21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

EL EJÉRCITO TOMÓ EL PARLAMENTO EL 1 DE FEBRERO Y DETUVO A LOS GOBERNANTES DEL PAÍS asiático, ENTRE ELLOS, LA ACTIVISTA AUNG SAN SUU KYI

El vídeo viral de fitness que convirtió el golpe de estado militar de Myanmar en un meme a pesar de su gravedad

El 1 de febrero de 2021 el ejército de Myanmar tomó el control del Parlamento del país. Sin saberlo, la instructora de fitness Khing Hnin Wai grabó con su móvil la entrada al Parlamento mientras realizaba un vídeo para un concurso de fitness. Lo sucedido no tardó en hacerse viral en las redes sociales, que se han llenado de memes jocosos con la situación. Sin embargo, el país se encuentra ante una situación crítica en la que la frágil democracia pende de un hilo.

Khing Hnin Wai, una instructora de aeróbic de Myanmar se ha convertido en la protagonista del nuevo vídeo viral que circula por las redes sociales. Al ritmo de la música, la profesora de fitness realiza sus ejercicios de brazos con la métrica de una canción electrónica mientras que varios convoyes circulan a sus espaldas irrumpiendo en el Parlamento del país en Naypyidaw, la capital. Sin pretenderlo, el vídeo captó en directo el golpe de estado militar que ocurrió en el país del sudeste asiático el pasado lunes 1 de febrero de 2021.

En un escenario surrealista Hnin Wai asegura que no era consciente de lo que estaba sucediendo a sus espaldas. “No estaba bailando para burlarme o ridiculizar a ninguna organización o para hacer el ridículo… Estaba bailando para una competición de baile de fitness”, escribió en Facebook. La instructora explicó que ése era su lugar favorito para hacer gimnasia y que no se había percatado de lo que realmente estaba sucediendo ya que ella misma aseguró que “no es raro que en Naypyidaw haya un convoy oficial, así que continué”.

Sin embargo, una vez más, el mundo digital supera al mundo real en originalidad y diversión y los memes no tardaron en aparecer. Además, el vídeo ha sido visto más de 11,7 millones de veces en las veinticuatro horas siguientes a su publicación. Un retrato de la situación política convulsa que azota el país.

El ejército toma Myanmar tras diez años de democracia

Myanmar estuvo gobernado por regímenes militares opresivos durante cincuenta años hasta que, desde hace diez, el ejército cedió el poder a un gobierno civil. Pero el pasado 1 de febrero de 2021 el país del sudeste asiático retrocedió más de medio siglo en el tiempo.

Imagen durante la toma del ejército del Parlamento.

Los militares tomaron el poder para prevenir que el partido de la Liga Nacional de la Democracia (LND) comenzara su segundo mandato con la primera sesión del Parlamento. El ejército, bajo la excusa de un fraude electoral, que ha sido desmentido, impuso el estado de alarma durante un año, detuvo a varios miembros del gobierno, tomó las calles de la capital, cortó todas las telecomunicaciones y juntó el poder legislativo, ejecutivo y judicial bajo la figura de Min Aung Hlaing, el comandante jefe de las fuerzas armadas.

Las acciones de los militares han sido posibles gracias al régimen especial del que gozan en el poder de Myanmar. En la Constitución de 2008 se establece que los militares cuentan con una cuarta parte de los escaños del Parlamento del país así como con el poder de tres ministerios clave: Asuntos Internos, Defensa y Asuntos Fronterizos. Además, el ejército se considera como el “padre de la nación”, que debe proteger al estado ante la amenaza que supone para ellos la elección democrática del LND y de Aung San Suu Kyi, la cual ha sido detenida.

¿Quién es Aung San Suu Kyi y por qué es una amenaza para los militares?

En 2015 se celebraron por primera vez unas elecciones libres en Myanmar en las que el partido LND ganó por aplastante mayoría. Los ciudadanos del país celebraron la fiesta de la democracia y el resultado de los comicios, que trajeron a Aung San Suu Kyi a las altas esferas del gobierno sudasiático. El pasado 8 de noviembre de 2020 su partido volvió a ganar las elecciones libres.

Aung San Suu Kyi recibiendo un galardón de la Unión Europea.

Aung San Suu Kyi ha sido galardonada con prestigiosos premios como el Nobel, el Sájarov o la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos por ser un modelo de libertad frente a la represión militar. Con la llegada de la democracia a Myanmar, Suu Kyi fue nombrada consejera de Estado y ministra de Asuntos Exteriores —no pudo ser presidenta porque es madre de hijos extranjeros, cuyo padre es Michael Aris—. Para el ejército, Suu Kyi representa una amenaza ya que consolida la joven e inestable democracia del país.

La ONU se divide ante el golpe militar

El golpe de estado militar en Myanmar no ha pasado desapercibido para las Naciones Unidas. El pasado martes 2 de febrero el Consejo de Seguridad convocó una reunión de urgencia para abordar las posibles actuaciones ante lo sucedido el día anterior.

Una vez más, las opiniones de la ONU están divididas. Por un lado, la Unión Europea y Estados Unidos condenan lo ocurrido y Biden ha dejado caer la posibilidad de establecer sanciones al país. Por otro lado, Rusia y China llamaron al diálogo y buscan alcanzar un acuerdo dentro del marco legal.

Ciudadanos de Myanmar protestando en contra del golpe de estado militar.

António Guterres, el Secretario General, exigió al ejército el respeto de la democracia, condenó las detenciones de Suu Kyi y los otros dirigentes del gobierno, y defendió la legitimidad de las elecciones del pasado noviembre. Su portavoz, Stéphane Dujarric afirmó en un comunicado lo siguiente: “El Secretario General urge a los líderes militares a respetar la voluntad del pueblo de Myanmar y a cumplir las normas democráticas, resolviendo cualquier diferencia a través del diálogo pacífico”.

En las negociaciones el Consejo de Seguridad, la ONU deberá abordar dos temas delicados para el futuro del país asiático: el golpe de estado militar y el genocidio de la minoría rohingya.

La limpieza étnica de los rohinyás

Aunque Aung San Suu Kyi es considerada por el pueblo de Myanmar como un reflejo de la democracia y la libertad, no lo es así para la comunidad internacional. Bajo una política nacionalista, el gobierno de Suu Kyi ha llevado a cabo uno de los proyectos de genocidio que más víctimas se ha cobrado en el siglo XXI. De acuerdo con la ONU, el gobierno de Myanmar lleva a cabo una “limpieza étnica” de la población musulmana rohingya que habita entre Myanmar y Bangladesh.

El gobierno de Myanmar provocó el éxodo de más de 70.000 rohingya en 2017 hacia Bangladesh al considerarlos terroristas. En numerosos ataques a esta comunidad musulmana, el ejército mató a los hombres, violó a las mujeres y quemó las chozas en las que habitaban.

Campo de refugiados de la población rohingya.

La situación ha sido condenada en numerosas ocasiones por la comunidad internacional y fue juzgada en la Corte Penal Internacional de La Haya. En el juicio, Suu Kyi declaró que “la situación en el estado de Rakhine (donde viven la mayoría de rohingyas) es compleja y difícil de entender” y que las imágenes del genocidio —las cuales han sido documentadas por diferentes medios de comunicación— ofrecían una “imagen de la situación incompleta y engañosa”.

A pesar del rechazo de la comunidad internacional en este asunto, Suu Kyi es considerada por la población de Myanmar como una figura que representa la libertad y la democracia. Con el golpe de estado y su detención, el pueblo salió a la calle a defender a su líder y luchar por la democracia que tanto anhelaron durante 50 años de gobiernos militares.

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