equipo).

El presidente del Gobierno pensó que Hernández podría ser un revulsivo para el PSOE madrileño. Pero el seleccionador que llevó a España a ser campeón del Mundobasket 2006 no parece estar a la altura de su cargo.

Ya extrañó en el PSOE madrileño que se designase a Hernández, que en 2008 insinuó que votaría en las generales de 2008 a Mariano Rajoy, que hacía campaña sembrando dudas sobre la teoría oficial del 11M, cargando contra las 'bodas gais' y dificultando la negociación entre el Estado y ETA (tres asuntos de los que se olvidó en cuanto ganó en 2011 por mayoría absoluta).

Aquel PP al que votaba Hernández sí podría ser considerado como 'radical', pero el ahora socialista parece estar más incómodo con los 'populares' de hoy en día, felices de que José Luis Martínez Almeida tenga tiempo de participar en asuntos estatales porque en el Palacio de Cibeles los de Más Madrid están partidos en dos y los del PSOE están liderados por Pepu.

El artículo

El intento de Hernández de girar a la izquierda se vislumbra en un reciente artículo firmado en La Razón que ha sido objeto de múltiples comentarios dentro del PSOE madrileño. El texto dice que el 4M "la ciudadanía de Madrid capital, rehén de una derecha desnortada y trumpista que utiliza las vidas y la salud para fingir libertad y crecimiento económico, se enfrenta a un juego en el que siempre pierde".

"Si vota contra Ayuso, el tripartito de Cibeles ocupará el lugar de Ayuso como ariete contra el Gobierno central y la ciudadanía volverá a ser utilizada como escudo humano; si Ayuso gana, no sólo seguiremos como hasta ahora, rehenes de su desgobierno (ni una ley, ni una iniciativa, ni una sola ayuda a la hostelería) sino que la ciudad será el gran plató del ascenso del nacional-ayusismo iliberal cuyo siguiente objetivo es hacer más prisioneros: 47 millones de españoles y españolas", añade.

El concejal dice que "votar en Madrid contra Ayuso no es sólo votar a favor de políticas efectivas de creación de empleo, de salud pública, de desarrollo industrial y científico, de una educación que edifique ciudadanía. Es votar contra el aznarismo corregido y aumentado. Es votar a favor, también, de que la derecha española comprenda que debe ser, por fin, europea. Será derecha, sí, pero dejará atrás ese casticismo casposo de resonancias tardofranquistas, de españolismo centralista que desprecia cuanto ignora e ignora todo lo que no sea el ombliguismo con epicentro en el estanque del Retiro".

Y remata: "La derecha europea de una Merkel, de un Macron, es una derecha que adelanta por la izquierda al PP, a Cs y por supuesto a gran distancia de Vox. Aquí nuestra derecha huele a cerrado por más que su cara más visible hoy aparente tersura".

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